martes, 30 de marzo de 2021

HIPOCRESÍA Y VALORES EN OCCIDENTE


Rosario Granado

30 de marzo de 2021

Para la generación de jóvenes que vivimos los últimos años de la dictadura franquista Europa constituía un referente en muchos sentidos. La cultura europea estaba muy por encima de los niveles en que nos movíamos en los círculos españoles sometidos a una censura atroz; la vida sindical y política contaba con la participación democrática de una mayoría de la población; el notable desarrollo económico atraía a miles de emigrantes, muchos de ellos españoles; y sobre todo la democracia, la libertad y el respeto de los derechos humanos eran valores reales por los que luchábamos en España y que plasmaban el objeto de nuestra admiración.

Nada que ver con la Europa del siglo XXI, la Europa de la hipocresía, la que habla de derechos sin cumplir ninguno, la Europa que militariza sus fronteras, la que sigue manteniendo políticas coloniales, la que aumenta su armamento y apoya la guerra, la que sigue las directrices norteamericanas de forma servil, muchas veces en contra de sus propios intereses. ¿Dónde están los valores occidentales? ¿Qué pasó con ellos?

martes, 23 de marzo de 2021

CONVERGENCIA REAL PARA UNA PAC MÁS JUSTA


Francisco Casero Rodríguez

23 de marzo de 2021

Que quienes detentan un privilegio no quieran renunciar a él es comprensible, incluso que se resistan a perderlo e intenten evitar su desaparición o su devaluación, y que para ello se asocien con quienes gozan iguales o similares prebendas. Quizás no sea ético, y desde luego no es solidario, pero se entiende. Lo que no es tan comprensible es que organizaciones que representan a conjuntos más amplios de la ciudadanía, que pretenden hacerlo con sectores completos como es el caso de las organizaciones profesionales agrarias, hagan una defensa cerrada de esas posiciones de privilegio de una parte de sus representados, y se opongan a cualquier modificación que las debilite, manifestando además posturas dispares según el territorio desde donde se hagan, lo que está evidenciando una visión localista que nos confunde.

Es necesario, ante la confusión interesada de ciertos intereses, hablar de las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC) y del debate que está generando la puesta a punto de la reforma prevista para el periodo 2023–2027, que incluye una -ya retardada- “convergencia” en la cuantía de los pagos.

martes, 16 de marzo de 2021

EL IMPUESTO DEL PATRIMONIO SE DEBE MANTENER

Si el objetivo de la sociedad es el de mitigar las desigualdades y asegurar una mínima igualdad de oportunidades, la existencia de impuestos que graven la riqueza y su transmisión no es una opción, es un deber.


Miguel Toro

16 de marzo de 2021

En estos días podemos leer en los periódicos diversas iniciativas de sectores sociales privilegiados para intentar abolir el Impuesto sobre el Patrimonio. En particular una de las más conocidas es la de Foment del Treball, la patronal catalana, y la CEOE. Ambas patronales han iniciado la ofensiva contra este impuesto, que ha de acabar, según ellos, en un recurso de inconstitucionalidad contra este tributo. Los presidentes de Foment, Josep Sánchez Llibre; y de la CEOE, Antonio Garamendi, han entregado al Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, un dictamen que argumenta la necesidad de impugnar este impuesto.

El desencadenante fueron los Presupuestos Generales del Estado de 2021, en el que se incluye una subida del tipo máximo del tributo del 2,5 % al 3,5 % y se otorga a este gravamen, hasta ahora provisional, un “carácter indefinido". Según ambas patronales las modificaciones introducidas suponen "un supuesto de inconstitucionalidad que penaliza el ahorro, la inversión, la productividad y el crecimiento económico" y, según ellos, un tipo máximo del impuesto del 3,5 % es "distorsionante y confiscatorio y, por tanto, inconstitucional.

El presidente de la Confederación Empresarial Andaluza (CEA) ha anunciado que se suma a la iniciativa anterior.

martes, 9 de marzo de 2021

14-F 2021 – DIA HISTÓRICO PARA CATALUÑA

Las elecciones celebradas en Cataluña el 14-F muestran un nuevo espectro de la realidad social y política, con derivas imprevisibles en la creación del nuevo gobierno y en las perspectivas de gobernanza y entendimiento con el conjunto del Estado.


Manuel Armenta

9 de marzo de 2021

Estas elecciones han puesto en evidencia la profundidad de la crisis territorial, a pesar de la sanitaria y social provocada por el Covid-19, que tan profundamente prioriza y afecta todo el devenir de las personas y la sociedad.

La voluntad popular se ha expresado en libertad tanto en las urnas como absteniéndose, y en consecuencia, se tienen que asumir como democráticas todas las alianzas políticas que puedan surgir como consecuencia de sus resultados, que tendrán repercusiones para el conjunto de la sociedad, no solo catalana, sino del conjunto del Estado. Algunos aspectos de especial relevancia de esta realidad son estos:

-      Un nivel de absentismo del 46,45 % (2.764.240 personas), que es la primera vez que ocurre desde las primeras elecciones autonómicas de 1980. Lo que significa que casi la mitad de la sociedad no ha expresado su voluntad en las urnas. La ha expresado con su silencio.

-     Los resultados electorales expresados en el número de escaños han mostrado varios referentes de gran relevancia: la confluencia de escaños y la primacía de votantes del PSC y ERC, frente al histórico poder político Institucional de las derechas nacionalistas y hoy radicales independentistas de JUNTS; la aparición de VOX con 11 escaños y 4ª fuerza política electa con más de 200.000 votos, en contraposición de la caída de C´s y PP que se convierten en las dos fuerzas menos votadas y con menor representación, incluso unidas, que la ultraderecha; y finalmente, que la única opción factible de gobierno tendrá el liderazgo del republicanismo de ERC por primera vez en la historia de nuestro actual modelo de Democracia.

martes, 2 de marzo de 2021

UN AÑO DE GOBIERNO DE COALICIÓN PROGRESISTA


Juan M. Valencia Rodríguez

2 de marzo de 2021

Tras un año de inestabilidad política continuada y dos elecciones generales, el acuerdo de gobierno alcanzado por PSOE y Unidas Podemos permitió la investidura de Pedro Sánchez como presidente el 7 de enero de 2020 por una exigua mayoría y en segunda votación: 167 votos a favor y 165 en contra. Por primera vez desde la II República un gobierno de coalición tomaba las riendas de la política en España, y por primera vez se integraban en el Ejecutivo fuerzas a la izquierda del PSOE. Se abría la esperanza de un giro social favorable a la mayoría de la población, que revirtiese la tendencia de crecimiento brutal de las desigualdades de las últimas décadas.

Desde sectores de izquierda se criticó desde el principio la tibieza de las actuaciones gubernamentales y la participación de Unidas Podemos en la coalición, a lo que Pablo Iglesias contestaba; estar dentro permitirá cambiar cosas. No se trataba desde luego de un gobierno revolucionario, pero, desde los resultados electorales, ¿alguien tenía una opción mejor para provocar un viraje político que mejorase la vida de la población? Si queremos un gobierno más de izquierda, tendremos que convencer a nuestros conciudadanos para que voten por esas opciones y además se movilicen en su apoyo para cambiar las cosas.

Transcurrido algo más de un año, ¿qué valoración podemos hacer de la actuación del gobierno de coalición progresista? ¿Está satisfaciendo las ilusiones que muchas personas pusieron en él?

Contexto general