Vientos de Cambio Justo

viernes, 28 de febrero de 2020

Presentación



El modelo neoliberal se ha instalado dando la impresión de que es la única forma posible para que el mundo prospere. Nos intenta convencer que la economía tiene unas reglas a las que hay que someterse. Que lo natural es dejar que las cosas se arreglen solas. Que los mercados ya se autorregulan y por lo tanto hay que limitar el papel de los Estados en su papel de regular, recoger impuestos, crear marcos de convivencia, poner en marcha sistemas públicos de salud o de educación. Nos intentan convencer de que las cosas se arreglan dejando que los mercados decidan quién gana y quién pierde. Nos intentan convencer, en definitiva, de que no hay que hacer nada, porque basta con la apertura al comercio internacional, la eliminación de trabas para la libre circulación de los capitales, la eliminación de rigideces y regulaciones en el mercado laboral, la incentivación a que cada individuo emprenda la búsqueda de su propia aventura empresarial, etc. Nos intentan convencer de que la devaluación de los salarios es la única forma de competir en un mundo global. Nos intentan convencer de que ya hemos salido de la crisis y que así lo demuestran los indicadores macroeconómicos. Nos intentan convencer de que las políticas de austeridad son las únicas posibles si queremos mantenernos como un país desarrollado.

lunes, 16 de septiembre de 2019

¿GRATIS?



Enrique Cobo

16 de septiembre de 2019

¿“Pactar a cambio de nada” es una perspectiva adecuada? Creo que en un pacto político es más útil pretender llegar a compartir objetivos y modos de conseguirlos que intercambiar bienes éntre los pactantes.

La realidad en España, salvo la espectacular excepción del Frente Popular, El PSOE y el Partido Comunista y/o otras formaciones de izquierda no han pactado nunca para gobernar. Durante los 40 años de este periodo democrático, el PSOE y el PC, IU, Podemos o Unidas Podemos no han pactado para formar un gobierno conjunto ni para apoyar un gobierno de uno de ellos. No sé, podríamos consultarlo, si en alguna ocasión con gobierno del PSOE otras de las formaciones citadas han votado positivamente a unos presupuestos generales presentados por un Gobierno del PSOE. Creo que en ninguna ocasión pero, en todo caso, sería una excepción que confirmaría la regla. Deduzco que no son los líderes políticos de cada formación en cada momento ni las coyunturas políticas o económicas, ni siquiera los resultados electorales o las perspectivas de voto que generaran los desencuentros lo que concluyó siempre en estar en la oposición unos a los otros.

Podría aventurar la hipótesis de que son perspectivas políticas, posicionamientos estratégicos, o principios ideológicos, circunstancias de hondo calado lo que ocasiona este desencuentro histórico y, la verdad, es que me parece importante investigar esta posibilidad porque podría ayudarnos a entender  las causas de la actual situación por encima de la personalidad o el personalismo de los lideres o las desconfianzas personales o políticas o las diferencias más o menos importantes en este o aquel tema concreto (conflicto de Cataluña, emigración, política de defensa…) o los desencuentros en la forma de garantizar los programas acordados en los que se presume posible la coincidencia. La consideración de que existe un camino y una meta a conseguir que es la que cada uno propone puede ser una la clave del asunto que conlleva la consideración del otro como otro y, en ningún caso, complementario o alternativo. Los resultados electorales no tienen relevancia para la autocorrección solo para decir que hay que convencer a los electores pero no cambiar los propios posicionamientos.

Por otra parte hay otra consideración que nos ayudaría a desentrañar el enigma de por qué no se encuentran los que parecen y se dicen tan próximos. Unos creen que lo esencial de sus objetivos políticos son alternativos y no complementarios, que las diferencias no son salvables, que la solución está en que gane uno de los dos pero en modo alguno en compartir lo que tienen en común porque parece ser que aunque sea mucho (dicen que el programa no es el problema); que gane uno de los dos porque el otro es el enemigo a batir a largo plazo, estratégicamente, de tal forma que no será posible avanzar sin la derrota del otro.

Una prueba de ello es la pretensión del “asalto a los cielos” o el grito de PSOE-PP la misma mierda es” tan asumido por las bases del movimiento Podemos, o “no son la izquierda ni siquiera de izquierda” , o “Podemos es una creación de la derecha” o “no nos fiamos de ellos” que dicen muchos del PSOE u otros adjetivos o argumentos con los que se alimenta el estratégico desencuentro político en el que se afanan y que fraguan ambas formaciones políticas. Hasta hace muy poco, creo que aún estamos ahí, la esperanza de poder hacer realidad el proyecto político que cada uno tiene pasa por la derrota sin paliativos del otro. No se consideran pues complementarios, adversarios-complementarios, sino alternativos, enemigos a batir. No es desconfianza entre ambos lo que los separa sino su estrategia política, su mirada sobre lo que debe pasar.

Desde esa perspectiva solo cabe considerar que uno de los dos solo puede llegar a ser para el otro bastón subsidiario en que el otro se apoye o azote político para derrotarle e impedirle seguir “engañando al personal”. Desde esa perspectiva cualquier acuerdo es considerado como una humillación o un paso atrás que fortalece al otro y debilita al que apoya desde posiciones electorales peores y por tanto una condena a ser comparsa y no alternativa y, por tanto, una incitación al suicidio. Viene siendo así desde hace mucho tiempo y Don Julio Anguita acertó a formular esta “estrategia” en su teoría de “las dos orillas”.

Se trata de considerar la historia condenada a una victoria final, (“agrupémonos todos en la lucha final”) de tal forma que la lucha de los contrarios solo tiene la posibilidad de la victoria total de una de las dos partes en conflicto con lo que comenzará la historia de la tierra como “paraíso, patria de la humanidad”. El paraíso existe como utopía, como meta, como el cielo a conquistar, el camino tiene una meta definida, existe el camino perfectamente definido pero no se hace “camino al andar” y resulta imposible considerar que habrá en cada momento un futuro a conquistar a hacer realidad parcialmente y que la lucha entre contrarios, entre intereses contradictorios será precisamente el motor que mueve las metas y las conquistas. No solo existe el futuro cierto para el que no hay alternativa sino que también el sujeto de la historia es único y contradictorio con el otro -que son todos los otros- que ha de ser vencido. Solo es posible la victoria sobre el otro y sus servidores. Para conseguirlo es evidente que solo cabe la victoria sin marcha atrás sin concesiones, sin dudas: “o nosotros o el caos”.

Al constatar, porque vamos viviendo, que lo de la victoria final no parece al alcance de la mano, sino que la “democracia formal” nos depara unos resultados que sitúan a cada cual en un lugar desde el que se nos hace imprescindible administrar esta realidad, de tal forma que no somos lo que queremos ser sino lo que los ciudadanos consideran que somos para ellos y que  desde esa posición es desde donde tenemos que ser útiles y que, por tanto, el camino se hace al andar y las metas en cada momento han de perfilarse y los modos han de acomodarse a cada situación. Es pues imprescindible aceptar que somos lo que los ciudadanos dicen que somos para ellos en cada momento.

Es difícil que Unidas Podemos ahora, IU ayer o el PC antes acepten que la gente diga que les parece bien que existan que les aceptan y que en este momento tienen como alternativa decir sí o no a otros, a que gobiernen otros. Les dicen, les decimos que eso no significa ser comparsa sino ser complementario hoy y que tienen toda la historia por delante para convencer a los ciudadanos de que son otros los que han de ser complementarios a su opción. Eso significa que en cada momento tienen que servir para empujar la realidad hacia los objetivos de cada momento y que por apoyar la mejor posible no tienen que renunciar a la perspectiva a largo plazo, aceptando que son los pasos el camino y nada más, que no hay camino que se hace camino al andar. Nadie debe prescindir de su capacidad de desear el presente y el futuro aunque sabiendo que lo que venga lo tendremos que construir en relación con los otros que también han de vivir, comportarse entendiendo que la vida se va haciendo. Hoy Podemos y PSOE han de entenderse y para ello considerar que no son enemigos el uno para el otro sino que son ambos necesarios, dice la gente, y complementarios y que hoy es una la posición en el tablero pero que mañana puede ser otra, que están “condenados” a entenderse, a ser complementarios -como desde hace muchísimo tiempo- y que la posición en el tablero la define la gente en las elecciones, posición que se deberá en gran parte al trabajo en la sociedad durante los periodos entre elecciones, en la certeza de que la democracia, hoy por hoy, esta democracia, es el principal activo de los pueblos.

Hoy toca pactar los objetivos más ambiciosos posibles pero también mantener la independencia de cada organización y la libertad de acción de cada cual en lo que no se haya pactado como programa para la legislatura, sin renunciar a discutir socialmente las cuestiones en que haya desencuentros porque no es bueno pactar el silencio hipócrita, que oculta lo que se piensa, porque es conveniente explicitar las diferencias y defender las opciones propias y, por ello, mi opinión es que Podemos pacte un programa de gobierno y unos mecanismos para preservar su cumplimiento y que difiera y ejerza de oposición en lo no pactado y fomente la lucha social y partidaria que considere necesaria.

Se hace camino al andar por esa senda que han construido los más generosos de la historia y que llamamos “democracia formal” que tiene mucho de formal pero también mucho de democracia.

martes, 10 de septiembre de 2019

¿Que teme Pedro Sánchez?



Miguel Toro

10 de septiembre de 2019

Hace unos meses en este blog declarábamos públicamente que votaríamos a Pedro Sánchez. Como dijimos en ese momento había una ventana de oportunidad política, había la posibilidad de quitar al gobierno corrupto del PP y generar una nueva mayoría que pudiera abordar los grandes retos que la sociedad española necesita. En ese momento, Pedro Sánchez, fue suficientemente audaz para embarcarse en una moción de censura y componer una mayoría parlamentaria para ganarla. Había una estrecha ventana de tiempo y la aprovechó. Hizo más: diseñó un gobierno con profesionales adecuados y aportó algo de sensatez al llamado problema catalán. En ese camino llegó, incluso, a tomar decisiones importantes como la subida del salario mínimo interprofesional, algunos cambios en las leyes del autoconsumo eléctrico, etc. Muchas de esas decisiones fueron llevadas a cabo con la colaboración de Unidas Podemos. Incluso el diseño del nuevo presupuesto contaba con la colaboración de Podemos. Parecía que había llegado el momento en que el sector progresista del PSOE, el que decía después de las elecciones generales con Rivera no, había tomado las riendas y que al pactar con Podemos, posiblemente ayudándolo a que madurara en su infantilismo político, iba a permitir conformar la mayoría progresista que, desde nuestro punto de vista, España necesita para salir de la época oscura de los gobiernos corruptos del PP.

lunes, 2 de septiembre de 2019

28 M: JUEGO DE TRONOS



Las elecciones generales del 28-M que dieron expresión a una alternativa de gobierno progresista y transversal, se ha convertido en un espectáculo y drama para las mayorías sociales que votaron a las fuerzas políticas más representativas de izquierda, progresistas y nacionalistas del CAMBIO.
Manuel Armenta

Sevilla 2 de Septiembre de 2019

El liderazgo de la formación de gobierno recayó en el PSOE y Pedro Sánchez de acuerdo con los votos, representantes electos y el conjunto de procedimientos que regulan los nombramientos del Presidente del Gobierno. En consecuencia, todo lo acontecido y lo que acontecerá, tiene la cara más visible y responsable en el Sr. Sánchez y su Partido, sin menoscabo de las responsabilidades y actitudes de las demás fuerzas progresistas.

Referentes de gran importancia que marcan la situación, tienen expresión en la Moción de Censura del PSOE que sacó del gobierno al PP-C´s con el apoyo incondicional de las fuerzas de izquierda, progresistas y nacionalistas; así como el fracaso de gobierno de 40 años en Andalucía del mismo partido, por el nuevo diseño confluyente de las 3 derechas ultraconservadoras PP-C´s-Vox como nueva alternativa de gobierno y confrontación.

También ha sido un referente lo ocurrido en las elecciones del 26-J Municipales y Autonómicas que han reafirmado la nueva tendencia de confrontación y confluencias en la formación de los gobiernos en importantes Municipios y Comunidades Autónomas, tanto por las derechas ultraconservadoras del tripartito, como por las izquierdas, progresistas y nacionalistas.

La crisis política acabó con el bipartidismo, las mayorías absolutas y los entendimientos habituales que las fuerzas progresistas, nacionalistas y de izquierda habían mantenido con las derechas como referentes de la Transición del 78. La crisis también sembró las bases para recortar los modelos de Democracia en beneficio exclusivo de los poderes económicos y financieros, abriendo las fisuras de confrontación de las mayorías sociales que con expresión en el 15-M, han forzado la nueva realidad de lucha por la Democracia.

lunes, 29 de julio de 2019

PEDRO SÁNCHEZ IMPIDE UN GOBIERNO PROGRESISTA DE COALICIÓN



  • Pedro Sánchez ha ignorado los deseos expresados por las bases socialistas en favor de un gobierno de izquierdas con Unidas Podemos.
  • Un Gobierno de coalición progresista era la opción más favorable para la mayoría social.
  • En última instancia, para evitar males mayores, Unidas Podemos debería permitir el gobierno del PSOE en solitario, mediante un pacto programático de legislatura que incluya medidas esenciales para la mayoría trabajadora de la población.


Juan Manuel Valencia Rodríguez

29 de julio de 2019

Pedro Sánchez no ha logrado sacar adelante su investidura como Presidente del Gobierno. La responsabilidad principal hay que achacársela a él mismo, pues como líder del partido más votado en las elecciones del 28 de Abril había recibido del Jefe del Estado el encargo de gestionar la formación del nuevo Ejecutivo, y no ha sabido conseguir los apoyos necesarios.

Aunque la suma de escaños de PSOE y Unidas Podemos no alcanzaba la mayoría absoluta, la posición inteligente y generosa de Esquerra Republicana de Cataluña de abrir camino con su abstención a un gobierno progresista daba la posibilidad de formar un gobierno que pusiera en marcha una política orientada a mejorar la vida de la mayoría de la población.

Muchos esperaban que tal gobierno podría impulsar medidas como una nueva subida del salario mínimo, la derogación de la contrarreforma laboral iniciada por Zapatero y ampliada con Rajoy, asegurar por ley el sistema público de pensiones, consolidar los derechos y la protección de las mujeres, establecer una fiscalidad más justa y progresiva, limitar el precio de los alquileres y facilitar el acceso a la vivienda, incrementar el gasto social en sanidad y educación públicas y en Dependencia, trabajar por una solución dialogada en el conflicto catalán, impulsar la tan abandonada investigación científica y tecnológica, promover una política migratoria más humanitaria y eficaz, etc.

De primeras, y durante muchos días, Pedro Sánchez declaró su voluntad de formar un gabinete monocolor, exclusivamente con miembros de su partido, algo sorprendente pues contaba solo con una minoría de 123 diputados. Su actitud demuestra que en el PSOE no han tomado aún conciencia cabal de que el bipartidismo ya no existe, y de que el nuevo y complejo panorama político obliga a negociar la formación de gobiernos de coalición. Con tal posición Pedro Sánchez desoía los deseos expresados por las bases socialistas en favor de un gobierno de izquierdas con Unidas Podemos.

lunes, 22 de julio de 2019

¿Tu quoque, Tribunal Supremo?



Si preocupase la historia de España, no se consentiría que todo un Tribunal Supremo confunda un golpe de estado de un militar que traiciona su juramento a un régimen legítimamente constituido con una Jefatura de Estado.


JOSE ANTONIO BOSCH.

22 de julio de 2019

A lo largo de toda mi vida me han acompañado algunas constantes y una de ellas ha sido la cantidad de personas empeñadas en contarme una historia de España adulterada, una historia siempre narrada en forma maniquea de la que no se libra ningún periodo pero que, en lo relativo a la Historia de España del siglo XX, supera todos los límites soportables.

Así, primero fue mi padre; los españoles eran buenos, nobles y desinteresados; los extranjeros, malos y perversos; lo más importante que le podía pasar a alguien en su vida era ser español; y cuando me hablaba de la Guerra Civil, los “rojos” se habían olvidado de su condición de españoles poniendo por encima de ésta los servicios a las potencias extranjeras. Tampoco ayudó mucho mi madre, jamás me dijo una sola palabra de la Guerra Civil que ella vivió en Madrid con edad suficiente para recordar con todo lujo de detalles; cuando le preguntaba me decía que no recordaba nada.

Y nada cambió cuando llegué al colegio y menos aún en el instituto. España era una nación de héroes: Viriato, Don Pelayo, El Cid Campeador, Guzmán el Bueno y un largo listado hasta llegar al General Moscardó y como no, a su Excelencia el Dictador. Todas gentes desinteresadas, nobles, alejados de las pasiones mundanas, “mitad monjes y mitad soldados”. Me hicieron aprender, de memoria, frases que al día de la fecha aún recuerdo y que supuestamente representaban conceptos que jamás nadie fue capaz de hacernos comprender, tales como aquello de que España era una unidad de destino en lo universal. Sin comentarios.

Llegó la transición y con ella un manto de olvido y silencio se fue extendiendo sobre la sociedad española que, consciente o inconscientemente, mayoritariamente fuimos aceptando. Nuestra historia no interesaba, era un tema tabú, y así fueron pasando los años y vimos cómo se iban jubilando con honores y pensiones los servidores de un régimen teocrático que no sólo privó de libertades y derechos a generaciones de españoles, sino que además los torturó y reprimió, mientras olvidábamos en las cunetas a miles de cadáveres sin identificar y dejábamos sin reconocimiento ni restitución a cientos de miles de españoles y españolas obligados al exilio, en el mejor de los casos, o perseguidos y condenados por haber sido leales a una constitución aprobada por el pueblo.

viernes, 19 de julio de 2019

¿DONDE ESTA MI ERROR?




Enrique Cobo

19 de julio de 2019

Después de las elecciones resulta que la derecha (PP, Cs, VOX y otros) no suman para poder formar gobierno. Si sumaría el PSOE con Cs o PP pero no parece que esa sea una opción real. Otra opción es que PSOE y Podemos sumen sus votos y entonces serían más los “si” que los “no” y el candidato del partido más votado sería elegido presidente en segundas votaciones porque en una primera votación sería necesario que Unidas Podemos uniera sus votos al PSOE y además votaran afirmativamente otros 11 diputados.

Si Unidas Podemos y PSOE no se entienden, es decir si Unidas Podemos no vota a Pedro Sánchez para presidente de Gobierno en la primera o en la segunda votación necesariamente se iría a otras elecciones. Es decir que Unidas Podemos tendría que votar NO a la candidatura de Pedro Sánchez en las dos ocasiones. Si votara No en la primera no tiene sentido que cambiará su voto en la segunda porque lo que pueda cambiar para la segunda votación podría cambiar en la primera. Es decir que si Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no llegan a un acuerdo en la primera es porque no se han puesto de acuerdo en el papel que cada cual haya de desempeñar en esta legislatura con gobierno de coalición al gusto de ambos o con Gobierno del PSOE y pacto de programa de gobierno, entiendo yo.

Para que vayamos a otras elecciones tiene pues que darse la circunstancia de que Unidas Podemos vote en las dos ocasiones que NO a que Pedro Sánchez sea presidente lo mismo que las tres derechas, y, al no haber alternativa posible, iríamos a repetir elecciones, a que los ciudadanos corrijan su voto para que se dé una circunstancia que hiciera posible una mayoría de diputados progresistas, es decir que PSOE y Unidas Podemos pudieran alcanzar esa mayoría que ahora se da. Pero también pudiera suceder que en otras elecciones los que si pudieran concertar sus votos de forma que pudieran formar gobierno, serían las tres derechas.