martes, 15 de septiembre de 2026

El derecho de las personas a ser necesarias

 


... uno de los derechos más valiosos, uno de los bienes fundamentales de las personas, de cada individuo, es ser necesario.

Enrique Cobo Fernández

15 de septiembre de 2026

Motivado por al tremendo ruido que grita que “libertad” es el derecho que tienen los poderosos a hacer lo que se les antoje a costa de lo que sea; en respuesta a la campaña infinitamente potente de legitimación de todas las violencias habidas y por haber para que unos pocos puedan ejercer su “libertad” de poseer bienes, de imponer sus normas, de matar, de secuestrar, de dictar la normas que les allanen el camino a sus ambiciones de tener y a su deseo de poder, es necesario replantearnos algunas de nuestras “convicciones”, y empezar a pensar que estamos ante una situación prerrevolucionaria, dadas las profundas insatisfacciones de los desposeídos y el malestar, la grave neurosis de los poderosos.

Hoy quiero hacer una aportación -no novedosa, pero si olvidada- a lo que debe contener esa forma de convivir los pueblos que es la democracia, el poder de los pueblos, la soberanía popular: el derecho de las personas a ser necesarias.

 Estamos acostumbrados a referirnos al derecho de la persona a acceder a aquellos bienes y servicios que vienen a satisfacer las necesidades que tenemos para vivir dignamente. Al repasar la lista de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE, echo en falta uno que creo importantísimo: el derecho de la persona a ser necesaria.

Considero que una de las más crueles agresiones a cualquiera es cuando se le condena a que no pueda ejercer su derecho a ser necesaria para la comunidad en la que vive y, ni siquiera, para las personas para las que desearía ser necesaria. He comprobado que no hay peor insulto a alguien que hacerle sentir que no sirve ni para que le exploten, que la peor agresión a una persona en paro, expulsada del mercado de trabajo, es hacerle sentir que no puede aportar nada que tenga valor para alguien.

El problema no está solamente en que el reparto de lo que haya, sean bienes o sean servicios, se haga de tal manera que unos tengan mucho más de lo que necesitan y otros muchísimos no tengan lo mínimo que necesitan para vivir. Que lo es.

También es problema más grave que le hagamos sentir a alguien que no tiene nada que aportar que tenga valor para alguien en concreto y para todos.

Para que ese sentimiento no nos destruya estamos dispuestos a casi todo: a que nos engañen, a que nos exploten, a que nos pisoteen, si para alguien somos necesarios. Es el día a día de la vida de un trabajador.

 Somos generosos por naturaleza, esencialmente generosos, somos una especie animal singular en la que cada individuo ha de ser y tiene que sentir que es necesario.

Si una persona siente - se le hace sentir- que ni puede, ni sabe, ni “quiere” hacer algo útil para los demás estamos propiciando la expresión más cruel de la insolidaridad y poniendo en peligro la paz. Una sociedad agrede, mata, ningunea, si hace que alguien se sienta impotente para hacer algo que valga la pena, algo que sea valioso para otros. Creo que esta es una de las agresiones generalizadas en la sociedad de hoy.

Esas historias que nos han contado de que el desarrollo de la libertad de crear, de producir, de comprar, de vender, de ganar, de intercambiar; esa historia de que la libertad de producir, comprar y vender en un ambiente de libertad total para los que producen, compran y venden, para las personas que “emprenden”, tendrá como fruto la JUSTICIA , un reparto justo de los bienes y un acceso a los servicios que todos necesitamos y, nada más y nada menos que se nos regalará, como consecuencia, LA PAZ, son “historias para no dormir”.

 Esos relatos que nos contaron y nos siguen gritando hoy, como que libertad para producir y apropiarse de lo ajeno, que la libertad para los mercados y los mercaderes, nos traerán la justicia y la paz a todos, visto lo visto, ya no se lo cree nadie. La libertad para producir y mercadear no trae la paz y la justicia universales como estamos comprobando. Y es que no queremos que alguien produzca lo que necesitamos y nos lo eche al comedero, porque todos y cada uno de los seres humanos queremos ser necesarios, nuestra naturaleza nos lleva a comer, a reproducirnos y a SER NECESARIOS.

Los explotados hemos sido convencidos de que somos simples receptores de lo que se caiga de la mesa y justifican cualquier cualquier negocio, cualquier agresión al medio ambiente, a la ciudad, a otros trabajadores, a la vida incluso…, porque, “crea puestos de trabajo” y alimenta los fondos de reparto de una Seguridad Social concebida como beneficencia…, y ya está.

Nos quitan hasta la libertad de desear y de participar en la ciudad que queremos en nombre de los beneficios que trae la libertad del mercado.

Hay algo que nunca les preocupó porque no entraba en los mecanismos del mercado de una forma que se pudiera dominar, ese algo es el derecho fundamental de cada persona a sentirse necesario y a lograr ser necesario para otros, a ser respetado y necesitado.

Podemos hacer algunos ejercicios que resultan interesantes. Uno puede ser el de hablar con las personas mayores e intentar escuchar las historias de su vida que nos cuenten, oírnos de qué presumimos. Los más humildes y los más poderosos presumen de lo que han conseguido para los suyos, sus hijos, su pareja e incluso lo que hicieron para que “los otros”, los demás, accedieran a algunos bienes colectivos. Yo he podido comprobar con mis paisanos (explotadores y explotados) que siempre incluyen su participación en movilizaciones para la consecución de las libertades, para la consecución de servicios públicos de calidad, para que la enseñanza fuera accesible a todos, para que el cuidado de la salud fuera un derecho... Hablar serenamente con mis convecinos ya mayores, como yo, y recordar con ellos las movilizaciones sociales en las que participaron y echar de menos las acciones colectivas que ellos vivieron como partícipes necesarios para “las victorias” que se consiguieron es algo común en nuestras comunidades como he podido comprobar.

Esta reflexión creo que es oportuna para que las organizaciones políticas, sociales, las empresas…, para que cualesquiera otras organizaciones sociales tengan en cuenta que ninguna persona es un consumidor y…, ya está, sino que es nuestra esencia ser necesarios y que, por tanto, han de actuar teniendo en cuenta que todas las personas, solas y en grupo, lo que necesitamos más que la libertad sin condicionantes, es ser necesarios, saber y sentir que somos parte de unos conjuntos que pueden hacer milagros como, por ejemplo: sociedades justas, medioambientes sanos, sistemas de producción amables, creativos, respetuosos con los individuos y con el medio ambiente…, justos. Nos gusta cuidar de la salud de todas y cada una de las personas, mantener nuestra ciudades cuidadas, habitables, alegres, que todos tengamos viviendas guapas…, etc., etc.

Para eso solo estorban los que dicen “TODO PARA EL PUEBLO, PERO SIN EL PUEBLO”. Los pueblos no queremos tener lo que nos den, sino que queremos sentirnos y ser soberanos, necesarios, determinantes para construir el futuro de tal manera que cada persona acceda a lo que le corresponda y necesite y pueda aportar.

(El nombre está bien pensado: “Soberanía popular”, que es como le llamamos algunas veces, y “democracia” otras, pero, aunque decimos las mismas palabras, todos no decimos lo mismo).

 Por eso será que cuando ellos dicen justicia yo digo libertad; cuando ellos dicen libertad yo digo democracia; cuando ellos dicen “guerra” nosotros decimos “paz”; cuando ellos dicen “paz”, nosotros gritamos justicia y amor…, cuando ellos dicen orden nosotros decimos “cuidados”, cuando ellos dicen ir a la justicia todos nos echamos a temblar; y así sucesivamente, porque pretenden equivocarnos con palabras que nosotros amamos pero que para ellos son cápsulas en las que encierran veneno.

Lo que estoy intentando expresar es que uno de los derechos más valiosos, uno de los bienes fundamentales de las personas, de cada individuo, es ser necesario.

Quizá ese sea el sentido más radical de la democracia, el ejercicio universal de la soberanía popular, la participación en la construcción de lo común.

Queremos ser protagonistas de la construcción de lo común y no queremos ser receptores de los bienes que “otros” nos procuren, queremos y sabemos que tenemos que ser necesarios, imprescindibles, para lograr que sea posible la justicia y la convivencia.

El derecho a ser necesario es un derecho fundamental de las personas con el que hay que contar para organizarnos y vivir la aventura de crear un mundo nuevo que será democrático o no será.

Esta reflexión quiero que sirva también para ayudar a que las organizaciones para la participación en la construcción de lo común (partidos, sindicatos, asociaciones…) entiendan que sus asociados quieren ser militantes, necesarios, generosos y no tenerles como indigentes que esperan recibir las migajas que se caigan de la mesa del poder.

Seguir por donde vamos, seguir con la cantinela escuchada en los últimos siglos, de que la libertad de los mercados y de la competencia entre ellos para actuar en la economía y en la creación de normas de derecho, como camino hacia la justicia y la paz, es una verdad que los poderosos, los filósofos, los intelectuales, las iglesias, los organizaciones políticas y sindicales, potenciados todos por unos medios de comunicación también sometidos colectivamente a la “libertad de los mercados”, a la “libertad de los que puedan”, sometidos a ellos como actores principales y únicos de los procesos de construcción de bienes, servicios y reglas de convivencia, nos ha traído a donde estamos y amenaza con llevarnos hacia un futuro ya presente de violencia, injusticia, represión y dolor para la mayoría.

Hay un camino para la esperanza si consideramos la posibilidad de que sea verdad lo que quiero afirmar: las personas no deseamos ser sujetos receptores de los bienes y las normas de convivencia que otros nos fabriquen y nos impongan, con voluntad de “servirnos” o con voluntad de explotarnos, da igual, sino que, por el contrario, todos y cada uno de nosotros, los seres humanos, todas y cada una de las personas queremos ser protagonistas de la construcción de futuro, actores principales en la construcción del bien común, participes generosos en la construcción de “lo común”, vigilantes minuto a minuto de su devenir y creadores y correctores de los bienes, de las normas y de la administración de los recursos a poner en funcionamiento, sin sacar más ventaja de esa participación que poder disfrutar de lo necesario para sostener la ilusión de vivir con lo que necesitamos para nuestra supervivencia, en lo que se incluye imprescindiblemente participar generosamente en la construcción de ese mundo.

 Esta perspectiva de la persona es necesario que sea tenida en cuenta y aplicada en profundidad en las organizaciones políticas y sociales y que pasen, en consecuencia, a cambiar su dinámica radicalmente. Cuestión que será objeto de una próxima entrega en este blog.

 Estoy pensando en que tras tanto decir cosas no he caído en que si fuera verdad que uno de los deseos más fuertes del personal es ser necesarios a lo mejor la clave está en cómo organizar esa voluntad para que puedan ejercerla; y el problema es que, tal como está organizada esta democracia, la gente no logra poder llevar a cabo su deseo de ser protagonista sino solamente de delegar en sus “representantes” todas las acciones y por tanto que se le condena a elegirlos de vez en cuando para que deseen por ellos y les procuren el acceso a los bienes y servicios que desean tener o disfrutar, pero va a quedar en casi baldío su derecho a ser necesarios. Si es así hay que cambiar algo y, quizá, esto sea hacer mucho más democráticas las organizaciones que proveen de candidatos y extender los ámbitos para el ejercicio de la democracia, soberanía popular, a instancias institucionales a todos los niveles territoriales, temáticos, institucionales y no institucionales donde “el personal” pueda ejercer su derecho a ser necesario.

Estoy convencido de que llevaba razón don Antonio: “se hace camino al andar”.


viernes, 4 de septiembre de 2026

CEUTA: LA TRAGEDIA REPETIDA

 

Tu consumismo, nuestra explotación, nuestra hambre, tu explotación.


    Joaquín Delgado y Manuel Lara. Militantes del PHTA.

    4 de septiembre de 2026

Desde siempre los seres humanos han resuelto problemas como el hambre, el frío, la guerra, la represión política, los desastres ecológicos, etc., emigrando a zonas donde había más alimento, mejor clima, más libertad, seguridad y bienestar. En la actualidad han crecido aún más las diferencias entre los niveles de vida de los países ricos y los empobrecidos. No hay que olvidar las causas profundas de estos movimientos migratorios mundiales. Los países ricos, lo que hoy se llama Occidente, han basado su desarrollo y bienestar en el robo y expolio de los recursos y riquezas naturales de continentes enteros bajo fórmulas de dominio coloniales, empobreciéndolos e impidiendo que progresen. Europa antes, y EEUU ahora, como potencias imperialistas, se repartieron inmensas zonas territoriales de África, América Central y del Sur y Asia, utilizando la mano de obra esclava de estas poblaciones para extraer sus recursos y trasladarlos a sus metrópolis. Precisamente ahora, esos flujos migratorios que se están dando provienen de esos países explotados, empobrecidos y saqueados. Roban y se traen minerales, alimentos, oro, petróleo, gas, tierras raras, piedras preciosas de esos países; pero rechazan acoger a sus poblaciones, levantando muros, alambradas y odio contra ellos, creando grandes masas de personas esclavas y eliminando violentamente cualquier atisbo de rebeldía. Hay, por tanto, un movimiento migratorio, perseguido por la miseria, desde casi todos los países de la Tierra hacia los centros de prosperidad, buscando las posibilidades reales o ficticias que ofrecen los países ricos (una isla de “bienestar” en medio de un océano de dolor). La emigración se convierte en una huida desesperada del subdesarrollo, de la miseria, del hambre.

La migración es un proceso doloroso, no es una decisión fácil ni voluntaria, sino un movimiento provocado por las contradicciones del sistema capitalista-imperialista. Es una acción impulsada por la necesidad. Son desplazamientos provocados por la violencia estructural del sistema imperante, que genera desigualdad, guerra, miseria y corrupción, y que obliga a las personas a abandonar su tierra natal. Entre el 60 y el 80 % se producen por motivos económicos, según la zona geográfica. Es de obligado recuerdo que en los años del franquismo salieron de España casi tres millones de personas, una parte huyendo de la represión de la dictadura como refugiados políticos y otra en busca de trabajo para salir de la miseria, estas personas reconstruyeron la economía de Europa tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial.

Todas estas migraciones están constituidas por fuerza de trabajo vulnerable, dócil y manejable. Las personas migrantes se convierten en mano de obra barata y precarizada para el capitalismo en los países ricos, y es usada por la burguesía para incrementar sus beneficios. Esta precariedad la utiliza el capital para dividir a la clase trabajadora, crea distinción entre la local y la extranjera y consigue deprimir los salarios y explotar a ambas. Con la ilegalización, premeditada y perfectamente orquestada, de estas personas migrantes, el capitalismo genera una fuerza de trabajo ultra explotada y asustada. Es un ejército de reserva explotado, que es fundamental para la supervivencia del sistema monopolista actual. Esta súper explotación se caracteriza por la crueldad y condena a las personas a no poder acceder ni a los recursos necesarios para vivir. Se fomenta, además, una ideología desde la superestructura para culpar a la persona migrante de los problemas sociales, y sea percibida así por la población autóctona como una amenaza para el bienestar e identidad y un grave problema de seguridad, todo basado en falacias y prejuicios irracionales. En cambio, se oculta el hecho de que la inmigración incrementa la diversidad cultural y, por tanto, la inteligencia colectiva. Además de contribuir al desarrollo económico de esos países receptores.

Marx desenmascaró ese deseo de destrucción o desprecio por la vida de otros seres humanos del capitalismo, en el que la inmensa mayoría de las personas son tratadas como cosas, como mercancías.

El capitalismo es un modelo de desprecio y rechazo a las personas pobres. En cambio, es una obligación moral el acoger a las personas vulnerables («son las razones del corazón»). No obstante, la compasión no es suficiente, es necesario algo más firme y efectivo: la justicia y la acción revolucionaria. Un sistema político y económico que genera toda esta barbarie debe ser combatido y eliminado.

Es necesario cambiar este orden criminal que nos domina. El capitalismo ha creado un mundo de desigualdad, de miseria, de horror, de sufrimiento y de desesperación. Un brutal régimen de clases sociales, de ideologías discriminatorias y neofascistas y de privilegios obtenidos por la violencia; en donde una minoría decide el destino de la humanidad.

En Ceuta estamos viendo un ejemplo de lo dicho anteriormente. Añadiendo ahora el uso que gobiernos y dictaduras infames hacen de miles de personas desesperadas y hambrientas, utilizándolas como arma de presión política para conseguir otros objetivos políticos. Pensamos que en el masivo movimiento de personas han influido Marruecos, Israel y EE. UU. Es imposible que se acumulen tantos miles de personas junto a una frontera y nadie sepa ni haga nada. También creemos que esos países se han aprovechado de la ineptitud de un Gobierno débil y ha influido la postura del Gobierno español sobre Palestina y el gasto militar. El rey sátrapa que gobierna en Marruecos es una persona sin escrúpulos que firmó los Acuerdos de Abraham de 2020, por el cual abandonaba el apoyo a Palestina y se vendía a los intereses del sionismo criminal y genocida. Ahora tiene el apoyo de EE. UU. para su reivindicación del dominio sobre el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla. Esos países (Marruecos, Israel y EE. UU.) no dudan en utilizar a las personas para sus intereses. Las utilizan como escudos humanos, y sacrifican sus vidas impunemente. Aun ante la existencia de esas evidencias, siguen manteniéndose las dudas y las mentiras interesadas sobre la entrada masiva de personas de forma simultánea, y se siguen obviando los intereses geopolíticos subyacentes. Lo que es evidente es que los seres humanos que han protagonizado ese movimiento poblacional son víctimas del sistema capitalista-imperialista.

Han sido 141 seres humanos cuyas vidas han quedado en el mar, ciento cuarenta y una esperanzas rotas, sueños destruidos. Las personas que aún quedan y se niegan a regresar, de vuelta al infierno, están viviendo una pesadilla, como continuación de la que ya sufrían. No hay ningún esfuerzo serio por dar solución a este drama humano, ni desde el Gobierno central ni desde el autonómico. Así vemos cómo lo único que se hace es crear miedo y odio en la población ante personas asustadas y hambrientas. Por un lado, se está llevando a una ciudad hasta el límite, al mismo tiempo que se mantienen a estas personas inmigrantes a la intemperie y en condiciones insalubres e infrahumanas, se las condena a vivir en condiciones miserables y, además, se las culpa por ello. Se las desaloja del campamento en la playa de forma improvisada y brusca y se las mantiene horas al sol hasta decidir qué hacer con ellas. Se crean alojamientos inseguros (no soportan ni el viento) e insuficientes, después de casi un mes desde la entrada. No se protegen a las niñas ni a los niños de los depredadores sexuales ni de las mafias, es la solidaridad de algunas personas de Ceuta la que acoge a las niñas para protegerlas. Además, la falta de previsión está creando una crisis sanitaria importante. En fin, no se ve mucho impulso ni interés por las personas responsables en prestar ayuda ni por la razón ni por la compasión. Lo único que se ve es negligencia, ineptitud, complicidad con los verdugos y falta de escrúpulos de los dirigentes, junto a mucho dolor y desesperación por parte de las víctimas. Aunque hay un principio clásico sobre la soberanía de los Estados, no hay que olvidar que hay otro más prioritario: la dignidad intrínseca de todo ser humano. Los Estados tienen la obligación de asegurar su respeto.

El principio revolucionario que levantaba entusiasmo en el siglo XVIII, «todos los seres humanos son iguales en dignidad y valor, sin distinción de raza, sexo, lengua, religión, opiniones políticas, posición económica o nacimiento», se ha convertido en un tópico que se vulnera de forma constante.

La superación de la cruel situación que ha impuesto el capitalismo, ahora en su versión imperialista salvaje, tendrá que ser obra de sus víctimas, tanto de los países prósperos como de los de la periferia.

No podemos olvidar la sangrante injusticia que se comete a diario contra las personas a quienes se ha privado de la opción de elegir su propia vida, que tienen que pedir permiso para poder vivir. Es nuestra obligación superar el orden social existente, la única forma de acabar con toda esa barbarie.

Denunciamos toda esta situación de abandono e indignación que está ocurriendo en Ceuta y, al mismo tiempo, rendimos homenaje a las víctimas de la barbarie capitalista. De igual forma, condenamos enérgicamente las actitudes xenófobas y racistas de los mismos descerebrados de siempre.

¡Nativa y extranjera, la misma clase obrera!

¡Frente al racismo y la xenofobia, acción y revolución!

¡La diversidad nos enriquece, la discriminación nos empobrece!

¡El fascismo avanza si la gente calla!

martes, 1 de septiembre de 2026

EL FUEGO DELATA LOS ERRORES ADMINISTRATIVOS CON LA GANADERÍA EXTENSIVA

 España encabeza la lista de países de la UE con más superficie arrasada (sobre el 40 % del total de la superficie europea quemada).


Francisco Casero Rodríguez. Presidente de la Fundación Savia por el Compromiso y los Valores.

1 de septiembre de 2026


Este año llevamos ya más de 220.000 hectáreas quemadas en España (tan solo el de Niebla-Berrocal…, sobre 38.000 hectáreas), y todavía no ha terminado el verano. La cifra oficial del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales, EFFIS, es 3 veces mayor que en el mismo periodo de 2025. Eso es una barbaridad inasumible.

La explicación oficial sigue siendo la misma que el año pasado, como si fuese inevitable: "olas de calor", "cambio climático", “incendios fuera de control”. Pero detrás de estas explicaciones se esconde una realidad medioambiental y económica devastadora (8.000 millones de euros costó apagar los fuegos en 400.000 hectáreas el año pasado). Y es que estamos dejando de gestionar adecuadamente el campo y, además, hemos expulsado a los ganaderos de extensivo de los lugares que ellos gestionaban mucho mejor que las Administraciones.

1. SOBRAN MATORRALES PORQUE FALTAN GANADEROS

Durante décadas el ganado extensivo hizo el trabajo más importante para evitar el fuego, que es la prevención, y lo hizo gratis. Vacas, ovejas y cabras comiéndose el pasto seco y controlando el matorral…, abriendo caminos, limpiando lindes, manteniendo los cortafuegos. Un rebaño es una brigada que trabaja 365 días al año.

¿Qué ha pasado? Las administraciones han complicado tanto la vida a la ganadería extensiva que la están echando del campo.

La PAC premia la hectárea “limpia” frente a los pastos y el monte abierto, a los que castiga y penaliza. Si tienes dehesa ganadera, te conducen a elegir entre la conservación del árbol o la subvención al ganado encerrado (intensivo).

La burocracia asfixia y condena. Un pastor de 60 años no puede vivir entre papeles y arruinándose año tras año, porque económicamente no puede sostener su rebaño.

El resultado es demoledor: en 20 años hemos perdido el 30 % de los ganaderos extensivos y el 45 % de las ovejas. Con ellos se han abandonado más de 10 millones de hectáreas de pasto, que arderán en los próximos años.

Ahora ese pasto es matorral, jara, retama, lentisco (materia combustible que arde como la tea).

Este año llevamos ya más de 2.000 incendios declarados, de ellos 22 son grandes incendios, más del doble de la media de la última década. No es casualidad. Es consecuencia del abandono administrativo de los pastos.

2. EL INCENDIO EMPIEZA EN EL DESPACHO

Un monte pastoreado y un monte abandonado no se queman por igual.

En el primero (pastoreado) existe pasto corto, discontinuidad de combustible, pistas abiertas y gente viviendo allí que ve el primer hilo de humo. El fuego se puede controlar y apagar con rapidez.

En el segundo (abandonado) hay continuidad y abundancia de combustible en vertical y horizontal. Cuando prende, la copa de los pinos, las jaras y el matorral hacen que el fuego avance hasta 6 km/h. Ahí ya no hay helicópteros ni aviones que valgan.

Pero las políticas públicas van justo al revés. Se gastan 20.000 euros en apagar el fuego de cada hectárea de pasto que arde, pero se dice que no se pueden pagar 200 euros por hectárea a los ganaderos de extensivo que mantienen el pasto limpio todo el año para que no arda. Se declaran "zonas de alto riesgo de incendio", pero se expulsa al único gestor que lo mantenía sin coste: el ganadero.

 3. ANDALUCÍA, ¿PUEDE SER UN EJEMPLO DEL ABANDONO?

En Andalucía tenemos dehesa, monte mediterráneo, cabaña ganadera extensiva y unos pastores que llevan generaciones manteniendo el territorio. Pero nos está pasando como en toda España, cada verano las mismas imágenes de fuegos, con cerros negros, encinas centenarias calcinadas y ganaderos que lo pierden todo y abandonan.

Desde los despachos de la PAC nos dicen que esa dehesa "no es superficie agraria", que es superficie forestal, para que sirva de coartada y así la hectárea de terreno pueda ser penalizada a través de la Ayuda Básica a la Renta y la aplicación del CAP, y con ello el ganadero tenga que abandonar el campo o se convierta de forma deliberada a intensivo, que es lo mismo que poner en riesgo la seguridad hídrica y medioambiental de las próximas generaciones.

4. LA FALSA SOLUCIÓN: MÁS MEDIOS APAGAFUEGOS

Cada año se anuncia la compra de más helicópteros, más drones, más retenes. Está bien. Pero todo eso sirve para apagar fuegos, nunca para evitarlos.

Nadie habla de prevención estructural. Nadie habla de volver a meter ganado en el monte. Nadie habla de cambiar los criterios de la PAC para que un ganadero de extensivo pueda cobrar por hectárea de pasto bien gestionado el mismo complemento que cobra, por ejemplo, un agricultor por hectárea de maíz.

CONCLUSIÓN: MENOS FUEGO Y MÁS PASTORES

No podemos seguir hablando de prevención de incendios sin hablar de ganadería extensiva. Nuestro dinero no está bien gestionado cuando vemos que no es posible pagarle a un ganadero 200 euros por gestionar bien una hectárea de pasto para que no arda, y sin embargo se puedan pagar 20.000 euros por apagar el fuego de esa misma hectárea de terreno cuando arde.

Si queremos menos fuego en agosto, necesitamos más rebaños en enero y más gente viviendo del campo.

La solución no es tecnológica. Es política, económica y de capacidad de gestión. Es cambiar la PAC ya. Es quitar trabas. Es pagar de verdad por el servicio medioambiental ecosistémico que prestan los ganaderos de extensivo para mantener la biodiversidad y el territorio vivo, limpio y habitado.

Mientras sigamos echando a la ganadería extensiva del campo con normativas fracasadas (PNETB), burocracia excesiva (Ley 43/2003) y ayudas básicas engañosas (ABRS), cada verano el mapa de España se llenará de fuegos y correrá peligro la vida de más personas.

martes, 28 de julio de 2026

El mundo va cambiando muy rápido

 

Trump no está loco. Mantiene la línea de acción de un programa estudiado y escrito previamente por gente muy cuerda y siempre habla de lo que él quiere que se hable.


Alex Karp, CEO de Palantir

Miguel Toro

28 de julio de 2026

Estamos viviendo unos momentos en los que vemos cómo los algoritmos de Inteligencia Artificial (IA), las inteligencias artificiales, pueden procesar enormes cantidades de datos y a partir de ellos proponer soluciones a problemas técnicos y sociales. En definitiva, ayudar a gestionar un mundo cada vez más complejo. Muchos se preguntan si la política sobrevivirá a la informática, si es posible la política cuando se complican los procedimientos para la toma de decisiones colectivas en un entorno de creciente complejidad, donde los algoritmos son capaces de analizar datos y proponer soluciones.

Según podemos leer en los periódicos, la IA (algoritmos de Inteligencia Artificial) ha dejado de ser una mera promesa futurista para convertirse en una herramienta indispensable. Su capacidad para aprender, adaptarse y optimizar procesos está revolucionando muchos campos. Desde la automoción hasta la medicina, pasando por el entretenimiento y la seguridad cibernética. La IA no solo está mejorando los productos y servicios existentes, sino que también está abriendo nuevas posibilidades.

Pocos se preguntan qué propósito debería cumplir la IA, o si nuestra mentalidad, nuestras instituciones y nuestros mecanismos de control actuales son capaces de orientar la tecnología hacia mejoras generalizadas del bienestar humano.

Por eso es esperanzador ver al papa León XIV pronunciarse sobre el tema en su primera encíclica, Magnifica Humanitas, que recomiendo leer. La Encíclica describe la trayectoria actual de la IA como una profunda amenaza para la dignidad humana. Algunos economistas como Acemoglu llevan mucho tiempo argumentando que los resultados impulsados por la tecnología son una cuestión de elección, no de destino. Y se preguntan: ¿para qué debería diseñarse la IA?

En la Encíclica el Pontífice sigue a León XIII cuando hablaba de “nuevos asuntos” (rerum novarum), cuando dice que hoy debemos interpretar las grandes tendencias de nuestro tiempo, en particular los avances de la técnica. En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo.

Hoy nos corresponde asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo. Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico. Pero la cuestión no se limita a la regulación. Debemos preguntarnos con realismo quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta

Citando literalmente un apartado de la Encíclica: “102. El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen «la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo», pudiendo así producir nuevas formas de descarte. Puede haber usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad, pero puede haber también un engaño menos evidente, cuando los sistemas de IA, presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado”.

Algunos como el Premio Nobel Acemoglú añaden que detrás de estas preocupaciones específicas subyace una idea fundamental: el progreso tecnológico no es necesariamente progreso moral. Que algo sea técnicamente factible no significa que sea beneficioso para la humanidad. Que una tecnología sea deseable depende de quién la controla y de la ideología e intereses que la guían.

Por otra parte los líderes de la inteligencia artificial ofrecen su propia narrativa. El primero es Dario Amodei, de Anthropic, la empresa que ha creado el modelo de lenguaje favorito de los programadores, Claude, que insiste en posicionarse como la alternativa ética de la inteligencia artificial. El segundo es Alex Karp, de Palantir; Karp ―cofundó la empresa, junto a Peter Thiel y otros, en 2003― siempre ha expresado en público unas ideas belicistas y discutibles. 

Así pues, al comenzar 2025 tenemos, ligados al poder político, a un puñado de tecnócratas convencidos de su superioridad intelectual, valentía y mérito (¿cómo no hacerlo, si el mercado los ha refrendado convirtiéndolos en milmillonarios, si pasan sus días intentando enviarnos a Marte o construyendo una superinteligencia?), que tienen en sus manos empresas con una capacidad de influencia nunca vista, conocedores de las dinámicas de la sociedad y sus conflictos (recordemos que han inventado o controlan las redes sociales), atraídos por la idea de un poder gubernamental ejercido con la mano dura de un CEO totalitario a su imagen y semejanza, y sostenidos por unas convicciones eclécticas confeccionadas a su medida.

Estas ideas se han concretado de forma resumida en el Manifiesto Tecnológico: Palantir, cuya lectura recomiendo para ver de forma cruda las ideas del Poder Tecnológico. Enric Juliana ha analizado el manifiesto y en su visión, este escrito marca un giro ideológico hacia el "manifiesto futurista del siglo XXI" con un trasfondo que roza el tecnofascismo […]. La versión extensa se puede encontrar en República Tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente.

No queremos entrar aquí exhaustivamente en el contenido del manifiesto, solo citamos algunas afirmaciones que contiene haciendo referencia al número romano que tiene asignado en el manifiesto y algún comentario:

IV. Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software.

El eslogan interno de Palantir, «tu software es el sistema de armas», pone de manifiesto la disolución de la frontera entre lo civil y lo militar, y se entiende a partir de la fórmula que resume la propuesta de valor de Palantir: «el hard power de este siglo se basará en el software».

XII. La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.

Palantir se posiciona como la infraestructura fundamental de un nuevo orden estratégico, recodificando la disuasión mediante la IA.

Como vemos el Papa y los líderes de las grandes tecnológicas no están alineados. Frente a ellos el Pontífice defiende la primacía de la dignidad humana y el bien común, que la tecnología no es neutral y ha llegado a pedir "desarmar" la Inteligencia Artificial (IA) —es decir, liberarla de la lógica de dominación, control, guerra y exclusión corporativa. Para él, el ser humano no puede ser reducido a un simple dato.

La visión de muchas corporaciones está impulsada por el afán de lucro, el monopolio de los datos y el tecno-solucionismo. Que es fundamentalmente la creencia ideológica de que todos los problemas humanos, sociales y políticos tienen soluciones benignas y cuantificables que se pueden resolver simplemente mediante software, algoritmos o dispositivos. Podemos definirlo como tecnocentrismo, determinismo tecnológico o fe ciega en la tecnología.

Las grandes corporaciones de Silicon Valley priorizan la rentabilidad, la escalabilidad y la competencia. Su modelo de negocio se basa frecuentemente en la monetización de la atención, la explotación algorítmica y una concentración de poder que escapa al control democrático.

Las dos corrientes están en el mundo actual. La Encíclica es un tratado ético en defensa del bien común.  El Manifiesto Tecnológico expresa de una forma extrema la moral de los dueños de la IA.

Estamos en el siglo XXI y muchos, para poner la IA al servicio del bien común, plantean un objetivo: convertir los datos, la red y su gestión en un bien común y cambiar quién lo posee y cómo los organiza. Pero hemos de plantearnos si es realista el objetivo buscado. ¿La geopolítica va en esa dirección o la contraria?

Para abordar este punto tomamos ideas prestadas del libro Viaje a un nuevo mundo de Enric Juliana y Esteban Hernández.

El año comenzó con un manifiesto: el Nuevo Mundo va a ser un lugar más duro y despiadado. […] la principal línea de fondo es la voluntad de Estados Unidos de frenar a China. La Administración norteamericana está dispuesta a hacer lo que sea necesario para acotar la influencia de China en el continente americano y en Oriente Medio, e intentará reblandecer la alianza entre China y Rusia, Estamos inmersos en un proceso de recomposición que abarca todos los planos: geopolítico, político, social y económico.

Esto está significando la humillación de los dirigentes políticos europeos en beneficio de las extremas derechas locales y topes a la silenciosa expansión de China en el mundo, con un mensaje híbrido a Rusia: podemos entendernos, si enfriáis vuestra alianza con China.

Trump no está loco. Mantiene la línea de acción de un programa estudiado y escrito previamente por gente muy cuerda y siempre habla de lo que él quiere que se hable.

Un Nuevo Mundo aparece. Pekín ofrece desarrollo a los países ligados a él. Estados Unidos quiere reconstruir el orden internacional; China, continuar con el de la globalización, con el multilateralismo y la resolución de conflictos en unas instituciones internacionales que le concedan mayor peso.

Washington aboga por la liberación de las energías capitalistas, por la construcción de una esfera privada mucho menos sujeta a las regulaciones y las normativas estatales. Las funciones típicas del Estado y de las empresas ligadas a él están siendo reemplazadas en su función por actores externos.

Todo poder necesita una legitimación. En el caso del presidente americano actual la legitimidad que utiliza para justificar sus reclamaciones no proviene de la superioridad civilizatoria de los viejos imperialismos, sino de una suerte de venganza justa: nos lo habéis quitado, nos lo debéis, lo necesitamos, lo recuperaremos. Es un tipo de moral que justifica los intereses de unos pocos y es aceptada por una parte importante de los ciudadanos.

En Europa el viejo establishment se lamenta del emperador loco, pero no es capaz de ofrecer un proyecto geopolítico, político, económico, social y moral en la era de los imperios. Algunos incluso parecen desear ahora el hundimiento de la Unión Europea, para que los Estados nacionales recuperen «soberanía». Existen en Europa fuerzas políticas soberanistas cada vez más exitosas cuyo plan de futuro consiste en que se debilite la Unión Europea y sus países se liguen más intensamente a Estados Unidos.

El futuro está ofreciendo muchos cambios, pero pocos que se orienten hacia el bien común y la cohesión social. Como vemos, la situación geopolítica se presenta con una alianza de objetivos entre el poder político en EEUU y el poder tecnológico de manera explícita y presentada sin eufemismos, con China llevando a cabo un comunismo en planificación estatal desarrollista, pero dejando un margen amplio a la iniciativa privada, con un tipo de capitalismo a veces feroz, aunque siempre supeditado a los planes de desarrollo que trace Pekín y Europa que no es capaz de ofrecer un proyecto geopolítico, político, económico, social y moral en la era que vivimos. En esta situación se presenta la Encíclica del Papa, que defiende que ha llegado a pedir "desarmar" la Inteligencia Artificial (IA) —es decir, liberarla de la lógica de dominación, control, guerra y exclusión corporativa. Es una propuesta fundamentalmente ética sin un poder político y tecnológico en que apoyarse.

Y la pregunta es: ¿Podrán las ideas de la Encíclica, orientadas a que se respete la dignidad humana y se busque el bien común, convencer a mayorías políticas que las defiendan en sus programas electorales y las conviertan en realidades, o simplemente la alianza del Poder Tecnológico y Político americano impondrá su control y se justificará diciendo que son ellos los que construyen el futuro con IA, cohetes y ciudades?


viernes, 24 de julio de 2026

Fraude de ley

Considero que el objetivo real de la norma no es proteger a la embarazada y a su familia porque, de ser así, el centro de la regulación sería la mujer gestante.


José Antonio Bosch. Abogado.
24 de julio de 2026.

El pasado 10 de julio se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid la Ley 5/2026, de 7 de julio, de reconocimiento del concebido en la aplicación de las medidas de apoyo a la familia en la Comunidad de Madrid. Aunque el texto presenta algunas aristas jurídicas sobre las que, previsiblemente, terminará pronunciándose el Tribunal Constitucional, no es precisamente lo que dice la ley, su letra, lo que me preocupa, sino lo que no dice: su espíritu y las justificaciones y motivaciones que, al margen de su preámbulo, han venido difundiendo sus promotores.

A grandes rasgos, la nueva norma trata de establecer ayudas a la mujer embarazada y a la familia en la que se produce un embarazo, adelantando en el tiempo determinados beneficios que se obtendrían tras el nacimiento del nuevo miembro. Así, en lugar de tener que esperar al nacimiento para acceder a ciertas ayudas, se tiene por «nacido» al feto meses antes de que su madre dé a luz. Inicialmente, nadie en su sano juicio puede oponerse a que se aprueben ayudas para una familia en un momento en que aumentan sus necesidades y gastos y, además, como consecuencia de una actividad que interesa al conjunto de la sociedad: la reproducción. Pero ¿realmente lo que le importa al Gobierno de la Comunidad de Madrid es la protección de la familia y la promoción de la natalidad?

A mi juicio, la respuesta es no. Existen razones evidentes que justifican esta posición y que permiten sostener que el fin último de la norma es ir allanando el camino hacia la reducción de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y, más concretamente, del derecho al aborto.

Considero que el objetivo real de la norma no es proteger a la embarazada y a su familia porque, de ser así, el centro de la regulación sería la mujer gestante. Sin embargo, el eje sobre el que se construye la ley es el cigoto, embrión o feto, denominado eufemísticamente «concebido no nacido». La Asamblea de Madrid sabe perfectamente que, en nuestro sistema jurídico, la personalidad se adquiere en el momento del nacimiento con vida, una vez producido el entero desprendimiento del seno materno, y que el nasciturus no es titular de derechos fundamentales en sentido propio por no ser persona.

Ese obstáculo jurídico ha frustrado reiteradamente los intentos de quienes han pretendido acabar con el aborto argumentando que vulnera el artículo 15 de la Constitución, aquel que proclama que todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral. La discusión ha consistido precisamente en intentar incluir dentro de ese «todos» al embrión y al feto, e incluso, en las posiciones más extremas, al óvulo fecundado.

Ya en diciembre de 1983, Alianza Popular, antecedente del actual Partido Popular, se opuso a la despenalización del aborto mediante un recurso previo de inconstitucionalidad interpuesto por José María Ruiz-Gallardón, comisionado por cincuenta y cuatro diputados de las Cortes Generales, contra el texto definitivo del Proyecto de Ley Orgánica de reforma del artículo 417 bis del Código Penal.

La oposición continuó con el recurso presentado en junio de 2010 por Federico Trillo-Figueroa y Martínez-Conde, diputado y comisionado de otros setenta diputados del Grupo Parlamentario Popular, contra la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Y volvió a manifestarse en enero de 2014 con el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada, iniciativa que finalmente le costó el cargo al entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.

No obstante, para apaciguar a los sectores más conservadores de su electorado, el Gobierno de M. Rajoy impulsó posteriormente la Ley Orgánica 11/2015, de 21 de septiembre, destinada a restringir el acceso al aborto de las mujeres de 16 y 17 años.

Volviendo al presente, cuando el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid presentó el proyecto de ley ante la Asamblea para su votación, justificó la necesidad de la norma citando, entre otras referencias, al papa León XIV y su alegato en favor de la vida. En términos similares se expresó el portavoz del Partido Popular durante el debate parlamentario, apelando incluso a la denominada «cultura del descarte». Semejantes justificaciones, ausentes del preámbulo de la ley, no parecen responder a la voluntad de ayudar a la embarazada y a su familia, sino más bien a un posicionamiento ideológico claramente definido.

La lucha de la derecha española contra el aborto no es nueva, ni ha dejado nunca de ocupar un lugar destacado entre sus prioridades políticas. Lo novedoso es la estrategia empleada. Aunque se trata de una táctica ya utilizada en distintos países gobernados o influenciados por la extrema derecha populista, su incorporación al panorama español merece atención. No se trata de atacar frontalmente el aborto, sino de construir progresivamente una narrativa que permita justificar, llegado el momento, su prohibición o la imposición de restricciones tan severas que hagan inviable su ejercicio efectivo.

La estrategia consiste en avanzar gradualmente en el reconocimiento de derechos al cigoto, al embrión o al feto, aproximándolos cada vez más a la condición jurídica de persona. No es casual que el artículo primero de la ley establezca que su objeto es «habilitar la asimilación del concebido no nacido al hijo ya nacido». Tampoco parece casual la elección del verbo asimilar, cuya acepción, según la Real Academia Española, incluye la idea de equiparar o considerar iguales dos personas o cosas.

Lo que se pretende es acostumbrar a la sociedad a identificar el concepto de «concebido no nacido» con el de «persona». Una vez consolidado ese relato, el paso siguiente resulta sencillo desde el punto de vista argumentativo: si toda persona tiene derecho a la vida y el concebido no nacido es considerado una persona, el feto tendría también derecho a la vida en términos equivalentes. Esa sería la base discursiva sobre la que podría construirse una futura limitación radical del derecho al aborto.

Cuando los ciudadanos realizamos un acto que, respetando aparentemente la letra de una norma, persigue vulnerar su espíritu o finalidad, nos encontramos ante lo que jurídicamente se denomina fraude de ley. También los parlamentos pueden incurrir en dinámicas semejantes cuando aprueban disposiciones que, más allá de lo que afirman sus exposiciones de motivos o preámbulos, persiguen en realidad eludir o erosionar otras normas del ordenamiento jurídico. Cuando se utiliza de forma torticera una institución jurídica para sortear mandatos constitucionales, estamos igualmente ante un fraude.

Conviene recordar que, en nuestro país, el Tribunal Constitucional ha declarado que la decisión de la mujer de interrumpir su embarazo encuentra amparo en el artículo 10.1 de la Constitución, que consagra la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad, así como en el artículo 15, que garantiza el derecho fundamental a la integridad física y moral. Esta realidad normativa, junto con la evolución de la jurisprudencia y la amplia aceptación social del aborto, explica que determinados sectores hayan abandonado la confrontación directa para buscar nuevas estrategias encaminadas a lograr la ilegalización o la práctica imposibilidad de cualquier interrupción voluntaria del embarazo.

Si la Asamblea de Madrid quisiera realmente apoyar a la mujer embarazada y fomentar la natalidad, como afirma, podrían plantearse innumerables medidas con una eficacia mucho mayor: acceso a la vivienda, salarios dignos, refuerzo de la atención primaria, ampliación de la red de escuelas infantiles, comedores escolares, políticas efectivas de conciliación laboral y familiar y un largo etcétera de iniciativas que sí inciden directamente sobre las decisiones reproductivas de las familias.

Por el contrario, se ha optado por una norma cuya incidencia real tanto sobre la natalidad como sobre la situación material de las mujeres embarazadas es muy limitada. Sin embargo, la escasa eficacia práctica de su letra contrasta con la potencia simbólica de su mensaje, que contribuye a construir y reforzar un relato ideológico que podría servir, más pronto que tarde, para promover una reducción sustancial de los derechos sexuales y reproductivos.

Conviene desconfiar de estas músicas seductoras y de estos cantos de sirena que, como en el relato homérico, actualmente tan de moda, tratan de conducirnos lentamente hacia los arrecifes donde terminaran naufragando nuestras libertades.


Artículo publicado en NR Periodismo Alternativo 24/07/26.



martes, 21 de julio de 2026

El nuevo orden mundial. Avances y retrocesos

El nuevo orden multipolar avanza por la confrontación interna/externa de los países y coaliciones en todos los órdenes de la vida, con referentes cada vez más evidentes de implantación de regímenes de democracia y los sistemas de progreso e igualdad o nuevos modelos de dictaduras, con recortes en derechos, igualdad y condiciones de vida dignas.


21 de Julio de 2026

Manuel Armenta

Los poderes fácticos más relevantes de la revolución tecnológica y la IA, asentados en los EEUU, revelan un carácter político e ideológico anti-liberal, la desigualdad de las clases sociales y étnicas, el mundo del trabajo y una actitud belicista armamentística, opuesta a la búsqueda de la paz y el NO a las guerras. Esta manera de entenderlo e implantar por todo el mundo como un proceso despolitizado, subordina y daña al ser humano y la vida política institucional (con énfasis en la democrática progresista), en todos los órdenes de la vida, frente al poder fáctico oculto.

Tratan de sustituir el protagonismo del ser humano y la ética de la vida política de los derechos humanos y la igualdad, por la IA y sus algoritmos, y así alcanzar los modelos de gobiernos dictatoriales -de nuevo tipo- que justifican todo tipo de recortes y formas de organizar la vida laboral, económica y social, frente a la democracia progresista que hoy tenemos, que tiene que ser el mecanismo humano e institucional de la toma de decisiones en la implantación del nuevo poder tecnológico que debe mejorar las condiciones de vida en igualdad y estar al servicio de todas las personas y no al revés, como se manifiestan las NACIONES UNIDAS: “construyamos una IA desarrollada por la HUMANIDAD, con la HUMANIDAD, y para toda la HUMANIDAD”.

La revolución tecnológica y la IA avanzan por todo el mundo bajo los distintos criterios y controles que permiten su implementación en todos los órdenes de la vida, así como las tendencias que se proyectan políticamente de avance democrático progresista o de retroceso en derechos e igualdad. Todo responde a los procesos y confrontaciones de la vida política, económica y social que cada país soporta y vive en el día a día. Esa es la lógica del nuevo orden multipolar y las formas de proceder de cada país.

Las guerras, a pesar de los intentos de acuerdo y entendimiento o los suscritos, siguen matando y destruyendo. Los apoyos y respaldos de otros países a los protagonistas de ellas (que ya anuncian otras nuevas en Cuba y Groenlandia), siguen siendo de gran importancia frente a otros países que lideran el NO a la guerra. Por ello EEUU también confrontará con las leyes de la OTAN y con todos los Estados de la UE que se oponen radicalmente a esas guerras.

En los EEUU destaca la actitud del alcalde de Nueva York, que golpea las políticas de vivienda de Trump, congelando los alquileres de casi un millón de viviendas. Retrata cómo se debe actuar ante un problema que afecta a medio mundo (destacando Europa).

La reconfiguración política y social del nuevo mundo por el que avanzamos los países en los que imperan los regímenes democráticos (América y Europa), históricamente gobernados por sectores políticos de izquierdas/derechas con el voto popular, y sus consecuencias de mejores o peores condiciones de vida de las mayorías sociales, se están generando importantes retrocesos que pueden no ser ajenos a la influencia de EEUU y su poder fáctico de la IA que hoy los domina.

En América Latina en 2023 los gobiernos de 10 Países eran de izquierda y 3 de derecha; en 2026, 6 son de izquierda y 7 de derecha. Y todos ellos, con el añadido de la derecha más radical y/o dictatorial. Europa va en la misma dirección, y si profundizamos en España, en donde ejerce el poder del Estado un gobierno que destaca en la vía de progreso en todos los órdenes de la vida, resulta que en las elecciones autonómicas y municipales de los últimos años, la ultra-derecha se consolida en las estructuras de sus gobiernos.

El soberano poder de los EEUU por todo el mundo también hoy camina por la vía de la quiebra en todos los órdenes de la vida, porque muchos Estados ya avanzan por la vía de su autonomía política y económica sin dependencia, aunque se siga manteniendo la relación de entendimiento posible en igualdad. Veamos algunos referentes destacados:

Importantes potencias de los BRICS han creado recientemente el Brics Plus Thinking: plataforma diseñada para coordinar no solo el comercio de cada país, sino también el desarrollo de la Inteligencia Artificial aplicada a las finanzas, lo que marca también el inicio de una era de soberanía financiera que afecta directamente al dólar.

Brasil y México crean una alianza histórica para el control total de las reservas de petróleo del Golfo de México ”por la unificación de las capacidades Tecnológicas y las de Perforación profunda”, que frenan en seco a los EEUU porque así coordinan un frente impenetrable contra la dependencia externa.

Europa y México relanzan una alianza comercial que permite a todos avanzar por la autonomía estratégica de todos los países, (acuerdo que se formalizó ante Antonio Costa como testigo de honor). El acuerdo elimina el 95 % de los aranceles actuales; así como proteger 568 indicaciones geográficas europeas y abrir la contratación pública a 14 estados mexicanos; actualiza los mecanismos de protección de inversiones y facilita la actividad de 45.000 empresas europeas que exportan a México.

En México, referente de las políticas de progreso, destaca su proyecto de lanzar un sistema de salud universal con el acceso a la atención médica gratuita de 130 millones de personas.

India e Indonesia firman unos acuerdos comerciales y financieros independientes, alejándose del dólar y acercándose a los BRICS.

Canadá y Arabia Saudita sellan una alianza estratégica y comercial de más de 1.200 millones de dólares.

En la Unión Europea, y en concreto en Suecia, Finlandia, Dinamarca, Italia, Francia y Noruega, se han tomado medidas contra la implantación de la digitalización en los colegios, porque afecta en general a los alumnos/as en su educación. Se vuelve a los libros como criterios pedagógicos avanzados, como también lo indican los informes de la OCDE y la UNESCO, que hoy sustituyen la educación de la IA por lo PEDAGÓGICO.

Europa se mantiene ante las guerras, la OTAN, la economía y los vínculos con EEUU, de forma muy controvertida, salvo excepciones, sin que ello esté afectando a la apertura de nuevas vías de comercio y relaciones de todo tipo, que reportan al conjunto nuevas vías de desarrollo. La situación de dependencia de los EEUU podemos considerarla que está en quiebra, aunque su futuro seguirá siendo controvertido como Unión. Si se avanza con autonomía por el camino tecnológico, la Defensa, la Energía, el acceso a materias primas críticas y la economía, la soberanía de la UE avanzará por el nuevo mundo, con independencia de controvertidos retrocesos en algunos países.

España está destacando de forma positiva y progresista dentro y fuera del Estado, sin poder evitar el controvertido ataque que sufre desde la política, los poderes fácticos y el voto popular que se está inclinando por el ultra-conservadurismo en comunidades autónomas y ayuntamientos. La economía, la vida laboral, los derechos, la igualdad y las condiciones de vida progresan en todos los ámbitos de responsabilidad del Estado como un referente histórico. El NO a las guerras, la prohibición y uso de las bases militares y el espacio aéreo han sido aplicadas a los EEUU en la guerra contra Irán. En esta dirección, el Presidente del Gobierno de España ha sido nombrado por la ONU “copresidente” en su organismo de los Defensores de la ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Hay que destacar asimismo cómo el 86 % de los españoles piden y demandan una tecnología digital europea, como expresión de eficiencia y la mejor forma de avanzar con autonomía por la vía de progreso en todos los órdenes de la vida.