Estamos pasando de un proceso histórico de concentración de explotaciones a otro más complejo, en el que pueden concentrarse simultáneamente tierra, capital, tecnología, ayudas públicas, cadena de valor y agua.
Leandro
del Moral Ituarte, Fundación Nueva Cultura
del Agua/Mesa Social del Agua de Andalucía
13 de octubre de 2026
Aunque conviene formularlo con precisión, las
nuevas dinámicas financieras y corporativas han adquirido suficiente entidad en
los últimos años como para hablar de un proceso de financiarización de la
agricultura española. Sin embargo, conviene distinguir tres procesos
relacionados pero diferentes: concentración agraria, que implica menos
explotaciones y mayor tamaño medio; corporativización, que se refiere al
creciente peso de sociedades y grandes grupos empresariales; y financiarización
que apunta a que la tierra y la explotación funcionan como activos gestionados
según criterios de rentabilidad financiera, diversificación patrimonial y
valorización del capital. La financiarización se apoya en los dos procesos
anteriores y generalmente los acelera.
No estamos ante una sustitución generalizada de los
agricultores por “fondos buitre”, sino ante una penetración rápida y selectiva
del capital corporativo y financiero en determinados segmentos de la actividad
agraria, que coincide con un proceso más amplio y estadísticamente más
constatable de concentración de las explotaciones, de la capacidad
productiva y, en determinados territorios, de la acumulación del acceso
al agua.
1. El proceso de fondo: concentración y financiarización.
España tenía unas 989.800 explotaciones agrarias en
2009 y 784.141 en 2023. La desaparición de 200.000 explotaciones responde a
causas diversas: envejecimiento y falta de relevo generacional, escasa
rentabilidad de muchas explotaciones familiares, continuados procesos de mecanización,
economías de escala, efectos colaterales de la PAC o, directamente, competencia
de los mercados internacionales[i].
La financiarización no origina este proceso, sino que se inserta en él y lo acelera
en los segmentos agrarios más rentables.
En este proceso participan actores muy diferentes: gestoras
de activos, fondos de private equity, vehículos creados específicamente
para adquirir tierra, fondos de pensiones, family offices, grandes
empresas agroalimentarias y, continuando tradiciones anteriores, grandes
agricultores empresariales que reinvierten beneficios y amplían explotaciones. El
terreno agrícola resulta atractivo porque es un activo real
relativamente protegido frente a la inflación, combina renta
productiva y posible revalorización patrimonial y permite diversificar
carteras. Pero el interés financiero por este activo es muy selectivo: se
dirige especialmente hacia actividades en las que pueden combinarse buenas tierras,
aptitud para aplicación de tecnología y mecanización, escala y agua. Se
trata fundamentalmente de los sectores del olivar intensivo y superintensivo,
almendro, pistacho, cítricos de variedades especiales, aguacate y otros
cultivos leñosos de regadío.
2. Una penetración creciente, pero difícil de medir.
No existe un registro público que permita conocer
qué porcentaje de la superficie agraria española está realmente en manos de
fondos de inversión. La propia pregunta por la propiedad resulta insuficiente:
sociedades, filiales, arrendamientos y otros vehículos pueden separar al
propietario formal de quien ejerce realmente el control económico de la
explotación. Pero se puede afirmar que la inversión financiera y corporativa en
la Península Ibérica ya se mueve en magnitudes de miles de millones. Una
investigación publicada por Greenpeace en febrero de 2026 describe una
penetración amplia del capital financiero: fondos internacionales, capital
riesgo, family offices y grandes grupos agroindustriales. Entre 2022
y 2024 se invirtieron más de 4.100 millones de euros en el agribusiness
ibérico, España y Portugal (incluidas decenas de miles de hectáreas
conectadas al sistema hidráulico de la presa de Alqueva, en el Alentejo). En
2025 se movilizaron otros 1.200 millones, un 50 % más que en 2024.
Las grandes operaciones de olivar y almendro realizadas ese año superaron las
5.000 ha, principalmente en Andalucía y Extremadura. Greenpeace identifica
además vehículos que ya gestionan superficies muy considerables; por ejemplo,
Beka & Bolschare Iberian Agribusiness aparece asociado a más de 20.000
ha de olivar, aguacate y almendro en producción o desarrollo[ii].
Según CBRE, una de las mayores gestoras inmobiliarias del mundo[iii],
los inversores institucionales ya aportan aproximadamente la mitad del capital
invertido en el agribusiness ibérico[iv]. Es una cifra
significativa porque muestra que ya no estamos hablando exclusivamente de
grandes agricultores o empresas agroalimentarias que reinvierten beneficios. Las
operaciones empiezan a tener una escala territorial apreciable. Solo las
grandes transacciones de olivar y almendro realizadas en 2025 superaron las
5.000 ha, principalmente en Andalucía y Extremadura, con presencia, entre
otros inversores, de fondos de pensiones norteamericanos. CBRE identifica
además más de 40 operadores que gestionan conjuntamente más de 400.000 ha en
Iberia. Esta última cifra no equivale a 400.000 ha propiedad de fondos:
incluye operadores y gestión a terceros, pero precisamente por ello es un buen
indicador de la creciente concentración del control productivo.
3. De la propiedad de la tierra al control de la producción
Efectivamente, la financiarización no exige necesariamente comprar la tierra, sino que se produce a través de varios modelos:
Compra directa. El
vehículo financiero compra finca y explotación.
Compra y arrendamiento (buy/sale and leaseback). Se adquiere la tierra y el antiguo
propietario u otro operador continúan cultivándola, pagando una renta.
Arrendamiento a largo plazo. El inversor controla productivamente cientos o miles de hectáreas sin
adquirirlas.
Compra de empresas agrícolas. Lo que cambia de manos no es formalmente la finca sino la sociedad
propietaria.
Integración vertical. Un grupo controla viveros, plantaciones, produc-ción, almazaras o
centrales, comercialización e incluso distribución.
Por tanto, el indicador verdaderamente relevante no
es sólo “quién posee la tierra”, sino “quién controla la tierra, la
producción, el agua y la cadena de valor”. Greenpeace documenta
expresamente estas distintas modalidades de inversión[v].
Por eso, el indicador relevante ya no es solamente quién
posee la tierra, sino quién controla la tierra, la producción, el agua y
la cadena de valor. La propiedad catastral puede seguir relativamente
fragmentada mientras miles de hectáreas quedan bajo una misma unidad de
decisión económica. Las estadísticas basadas exclusivamente en propiedad y
número de explotaciones pueden, por tanto, infravalorar el grado real de concentración.
4. Andalucía: tierra, capital y, sobre todo, agua
Andalucía es uno de los espacios donde esta
transformación resulta más visible, especialmente en Sevilla, Córdoba y Cádiz.
El olivar muestra bien la transición entre tres modelos: del olivar
tradicional de secano al olivar intensivo, y de este al olivar
superintensivo de regadío. Este último requiere fuertes inversiones
iniciales, riego asegurado, mecanización integral y escala, todas ellas características
especialmente facilitadoras de la entrada de capital financiero. COAG ha
denominado a este proceso “uberización del olivar” y sostiene que entre
1999 y 2020 desapareció el 59 % de las explotaciones olivareras, mientras la
producción de aceite aumentó un 65 %. La organización atribuye parte de esta
reestructuración al avance del modelo corporativo y financiero[vi].
El activo estratégico no es únicamente la tierra. Una
hectárea de secano y una hectárea con garantía de agua son activos económicos muy
diferentes. En los cultivos leñosos intensivos, lo que realmente adquiere
valor es la combinación: tierra + derecho de agua + infraestructura de riego
+ tecnología + escala. Una explotación de 1.000 ha que disponga de
2.000–4.000 m³/ha acumula entre 2 y 4 hm³ anuales de agua. Por eso, en
determinadas cuencas, el fenómeno debe analizarse conjuntamente como concentración
de tierra, que implica concentración de agua y concentración de
capital. Hablar sólo de land grabbing puede resultar insuficiente.
En determinadas cuencas españolas habría que hablar conjuntamente de land
grabbing/water grabbing/concentración de capital.
Fuente: Joan Corominas, 2023 [vii]
5. Un proceso acumulativo que presiona especialmente a la agricultura familiar
El mecanismo tiende a retroalimentarse: desde la
disponibilidad de importantes volúmenes de capital, a la adquisición directa o
indirecta de tierras, con derechos (o extracción ilegal) de agua, tecnología,
mecanización, economías de escala, posiciones privilegiadas en las cadenas de
comercialización, lo que aumenta la capacidad de adquirir más tierras o
controlar más volúmenes de producción.
A ello se añade un segundo circuito: la entrada de
capital puede elevar el precio de los activos agrarios, aumentar las
barreras de entrada para jóvenes y agricultores con menor capacidad financiera
y favorecer la venta o arrendamiento de pequeñas explotaciones. Entre 2020 y
2024 el precio medio de la tierra agraria española aumentó un 13,8 % nominal,
pasando de 9.007 €/ha a 10.248 €/ha [viii].
Esta subida media, que no es grande (está acompasada a la inflación),
oculta una realidad muy segmentada: existen mercados concretos donde la presión
inversora está influyendo en subidas de precios muy superiores. Greenpeace
calcula que el olivar de regadío de Sevilla se encareció un 24,6 % entre
2020 y 2024 [ix].
Estos aumentos no pueden atribuirse exclusivamente a los fondos, pero muestran
el contexto en el que se produce la concentración.
Por su parte, la PAC introduce una contradicción
adicional. Aunque está destinada a sostener las rentas agrarias y dispone de
algunos mecanismos redistributivos, una parte importante de sus ayudas sigue
vinculada a la superficie y a la dimensión económica de las explotaciones, lo
que favorece su concentración y capitalización parcial en el precio de la
tierra. La desigualdad en su distribución resulta significativa: según una
explotación de los datos del FEGA realizada por Greenpeace, en 2024 unos 6.900
perceptores privados recibieron casi el 24 % de las ayudas, mientras que más de
370.000 beneficiarios se repartieron menos del 9 %. Estas cifras no demuestran
por sí mismas que la PAC favorezca directamente a los fondos de inversión, pero
sí ponen de manifiesto cómo una política de apoyo a la agricultura opera sobre
estructuras productivas profundamente desiguales, reforzando algunas de esas
desigualdades.
6. Balance y conexión con las propuestas de la Mesa Social del Agua de Andalucía.
No parece correcto afirmar que los fondos hayan
“acaparado” el campo español. Persisten centenares de miles de explotaciones
familiares y aproximadamente la mitad de las explotaciones españolas tienen
cinco hectáreas o menos[x].
Pero tampoco puede considerarse marginal un proceso de inversión que se dirige
precisamente hacia los activos agrarios de mayor valor estratégico: buenas
tierras, regadío, cultivos permanentes rentables y explotaciones susceptibles
de mecanización y escalamiento.
Estamos pasando de un proceso histórico de
concentración de explotaciones a otro más complejo, en el que pueden
concentrarse simultáneamente tierra, capital, tecnología, ayudas públicas,
cadena de valor y agua.
Esta transformación conecta directamente con uno de
los planteamientos centrales de la Mesa Social del Agua de Andalucía y
con la alianza que en ella mantienen las organizaciones agrarias UPA y COAG con
organizaciones sociales, sindicales, ciudadanas y ambientales: la defensa de
una agricultura familiar, social y profesional, arraigada en el territorio,
frente a procesos que favorecen la concentración de los recursos y de la
capacidad de decisión.
En el ámbito del agua, esa defensa adquiere una dimensión específica. El agua es un bien público y un recurso crecientemente escaso, por ello su asignación no puede ser indiferente al tipo de agricultura que contribuye a sostener. En situaciones de reducción de disponibilidades o de escasez estructural aplicar recortes estrictamente proporcionales sobre unas estructuras agrarias ya muy desiguales puede acelerar precisamente los procesos descritos: pérdida de explotaciones familiares, concentración de tierras y transferencia del control del agua hacia operadores con mayor capacidad financiera. De ahí la propuesta de la Mesa de avanzar hacia un reparto social del agua, incorporando criterios sociales, económicos, ambientales y territoriales que permitan proteger la agricultura profesional y familiar, el empleo y el tejido rural, sin menoscabo de los objetivos ambientales y del buen estado ecológico de las masas de agua.
[i] Joan
Corominas Masip, 2024. Apuntes sobre la diversidad, y desigualdad de
las explotaciones agrarias andaluzas (con datos del censo agrario 2020 y
de las ayudas de la PAC 2022), https://fnca.eu/biblioteca-del-agua/documentos/documentos/20240600Explotaciones-agrarias-andaluzas_%20JC.pdf
[ii] Los fondos de inversión en el olivar español |
Greenpeace España, https://es.greenpeace.org/es/en-profundidad/campo-franquiciado-fondos-de-inversion-olivar-espanol/?utm_source=chatgpt.com
[iii] CBRE y el desconocido negocio de un gigante
del sector inmobiliario, https://www.lavanguardia.com/dinero/20260723/11595618/cbre-inmobiliario-mantenimiento.html
[iv] El Agribusiness sigue subiendo de marcha: se
profesionaliza con productos y estrategias para distintos perfiles | CBRE Spain,
https://www.cbre.es/insights/reports/el-agribusiness-sigue-subiendo-de-marcha?utm_source=chatgpt.com
[v] Nuevo
informe de Greenpeace: Los “fondos
buitre” del campo ponen en jaque a la agricultura española - ES |
Greenpeace España, https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/nuevo-informe-de-greenpeace-los-fondos-buitre-del-campo-ponen-en-jaque-a-la-agricultura-espanola/?utm_source=chatgpt.com
[vi] La “uberización del olivar español” borra
del mapa al 59% de las explotaciones | COAG Andalucía, https://www.coagandalucia.com/2024/11/27/la-uberizacion-del-olivar-espanol-borra-del-mapa-al-59-de-las-explotaciones/?utm_source=chatgpt.com
[vii]
Joan Corominas Masip, 2023. Análisis de la explotación de las masas de
agua subterránea del acuífero “Almonte-Marismas” declaradas en riesgo
cuantitativo, https://fnca.eu/biblioteca-del-agua/documentos/documentos/MaS-Donana.pdf
[viii] Datos
provisionales de la encuesta sobre precios de la tierra de cultivo en España 2024,
Mapa Nacional
[ix] Nuevo
informe de Greenpeace: Los “fondos
buitre” del campo ponen en jaque a la agricultura española - ES |
Greenpeace España, https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/nuevo-informe-de-greenpeace-los-fondos-buitre-del-campo-ponen-en-jaque-a-la-agricultura-espanola/?utm_source=chatgpt.com
[x] An overview of Spain’s formally
approved strategy to implement the EU’s common agricultural policy (CAP)
nationally, as well as information on the process and related documents, Spain - Agriculture and rural
development - European Commission


