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martes, 19 de abril de 2022

LA GUERRA DE ZELENSKI


Rosario Granado

19 de abril de 2022

 

El pasado día 5 de abril los parlamentarios españoles, junto con los representantes de todas las delegaciones diplomáticas en España de los países que componen la OTAN, y el Gobierno en pleno, eran convocados de urgencia para escuchar al presidente de Ucrania, Zelenski. Lo aplaudían a rabiar, le ofrecían el apoyo incondicional y le mostraban una admiración sin límites por la resistencia de su país a la intervención rusa.

Pero ¿quién es este actor que suscita a su paso por todos los parlamentos europeos estas adhesiones inquebrantables?

En uno de los frecuentes bombardeos de Israel sobre la población de Gaza, concretamente en los de Mayo de 2021 que ocasionaron 261 palestinos muertos, de ellos 66 niños, y miles de heridos, Zelenski felicitó a su admirado Israel públicamente. Israel le ha asegurado su apoyo pero le ha sugerido que no haga ostentación de tantos símbolos nazis que recuerdan demasiado a hechos históricos que no está interesado en recordar. Zelenski ha adaptado su discurso a las exigencias del guion pero hasta el momento apenas ha cambiado nada en toda esta simbología.

martes, 2 de junio de 2020

A MÍ NO ME REPRESENTAN



Me niego a jugar al conmigo o contra mí; me niego a sumarme a esos hooligans descerebrados que al parecer son a los que se dedican a representar sus señorías y a quienes les dirigen sus sermones y arengas parlamentarias.

Jose Antonio Bosch

2 de junio de 2020

Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado, según declara el artículo 66 de nuestra Constitución. Pues bien, por mucho que me duela, he llegado a la conclusión de que, en la actualidad, las Cortes Generales no representan al pueblo español en su mayoría.

En el patio de mi instituto había más sensatez, cordura y era más representativo de la sociedad de su momento que las Cortes actuales. Si tengo que asumir que tenemos los políticos que nos merecemos o me hago budista, porque yo en una sola vida no he sido tan malo como para merecer a esta tropa, o caeré en una profunda depresión. Dado que no me gusta ni lo uno ni lo otro, no me queda más opción que dar por sentado que a mí, esa gente, no me representa.

No pueden representarme aquéllos que llaman al odio y al enfrentamiento entre los ciudadanos desde la palabrería patriotera, desde los tópicos sacados de los armarios llenos de alcanfor, desde la testosterona como único argumento, desde los prejuicios de todo tipo y como no, desde la incoherencia común a todos los grupos parlamentarios.