Rosario Granado
19 de abril de
2022
El pasado día 5
de abril los parlamentarios españoles, junto con los representantes de todas
las delegaciones diplomáticas en España de los países que componen la OTAN, y
el Gobierno en pleno, eran convocados de urgencia para escuchar al presidente
de Ucrania, Zelenski. Lo aplaudían a rabiar, le ofrecían el apoyo incondicional
y le mostraban una admiración sin límites por la resistencia de su país a la
intervención rusa.
Pero ¿quién es
este actor que suscita a su paso por todos los parlamentos europeos estas
adhesiones inquebrantables?
En uno de los
frecuentes bombardeos de Israel sobre la población de Gaza, concretamente en
los de Mayo de 2021 que ocasionaron 261 palestinos muertos, de ellos 66 niños,
y miles de heridos, Zelenski felicitó a su admirado Israel públicamente. Israel
le ha asegurado su apoyo pero le ha sugerido que no haga ostentación de tantos
símbolos nazis que recuerdan demasiado a hechos históricos que no está
interesado en recordar. Zelenski ha adaptado su discurso a las exigencias del guion
pero hasta el momento apenas ha cambiado nada en toda esta simbología.

