Son inauditas y sorprendentes algunas actitudes de buena parte de la población que parece tener desactivada la indignación y la queja, en este caso me refiero al proceso de acceso a la universidad –o sea a estudios superiores- (PAU), y sobre todo si los estudiantes participantes de las clases con menos capacidad económica están al alcance o no de conseguirlo.
20211217 Una EBAU adaptada (rne-audio)
Antonio Sánchez Rodríguez
29 de
julio de 2025
La Noticia y las respuestas:
Insisto,
me refiero al salto de los estudios secundarios a los superiores coincidente al
salto de joven a adulto que incidirá en su papel participativo no sólo en la
sociedad sino en el grupo familiar como un destacado condicionante: ¿carga o
aportación económica? Ya sólo plantear esta cuestión de la economía familiar nos
muestra el nivel en el que se encuentra ‘nuestra’ España respecto a la desigualdad,
en este caso esa presión estresante y competitiva en los estudiantes de
familias con recursos limitados que se mantiene año tras año y muchas otras desigualdades
que van en aumento. Sea dicho que ese avance se produce pese a los esfuerzos y logros
del gobierno de coalición contra todas las fuerzas de la derecha cerril y la
ultraderecha.
Confieso
que este asunto del acceso a los estudios superiores me venía resultando dificultoso
e inaccesible, una muestra más de las diferencias de clases y que sólo era algo
destacable una vez al año. Por otra parte consideraba que para la izquierda, si
bien está asumido en sus objetivos, no estaba entre los asuntos más prioritarios.
No obstante analizándolo, aunque no en profundidad, el acceso de las clases
humildes a los estudios superiores supone ganar terreno en el dominio,
participación y control del conocimiento e introducirnos en algunas capas o instituciones
con determinadas escalas del poder, todo esto no es ni era un asunto para
retrasar… (Un paso ejemplar, que ya veremos en que queda, es: El proyecto de ley de ampliación y
fortalecimiento de las Carreras Judicial y Fiscal va en
esta línea) [1].