¿No hay nadie en la
Administración que piense en la importancia económica, social, ambiental y
cultural que tienen los Pastos y la Ganadería Extensiva en España?
Francisco
Casero Rodríguez
28 de abril de 2026
Los pastos, la dehesa y la
ganadería extensiva, que constituyen el trípode medioambiental más importante
que España aporta a la Unión Europea para cumplir con los Acuerdos de París
(firmados en el 2015 por 195 naciones), se encuentran actualmente en una situación
DEPRIMENTE, debido a las pérdidas económicas que les embargan, al acoso
legislativo que padecen y a la asfixia burocrático-administrativa a la que
están sometidos.
Esta situación, que comienza
con nuestra entrada en la CEE y se agudiza con la aplicación en España de las
sucesivas reformas de la PAC, alcanza su punto álgido en la reforma del año
2013, con la introducción del Pago Básico Compensatorio y la creación ficticia
por España de las 50 Regiones de la PAC, que tenían la opaca finalidad de hacer
un reparto interesado de las Ayudas Básicas que llegan desde Bruselas para
proteger por igual tanto a los agricultores como a los ganaderos, pero que
finalmente España terminó perjudicando gravemente a los Pastos (que son los
peor tratados de toda Europa, llegando a recibir tres veces menos Ayudas
Básicas que los ganaderos de extensivo del resto de los países europeos).
En este contexto llegamos al
día de hoy con el 70 % de los Pastos de España (alrededor de 13 millones de
hectáreas) abandonados (fuera de la PAC), y con el agravante añadido de que el
30 % de los Pastos restantes, que sí tienen derechos y están recibiendo las
Ayudas de la PAC (unos 6 millones de hectáreas) son ninguneados económicamente
(recibiendo un 60 % menos por hectárea que sus compañeros los agricultores),
además de ser engañados administrativamente con el Coeficiente de
Subvencionalidad de Pastos (anterior CAP) que les descuenta el terreno que hay
debajo de los árboles, porque dicen los burócratas que allí no hay comida para
los animales (¿dónde caen entonces las bellotas, algarrobas, aceitunas,… y
demás frutos del arbolado?).
Con este erróneo planteamiento
y otras malévolas artimañas administrativas, se ha creado en España una
situación de anormalidad con la PAC que choca frontalmente con toda clase de
sentido común, ya que un país como el nuestro, en el que hay más superficie de
pastoreo para el ganado (superior al 50 %) que tierra que se pueda dedicar al
cultivo (35 % del territorio nacional), se haya terminado por abandonar desde
la PAC la parte más extensa del territorio (pastoreable), provocando la
desaparición del ganado del campo, el abandono de la tierra y la despoblación
de las zonas rurales, mientras que se está favoreciendo incomprensiblemente la
aparición del fuego y todos los desastres que ello lleva consigo.
¿No hay nadie en la
Administración que piense en la importancia económica, social, ambiental y
cultural que tienen los Pastos y la Ganadería Extensiva en España?
¿No hay nadie que eche cuentas
de la diferencia económica abismal que hay entre lo que cuesta mantener una
oveja (bombera) en el campo durante todo un año y lo que cuesta el fuego de una
hectárea de terreno abandonada?
¿Hay alguien que piense que
alrededor de 20 millones de hectáreas de pastos en España pueden mantenerse y
conservarse medioambientalmente sin el pastoreo del ganado?
Pedimos a nuestros dirigentes
que recapaciten sobre esta anormalidad estructural administrativa y dediquen el
tiempo y esfuerzo necesario para reconducir esta situación de auténtico colapso
en el sector primario español. No podemos continuar con el abandono de nuestros
Pastos, sin aprovechar racionalmente estos frágiles suelos y con una pérdida
acuciante del censo ganadero extensivo de nuestro país (15 millones de ovejas
en las últimas décadas).
¿Nadie es consciente de que
somos el país más montañoso de toda la Unión Europea, el que tiene mayor
extensión de Pastos (alrededor de 20 millones de hectáreas), el que ha de
proteger la mayor cantidad de espacios naturales protegidos de Europa (22 millones
de hectáreas), el que posee mayor cantidad de razas autóctonas (más de 180) y
el que acapara un mayor acervo cultural ganadero extensivo (Mesta) de toda la
Unión Europea? Nos dio mucha pena leer hace unos días en la prensa
especializada que España renunciaba a 60.000 millones de euros (el 37 % de los
Fondos Europeos Next Generation) por
falta de capacidad para cumplir con Bruselas los compromisos adquiridos en el
año 2021 (64 planes estructurales para mejorar el trabajo y la vida de los
españoles); y pensamos a continuación que ha sido la oportunidad más grande
perdida por España en los momentos actuales para haber presentado un “Plan
Nacional de Recuperación de los Pastos y la Ganadería Extensiva” en las zonas
más marginales y desfavorecidas de nuestro país, que afecta nada menos que casi
al 80 % del territorio nacional, ocupado por una escasa población (12 % de la
nacional) envejecida y sin relevo generacional, que ha practicado
tradicionalmente la Ganadería Extensiva porque sus suelos (sierras y pastos) no
sirven para ser cultivados.
Hubiese sido la solución ideal
para mantener productivos unos suelos improductivos y abandonados (más de 13
millones de hectáreas), eliminar riesgos de incendios (400.000 hectáreas
ardidas en 2025) y otros desastres naturales (DANAs y borrascas) que causan
dolor, destrucción y pérdidas humanas y materiales, además de parar la
despoblación galopante del campo y abrir una puerta de esperanza para muchos
migrantes de los que recibimos sin un horizonte claro.
La Ganadería Extensiva, los
Pastos y la Dehesa van indisolublemente unidos en España. No hay posibilidad de
salvar a uno solo de ellos separado de los demás. No hay Dehesa sin Pastos y
sin ganado y NO HAY GANADERIA EXTENSIVA SIN PASTOS.
Un ejemplo del desbarajuste
que existe en el sector es la del cerdo ibérico de bellota, y la decisión
tomada por Guijuelo de admitir en su Denominación de Origen Protegida (DOP) a
productos con tan sólo el 50 % de raza ibérica, aceptada por el Ministerio de
Agricultura, Pesca y Alimentación.




