viernes, 31 de enero de 2020

Y AHORA, LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO (PGE)



Los Presupuestos Generales del Estado reflejan la verdadera política de un gobierno. Sus prioridades quedarán reflejadas en cifras económicas y en programas políticos que podrán estar enfocados a resolver las exigencias de los poderes económicos o a las demandas de las clases populares. La segunda opción parece ser la tomada por el actual gobierno de coalición y esperemos que se materialice cuanto antes. 

 

Antonio Sánchez Rodríguez


31 de enero de 2020

Si cómo se espera, estos PGE siguen la trayectoria de los presentados con posterioridad a la moción de censura de Pedro Sánchez, en enero de 2019, que contenían un importante componente social, e incluso si el gobierno de coalición respeta su ACUERDO y mantienen la línea iniciada a los pocos días de su formación como: Declaración de Emergencia Climática, Subida del 2% a los funcionarios e incluso la subida del SMI, lo que se espera de ellos es que no se olviden de las clases populares.

De tal manera habrá que esperar que los PGE estén sujetos a las urgentes medidas de carácter social y hacia un futuro posible y de certidumbre. Del mismo modo lo harán sobre un necesario desarrollo legislativo que deberá crear, derogar o modificar leyes y normas que hagan posible llevar a la práctica dichos presupuestos.

En la imagen anterior tenemos el plantel político que ha hecho posible con su apoyo explícito o con su abstención el gobierno de coalición progresista actual surgido del 10-N (2019), y que puede hacer posible que los presupuestos que esta coalición proponga salgan adelante, pero también es posible que no sea así y que se tenga que repetir, una vez más, unas nuevas elecciones.

Y es que no estamos imaginando nada extraño, ni nuevo, ni imposible, porque tenemos antecedentes, algunas evidencias y hasta contradicciones destacables: en lo primero es que ERC vetó los anteriores PGE del 13 de febrero de 2019 y por otra parte en la investidura de última de Pedro Sánchez hubo que escuchar a la diputada de ERC Monserrat Bassa decir lo que realmente le importaba la gobernabilidad de España, si bien aclaró que era una opinión “personal” mientras que su compañero Gabriel Rufian decía que la música del gobierno sonaba bien y que el España nos roba es el peor eslogan de la historia además de ser mentira. Aclarando que quienes realmente le roban son Bárcenas, Rato, Pujol… También su música parece sonar mejor que, al menos, la de su compañera de partido.

Aparte de la palabrería hay sucesos que afectan a ambas partes, en el panorama de la negociación de los presupuestos y que pueden ayudar o no al momento como pueden ser: Los reconocimientos de diputados europeos a los “fugados”, la prescripción de los delitos económicos de la familia Pujol, el permiso –aunque limitado- de aperturas de embajadas a Cataluña, las declaraciones del exmayor de los mossos Josep Lluis Trapero en el juicio que se sigue en estos días o la reclamación del Tribunal de Cuentas al gobierno de Puigdemont (28 implicados) de 4,1 millones de euros invertidos en 1-O y la petición inmediata de ayuda de Puigdemont por Twitter, a todos los que votaron, para recoger este dinero, etc.

Con todo ello, aún tendrá más repercusión y más preocupante resulta para la aprobación de los PGE, el cese como diputado de Quim Torra dictado por la Junta Electoral de Barcelona y sobre todo la aceptación y formalización del mismo por su propio parlamento en el que su presidente de ERC no está dispuesto a desobedecer. Este apoyo del Parlament ha generado una lucha abierta entre JxCat y ERC y es muy probable que esta ruptura en el independentismo termine en la convocatoria de elecciones en Cataluña.

Si es así, si el que tiene la potestad para convocar elecciones que es únicamente el Presidente Quim Torra decide hacerlo, todo el panorama político cambiará.

El total desencuentro entre JxCat y ERC se ha cumplimentado, de tal manera, que a partir de este momento se van a realizar reuniones y actos que no servirán de mucho en tanto que en muy poco tiempo el Parlamento de Cataluña podrá ser diferente al actual. Incluso, en breve, se van a aprobar sus propios presupuestos a sabiendas que a continuación les seguirá la convocatoria de elecciones. Así la reunión de Pedro Sánchez con Quim Torras –como presidente de la Generalitat- parece perder sentido. Del mismo modo Pedro Sánchez ha comunicado que puede esperar la apertura de la mesa de negociación exigida por ERC (a cambio de su abstención) dado el galimatías existente en el gobierno catalán, pero pese a esta realidad ERC exige que la mesa se inicie cuanto antes y el gobierno de coalición lo acepta para ratificar su empeño en la negociación como solución al conflicto territorial.

Lo que si parece demostrar todo estos movimientos y exigencias, tanto de JxCat como de ERC, es que están jugando sus bazas más pendientes de su electorado por las cercanas elecciones propias que en el inicio de un nuevo ciclo en la política española. El problema es que con esas miras la territorialidad volverá a enfrentarse a la visión política de las clases sociales y todos ellos querrán marcar claramente su diferencia con el otro.

Esperemos, por tanto, que los intereses de ERC en su lucha partidista en el ámbito catalán en su doble vertiente: en un caso frente a JxCAT y la CUP en lo secesionista y en otro frente a los Comuns, PSC e incluso la CUP en una visión de lucha de clases sean capaces de priorizar lo que más incidirá en el bienestar de millones de personas, e incluso el apoyo a una coalición que atenderá problemas y demandas de todos los tipos.