Transición justa, reparto social del agua y defensa de los ecosistemas.
MESA SOCIAL DEL AGUA DE ANDALUCIA:
20 de febrero de 2024
Andalucía
padece una crisis hídrica profunda. Entramos,
si no se presenta una primavera extraordinariamente lluviosa, en el sexto año consecutivo
de sequía, acompañada de temperaturas muy elevadas y un derrumbe del volumen de
las aportaciones a la red fluvial y a los acuíferos. Cada vez es más evidente que
los efectos del cambio climático, reiteradamente
anunciados por la comunidad científica, están ya haciéndose presentes. No se
trata sólo de problemas de cantidad, sino también de deterioro de la calidad del agua, que conlleva impactos negativos
no sólo para los ecosistemas acuáticos y la biodiversidad, sino también para los
usos humanos del agua.
Estos
problemas se superponen a un fenómeno previo y crónico: el sobredimensionamiento de la demanda total de agua respecto de los
recursos disponibles, es decir, la extracción cada año de mayor volumen de agua
de la que de manera natural se renueva, combinando los años secos y húmedos,
que los grandes embalses hiperanuales y los acuíferos subterráneos permiten
regular. Son estos últimos los que están amortiguando y ocultando, a costa de
su esquilmación, la gravedad de la
sobreexplotación y la crisis hídrica.
