martes, 21 de abril de 2026

Europa debe ser autónoma

 

Son necesarias reformas fiscales en Europa para obligar a las empresas, y en particular a las grandes tecnológicas americanas, a pagar impuestos en los países en los que ofrecen servicios y no solo en aquellos donde tienen sede

Miguel Toro

21 de abril de 2026

 Este artículo fue publicado originalmente en elDiario.es del 3 de abril de 2026

 

En los primeros 80, muchos partidos españoles de izquierda vieron inicialmente la construcción europea como un proyecto capitalista, tecnocrático y de élites, alejado de los intereses de la población. La integración europea era percibida como un proceso impulsado por sectores socioeconómicamente altos en su beneficio. En décadas posteriores, estas fuerzas evolucionaron hacia un europeísmo crítico, defendiendo la integración, pero denunciando su orientación neoliberal y reclamando un giro social profundo.

En estos momentos, con los nuevos retos a nivel mundial, estamos convencidos que necesitamos que la Unión Europea se fortalezca y se convierta en una entidad autónoma para tomar decisiones con las que poder enfrentarse a las grandes tecnológicas americanas, al empuje de China, para mantener y defender la democracia, para imponer una redistribución más justa de los beneficios de la ultima revolución tecnológica, etc. Necesitamos, en primer lugar, que Europa se constituya como un bloque y en segundo orientarla en beneficio de la mayoría. ¿Pero que queremos decir con autonomía de Europa? Veamos, no exhaustivamente, algunos elementos necesarios para su fortalecimiento y autonomía.

El Informe Draghi, publicado en septiembre de 2024, es un análisis sobre cómo la UE puede recuperar competitividad frente a Estados Unidos y China. El informe diagnostica una Europa con crecimiento lento, baja productividad, energía cara, fragmentación regulatoria y fuertes dependencias externas, y propone un plan de transformación de gran escala. Mario Draghi advierte que, sin acción rápida y coordinada, la UE afrontará una “lenta agonía”, perdiendo autonomía, bienestar y peso global. El continente necesita un salto conjunto en inversión, integración y ambición estratégica para asegurar su competitividad futura.

Europa necesita cerrar la brecha de innovación frente a EE. UU. Para ello, según el informe, Europa necesita invertir masivamente: entre 750.000 y 800.000 millones de euros adicionales al año para digitalización, transición verde, defensa y tecnologías clave. Y esto debería afrontarse mediante deuda común europea para financiar grandes proyectos estratégicos, los llamados eurobonos.

Los eurobonos son títulos de deuda a largo plazo emitidos por la Comisión Europea o el Banco Central Europeo (BCE). Es la deuda conjunta de la UE. Nunca llegaron y muchos piensan que nunca vendrán, aunque la gente los sigue esperando. Sin embargo, el momento es especialmente oportuno para lanzar los eurobonos, ahora que Europa necesita un potente instrumento de deuda soberana. Las condiciones son oportunas para impulsar estos activos seguros, pero la palabra sigue siendo tabú en Alemania.

¿Y que hacer con las grandes tecnológicas, fundamentalmente americanas? Los oligarcas de Silicon Valley están manipulando nuestra atención y abriendo paso en sus redes al autoritarismo populista de Trump y de la ultraderecha europea. ¿Qué se puede hacer desde el progresismo para frenar esta dictadura tecnológica y superar la dependencia de Estados Unidos? La primera idea pasa por regular las redes a nivel europeo para que no influyan de forma indebida en nuestras democracias. La segunda establecer, como ha sido sugerido, responsabilidad legal de los directivos de las plataformas por la publicación de contenidos. La tercera regular los desarrollos y la aplicación de la Inteligencia Artificial. Estas ideas han provocado la respuesta airada de Elon Musk, pero son claves para orientar el desarrollo de esta revolución tecnológica.

Son necesarias reformas fiscales en Europa para obligar a las empresas, y en particular a las grandes tecnológicas americanas, a pagar impuestos en los países en los que ofrecen servicios y no solo en aquellos donde tienen sede. Este tipo de planteamientos solo es posible en unidades políticas del tamaño de Europa.

También hacen falta unidades políticas de tamaño europeo para imponer un impuesto mínimo a todas las empresas. La OCDE ha impulsado el Impuesto Mínimo Global (IC). Esta medida fue acordada en 2021 y tiene como objetivo garantizar que los grandes grupos multinacionales tributen un tipo mínimo del 15 % en todos los países en los que operan. Este sistema busca que las multinacionales paguen impuestos justos, independientemente de las reglas fiscales de cada jurisdicción, eliminando prácticas de optimización fiscal agresiva. La Unión Europea limitó su aplicación a multinacionales con ingresos anuales superiores a 750 millones de euros y Estados Unidos a aquellas con más de 1.000 millones de dólares durante tres años consecutivos. En enero de 2025, en Estados Unidos, tras asumir su segundo mandato el presidente Donald Trump emitió una orden ejecutiva en la que declaraba que su país se retiraría y no seguiría aplicando las disposiciones del acuerdo fiscal mundial. Estas decisiones del gobierno de EE. UU. hacen más necesaria la autonomía de Europa.

En el aspecto energético Europa es claramente dependiente, no es autónoma. Europa tiene una baja producción de petróleo y gas, debido al agotamiento de yacimientos, y las políticas climáticas adoptadas. Esto genera alta dependencia externa, crisis de precios. Por una parte, Europa paga un precio muy alto por las sanciones contra Rusia, al sustituir gas procedente de gasoductos rusos por Gas Natural Licuado estadounidense mucho más caro. El problema no es solo comprar gas más caro, es que hace a los europeos más dependientes de EE. UU., que últimamente está demostrando que no es un socio del que fiarse. En segundo lugar, estamos convencidos de que las energías renovables son un elemento clave para abordar soluciones al cambio climático cuyas consecuencias ya estamos viendo. A medio plazo la autonomía energética europea se puede conseguir con un fuerte desarrollo de las energías renovables. Esto implica una mayor integración energética y un fortalecimiento de las redes eléctricas europeas.

Hoy muchos piensan que Europa está seriamente amenazada. Vemos que en geopolítica se ha impuesto la ley del más fuerte, Europa está seriamente amenazada por la doctrina Trump: América para los americanos, y eso incluye a Groenlandia. El trumpismo nos ve como un adversario. Y el compromiso de Estados Unidos en la OTAN se desvanece, pero somos completamente dependientes de ellos en sus decisiones y en la compra de material militar. Los problemas de seguridad europeos los tenemos que resolver los europeos. Esto implica que necesitamos integrar las fuerzas armadas europeas en una única fuerza con la capacidad de disuasión adecuada y separar los intereses europeos de los americanos. Eso implica fabricar en Europa el material militar necesario y no tener que comprárselo a EE. UU. Eso significa sacar a Europa de la OTAN o sacar a EE. UU. Europa no puede estar en una alianza que nos hace completamente dependientes de un socio no fiable.

El sistema financiero europeo debe ser autónomo. Desde hace meses, Guillou está sancionado por Estados Unidos por su labor como juez de la Corte Penal Internacional (CPI) al investigar la actuación de Israel en Palestina. Al presidente estadounidense Donald Trump no le gustó que un juez hiciera sus pesquisas sobre un Estado aliado y le sancionó económicamente. Desde entonces, las empresas estadounidenses rechazan sus operaciones de pago. No puede tener una tarjeta de crédito, ni pagar con el móvil, ni comprar ese billete de tren. Las tarjetas de crédito que ofrecen los bancos son solo de Visa y Mastercard. Si Trump considera oportuno sancionar a una persona o empresa, cualquier empresa, o persona estadounidense o filial puede estar obligada a aplicar las sanciones y bloquear inmediatamente las transacciones asociadas porque, si no lo hacen, se enfrentan a procesos penales en Estados Unidos. Once juristas del Tribunal Penal Internacional y Francesca Albanese, relatora de la ONU para los territorios palestinos, están en la misma situación.

Desde el punto de vista de la gobernanza Europa necesita un mecanismo más eficaz de toma de decisiones. La Comisión Europea debe tener más competencias y las decisiones deben tomarse por mayoría simple. La unanimidad actual es un mecanismo que impide tomar decisiones.

Las universidades europeas están razonablemente bien integradas, pero hace falta un Plan Europeo de Investigación que focalice las capacidades universitarias europeas hacia la consecución de la tecnología necesaria para rebajar la brecha con EE. UU. y China.

Claramente queremos que Europa profundice su democracia y su Estado del Bienestar.

Muchos más aspectos hay que analizar para definir lo que entendemos por autonomía de Europa, pero los esbozados arriba nos pueden dar una idea.

En muchos aspectos Europa no va siguiendo la senda sugerida. Alemania impone sin oposición en Bruselas el ‘diktat’ de la simplificación normativa, tan equivocado como la austeridad de hace 15 años. Esto significa desregular y rebajar las pretensiones del Estado del Bienestar alemán. Las llamadas fuerzas de ultraderecha claman por un mayor nacionalismo, abandonar Europa y someterla a los dictados de EE. UU.

El camino trazado no es fácil, pero es un objetivo que orienta el camino de las fuerzas progresistas. Urge la creación de una fuerza política de tamaño europeo que compita electoralmente por estos objetivos y pueda llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas convencidas de la necesidad de Europa. Quizás la mejor manera sería comenzar este camino con un núcleo reducido de países fuertemente convencidos de la necesidad de Europa.

 

 

lunes, 13 de abril de 2026

España como un nuevo referente mundial

 

         

El gobierno progresista de coalición de España -liderado por su presidente-, en defensa del derecho internacional y contra las guerras invasoras, genocidas, que los EEUU e ISRAEL protagonizan contra PALESTINA e IRAN, convierte a Pedro Sánchez en líder internacional de los derechos de los Estados y las personas: a la vida, a la igualdad y a sus sistemas de gobierno, con especial énfasis en los modelos de Democracia.


Manuel Armenta

14 de abril de 2026

La guerra contra Irán se ha iniciado con un fundamental liderazgo armamentístico de los EEUU/Israel y el uso de las bases militares de que dispone por todo el mundo. España fue el primer país que expresó su NO a la guerra, declarando que sus bases de Morón y Rota no serían utilizadas bajo ningún concepto, así como que ningún vuelo ni barcos usaran el territorio del Estado español. El NO a las guerras injustas, genocidas y opuestas al derecho internacional, que durante tantos años vienen expresando millones de personas por todo el mundo, ya confluye también con diferentes gobiernos pertenecientes a las alianzas básicas con los EEUU.

El NO a las guerras injustas y sus consecuencias en todos los órdenes de la vida ha encontrado por fin el imprescindible y necesario respaldo institucional de Estados sometidos al sistema imperialista de los EEUU desde la II Guerra Mundial, que viene destrozando modelos de democracia, derechos, libertad e igualdad de las personas, con sus diferentes formas de Estado y convivencia. Que España haya sido uno de esos países que han liderado esta confrontación con las injustas guerras de Irán, Palestina y Líbano, confirma su gran avance por el camino de la bipolaridad por el que Europa también tiene que caminar para asegurar su modelo y sistema de gobernanza y la necesaria independencia respecto a los EEUU, aunque la mayoría de los países de la UE aún guarden silencio.

La crisis económica que se avecina, provocada por la guerra contra Irán y que afectará a gran parte del mundo solo es atribuible a EEUU e Israel, que solo buscan apoderarse de sus territorios y riquezas naturales y productivas, matando y destruyendo. Y como la crisis económica también les afecta a ellos, el sistema arancelario de los EEUU será de nuevo el recurso que tratará de aplicar por todo el mundo, con especial primacía sobre sus aliados, y un importante énfasis contra la UE y contra los países del NO a la guerra (como ya anuncia respecto a la industria farmacéutica, entre otras de productos básicos).

España, con su actitud de liderazgo internacional frente y contra las guerras invasoras y por la defensa del derecho internacional, tiene que jugar una función básica en Europa para diversificar los mercados y alianzas por el mundo, porque éste ya no se organiza alrededor de un solo eje, ni en la política, ni en la economía, ni en la igualdad. La bipolaridad será más beneficiosa para la convivencia.

El ranking de la economía mundial marca una nueva realidad, tomando el Producto Interior Bruto en Paridad de Poder Adquisitivo (PIB en PPA, proyección de 2025): la 1ª es China, 2ª los EEUU, 3ª India, 4ª Rusia, 5ª Japón, 6ª Alemania, 7ª Indonesia, 8ª Brasil, 9ª Francia, y 10ª Reino Unido (el ranking del PIB nominal, que mide la producción a precios de mercado, sigue liderado de manera destacada por EEUU)[i]. Esta realidad acentúa la bipolaridad en la que ya vivimos y le aporta más referentes a la nueva Europa, como bloque de poder independiente.

Europa y España, sin estrategias ni actitudes definidas al respecto, ya caminan por el entendimiento y fortalecimiento de ese nuevo mundo, como evidencian algunos de los hechos que se están produciendo: 1) la reciente apertura con Australia de relación comercial, que estaban cerradas desde hace más de 8 años. 2) La iniciativa de China de iniciar contactos con la jefa de política exterior de la UE y con el Canciller alemán para coordinar esfuerzos para un alto el fuego en Oriente Medio y reabrir el Estrecho de Ormuz. Y 3) Que el presidente del Gobierno de España, como un referente internacional de la oposición a las guerras provocadas por los EEUU, esté preparando una cumbre en Barcelona con líderes progresistas internacionales (de Latino-América, de Países Árabes y de Europa), para redefinir las políticas globales y fortalecer el sistema de democracia, así como para que Irán les abra paso para usar el Estrecho de Ormuz, y Argelia incremente el suministro de gas a precios reducidos.

España está abriendo puertas en la UE como referente político y económico del nuevo tipo de potencia que el mundo necesita, sin dependencia de ninguna otra potencia ni imperialismos del tipo EEUU y sin guerras, sino con el derecho internacional y con el entendimiento y la igualdad de los Estados o coaliciones, en todos los órdenes de la vida. El NO a la guerra emplaza también hoy a la UE a cambiar el paso en la guerra Rusia/Ucrania; con independencia de sus causas y motivaciones de uno u otro Estado, la UE tiene que sustituir su apoyo armamentístico a Ucrania (como herencia de la OTAN y EEUU, por la búsqueda de la paz, con la mediación y entendimiento entre las partes como la única solución.

La Carta de la ONU, en su artículo 2.4, prohíbe que los Estados recurran a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro Estado. Y contra este principio, roto por los EEUU/Israel contra Irán, EEUU ha intentado, junto a varios de sus aliados de países árabes, que en el Consejo de Seguridad de la ONU se acordara abrir el Estrecho de Ormuz, perteneciente a Irán, por la fuerza. Finalmente se ha evitado, gracias al NO de Francia, Rusia y China, que la institución mundial actuara como soporte de la guerra y sus provocadores.

El NO a las guerras incluye también la que ISRAEL sostiene contra Líbano, con el exclusivo objetivo de apoderarse de territorios que se integrarían a su nuevo y futuro Estado del Gran Israel, a la vez que justifica la continuidad del genocidio contra Palestina. En Líbano Israel ha atacado a la Fuerza Interina de la ONU-FINUL que reside allí. España ya alza su voz y pide el cese inmediato de este tipo de ataques a los Estados y a destacamentos de la ONU que solo buscan entendimiento, igualdad, justicia y paz.

Las recientes amenazas de destrucción de todo tipo de instalaciones productivas y de personas en Irán por los EEUU evidencian una vez más que se estarían cometiendo crímenes de guerra y la violación de normas internacionales. Tras el anuncio de tregua o parada de la guerra que se acaba de producir entre Irán/EEUU, Israel ha incrementado sus bombardeos en Líbano, lo que evidencia una vez más que está atravesando todas las barreras del derecho internacional.

Como consecuencia de estos últimos acontecimientos, España exige incluir a Líbano en el alto el fuego y ataca a Netanyahu por su intolerable desprecio por la vida y el derecho internacional. Suecia también ha expresado que Israel debe ser aislado y expulsado de las instituciones internacionales.

 



martes, 7 de abril de 2026

Una estrategia para la Paz

 

Juan Manuel Valencia Rodríguez

7 de abril de 2026

 

A día de hoy la guerra se extiende en Oriente Medio y el riesgo de una guerra global es cada vez mayor. El Gobierno de España se ha posicionado internacionalmente contra los ataques a Irán, Líbano y Palestina, frente a los designios irresponsables de Trump, y algunos países europeos han comenzado a ir, con timidez, por el mismo camino. No es suficiente. Dada la crítica situación, España debería emprender un enérgico giro político en pro de una estrategia valiente para la paz.

EEUU es un imperio en declive, pero por eso mismo peligrosísimo, pues sigue contando con el aparato militar más poderoso de la Historia. La exasperación por no poder mantener su dominio por vías económicas, pacíficas, puede llevarle a perder el control. Pese a una deuda pública gigantesca cuyos pagos no puede afrontar, Trump ha planteado la necesidad de incrementar en un 40 % el ya descomunal gasto militar, hasta los 1,5 billones de dólares, a cambio de recortar aún más los debilitados programas sociales y medioambientales. Su perspectiva no contempla otro camino que el recurso a la fuerza bruta.

Analistas prestigiosos y bien informados, algunos de ellos estadounidenses, no dudan en calificar al presidente norteamericano como un demente, megalómano, egocéntrico, de decisiones imprevisibles y volubles, carente de estrategia alguna. Sin embargo, su política se asienta en razones estructurales profundas y se sustenta sobre un establishment poderoso.

Las razones estructurales derivan de la propia naturaleza del sistema capitalista, tal como hoy está constituido. Su necesidad intrínseca de acumulación creciente de capital, de ganancia, es a la vez un motor de guerra y de destrucción del medio natural, dada la imbricación estrechísima que existe entre Estado (poder político), capital y poder militar. Y ese capitalismo agresivo y depredador exige que haya países pobres y gente pobre bajo su dominio, de la que extraer la reproducción ampliada de su capital.

El establishment, el grupo de poder que sostiene y está detrás de Trump, está conformado por la oligarquía tecnológica del Silicon Valley asociada al complejo militar-industrial. Sólo piensa en obtener una posición prevalente y beneficios astronómicos de su asociación con el poder y no tiene freno moral ni emocional alguno, no siente la más mínima empatía ni por las personas ni por el sistema democrático. El control casi absoluto de los principales medios de comunicación completa el panorama en el cual esta plutocracia ha logrado el dominio sobre la sociedad.

EEUU está arrastrando a la UE en su deriva autocrática y militarista. El espectáculo que están dando los gobernantes europeos como vasallos serviles del Imperio es bochornoso, en especial por parte de Alemania, pero también de Francia (¡si el orgulloso nacionalista De Gaulle lo viera!). Para promover la militarización se propaga la idea ridícula de que Rusia va a invadir Europa. Las consecuencias de ello son cada vez más evidentes: degradación galopante de las instituciones democráticas, marginadas de las decisiones claves, recorte de derechos, detenciones arbitrarias de ciudadanos que protestan contra esta política, requerimientos descarados a recortar el Estado del Bienestar para construir un Estado de guerra…

Quizá el conflicto global no haya estallado ya por la actitud prudente que está manteniendo China. No quiere la guerra, no le interesa, porque está ganando la hegemonía económica. La relación entre Estado y Capital es allí distinta, la primacía es del poder político. Y su pasado histórico es también diferente, más vinculado a un imperio comercial que a un dominio colonial. Está tejiendo diplomática y económicamente en torno a los BRICS un orden mundial alternativo al dominio “occidental” y al sistema del dólar, que concentra ya más de la mitad de la producción y de la población mundial.

Irán no constituía ninguna amenaza real cuando ha sido atacada por EEUU e Israel. El Estado sionista y colonialista ha invadido además el Líbano mientras prosigue su exterminio del pueblo palestino. Hay que alejarse de esta locura.

Hasta ahora, aunque Pedro Sánchez ha tenido la valentía de oponerse a las agresiones contra Irán y el Líbano y ha efectuado declaraciones en favor de los derechos de Palestina, el PSOE ha sido incapaz de liberarse de los lazos que le atan al Imperio estadounidense, del que sigue considerándose “un socio leal”. La respuesta de Trump ha sido proferir todo tipo de amenazas y declaraciones que atropellan la soberanía española (con el beneplácito, por cierto, de los “patriotas” del PP y VOX).

Es preciso desmarcarse de los vientos militaristas y autoritarios, proteger los derechos y libertades y reforzar las políticas sociales para combatir la desigualdad, que no para de aumentar. Mantener la alianza con ese imperio en declive, brutal y agresivo, el que más dictaduras ha impuesto y más ataques ha realizado contra otras naciones, es un callejón sin salida, una opción sin futuro, además de inmoral. Hay que emprender otro rumbo, poner en marcha una estrategia que conduzca de verdad a la promoción de la paz. Salirse de la OTAN. Cerrar las bases americanas de Rota y Morón. Promover un sistema de defensa europeo soberano, independiente de los intereses de EEUU, que no son los nuestros. Puede parecer una alternativa muy radical, pero en realidad no hay otra salida práctica razonable si queremos desmarcarnos de la deriva enloquecida de un imperio decadente dirigido por un psicópata y una oligarquía sin escrúpulos. Trabajar por la paz es incompatible con la OTAN y con el mantenimiento de la alianza con EEUU.

La Constitución de 1931 de la II República, proclamaba en su artículo 6º: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. Ese es el camino. Esperemos que la izquierda alternativa, que afortunadamente parece haber encontrado en Andalucía vías para colaborar, asuma con decisión esa estrategia por la paz mundial.

martes, 31 de marzo de 2026

Avanzan las normas, pero no su aplicación



José Antonio Bosch. Abogado.

31 de marzo de 2026

 

Hace escasamente dos meses publicamos una entrada denunciando que, pese a estar declarado en España el aborto como un derecho universal, lo cierto era que ese derecho no alcanzaba a todas las mujeres, quedando fuera de la cobertura sanitaria un número importante de mujeres vulnerables, en concreto las extranjeras sin documentación, aquellas que residen de manera irregular en nuestro país.

En 2010, mediante la Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción de embarazo (LSSRIVE)[i], el legislador garantizó el acceso a la prestación pública de la interrupción voluntaria del embarazo a todas las mujeres que se encontrasen en el territorio español. Así, su artículo 3º, párrafo 3º, en su redacción original, decía que “nadie será discriminado en el acceso a las prestaciones y servicios previstos en esta Ley por motivos de origen racial o étnico, religión, convicción u opinión, sexo, discapacidad, orientación sexual, edad, estado civil, o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

viernes, 27 de marzo de 2026

La Semana Santa de Sevilla tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936

 


Miguel Campillo Ortiz, miembro de la asociación Europa Laica.

27 de marzo de 2026

 

La tradición procesional andaluza es milenaria. Parece ser que ya en la Baja Andalucía prerrománica se sacaba en procesión a la diosa fenicia Astarté. Incluso en su representación gráfica puede recordar a la Virgen del Rocío en su indumentaria pastoril.

También son ancestrales algunas de las imágenes que procesionan en la católica Semana Santa. Pero no todas son de los siglos XIV y XV. De la web del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Sevilla (http://www.hermandades-de-sevilla.org/hermandades/historia-de-las-hermandades-y-cofradia/el-desarrollo-de-las-cofradias-especialmente-de-semana-santa-desde-el-siglo-xii-a-nuestros-dias) extraemos este comentario:

martes, 24 de marzo de 2026

Desde los milenarios asedios y cercos a ciudades hasta las actuales “sanciones” a estados y (lo peor) hasta ciudadanos.

 


Antonio Sánchez Rodríguez

24 de marzo de 2026

 

Orígenes y desarrollo. De cercos y asedios a sanciones.

Los asedios y las sanciones son la misma herramienta y tienen un mismo modo de actuación: coercitivo y coactivo. En todos los casos es una medida agresiva, si bien las sanciones surgen como una ‘alternativa a la guerra’ se utilizarían, en principio como “arma económica” de aislamiento que debilitaría al objetivo elegido por quien sanciona. Su aplicación motiva evidentemente en su primera fase el declive económico buscado, pero, como en la actualidad, también el declive económico desembocaría en el energético, sanitario, alimentario, etc. llegando inevitablemente a la pérdida de vidas humanas. Por dichas consecuencias es por lo que su uso ha sido catalogado finalmente como ‘arma de guerra’.

Todo ello tiene un fin común: o bien el sometimiento a condiciones impuestas a Estados, instituciones o personas, o bien la ocupación del país e instaurar un gobierno ‘ad hoc’, conseguir la desaparición o debilitar organizaciones y entidades o restringir-controlar libertades en las personas críticas al sistema sancionador. Es un ataque a cualquier elemento situado en el punto de mira de países que se basan simplemente en sus propias doctrinas o directivas enfocadas a su expansión sobre otros países, mientras protegen sus fronteras del resto. Su deseo es ser hegemónico y controlar el comercio global, la economía y para mayor justificación, sea cierta o no, garantizar su seguridad nacional.

martes, 17 de marzo de 2026

La crisis climática es cara

 


Antonio Aguilera Nieves

17 de marzo de 2026

Cuando se evalúan y valoran los costes de la crisis climática, los costes del aceleramiento del cambio climático provocado por la actividad humana, se presta atención en gran medida a las repercusiones ambientales. Se habla así de la pérdida de biodiversidad (la Sexta Extinción global), la desertización, el efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de las temperaturas medias…

En menor medida, se valoran las repercusiones sociales, aunque Naciones Unidas, hable, desde hace unos años, de migrantes climáticos. Según el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, 17,2 millones de personas tuvieron que abandonar sus casas en 2024, debido a desastres naturales. En un ámbito más local, la crisis climática está entre las causas claras del despoblamiento rural del interior peninsular y andaluz.

Sin embargo, demasiado poco se habla de las repercusiones económicas de la crisis climática. De un lado, del coste de las medidas de mitigación y reversión del cambio climático, procedentes en su inmensa mayoría de la administración pública, ni de los costes que suponen los desastres naturales que ya se están produciendo, así como todo el catálogo de medidas complementarias que nos permitan caminar hacia la necesaria transición ecológica.