Antonio Sánchez Rodríguez
24 de marzo de 2026
Orígenes y desarrollo. De cercos y asedios a sanciones.
Los asedios y las
sanciones son la misma herramienta y tienen un mismo modo de actuación: coercitivo
y coactivo. En todos los casos es una medida agresiva, si bien las sanciones
surgen como una ‘alternativa a la guerra’ se utilizarían, en principio como
“arma económica” de aislamiento que debilitaría al objetivo elegido por quien
sanciona. Su aplicación motiva evidentemente en su primera fase el declive económico
buscado, pero, como en la actualidad, también el declive económico desembocaría
en el energético, sanitario, alimentario, etc. llegando inevitablemente a la pérdida
de vidas humanas. Por dichas consecuencias es por lo que su uso ha sido
catalogado finalmente como ‘arma de guerra’.
Todo ello tiene un fin común: o bien el sometimiento a condiciones impuestas a Estados, instituciones o personas, o bien la ocupación del país e instaurar un gobierno ‘ad hoc’, conseguir la desaparición o debilitar organizaciones y entidades o restringir-controlar libertades en las personas críticas al sistema sancionador. Es un ataque a cualquier elemento situado en el punto de mira de países que se basan simplemente en sus propias doctrinas o directivas enfocadas a su expansión sobre otros países, mientras protegen sus fronteras del resto. Su deseo es ser hegemónico y controlar el comercio global, la economía y para mayor justificación, sea cierta o no, garantizar su seguridad nacional.




