martes, 30 de junio de 2026

El libro Ensayo sobre la ceguera de J. Saramago, hoy es la realidad.

 

La situación actual política a nivel mundial es una encrucijada, su destino puede ser el abismo del capitalismo o un equilibrio multipolar predecible, pero no así el tiempo que durará hasta conseguirse la estabilidad geopolítica, social, económica, cultural y que esta suponga un avance social global.

                                 La parábola de los ciegos. Pieter Brueghel el Viejo (1568)

Antonio Sánchez Rodríguez

30 de junio de 2026

Antes de nada mostrar mi solidaridad al pueblo venezolano en estos dramáticos momentos y recordar que es un sarcasmo la supuesta ayuda de los EE.UU. o de la Unión Europea después de que los primeros la tienen sancionada desde 2005 y Europa desde 2017 con los resultados de unas estructuras publicas ahora sin recursos adecuados.

Dada la encrucijada mundial, a la que se añade la incertidumbre actual que aportan las privatizaciones en vivienda, sanidad, educación o empleos, es necesario la defensa de lo público, pero no es eso lo que la gente está votando en las últimas elecciones, y se habla de ‘ceguera’ en el electorado. Parece interesante, además de conocer a nuestros clásicos en la lucha Trabajo-Capital, acercarnos en este peculiar momento al mundo literario e imaginativo de artículos o libros unas veces críticos, otras analíticos y otras supuestamente visionarios sobre un mundo posible venidero. Una alternativa es el Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

En el año 1995 el escritor portugués José Saramago (16/11/1922 – 18/06/2010) escribió el libro titulado Ensayo sobre la ceguera, que no era más que mostrar, con extrema dureza, la sociedad que vivió hasta el 1995. Una sociedad insolidaria que se desentiende de todo lo que suceda a su alrededor, olvidada de los valores humanos.

En él narraba que en un país imaginario surgió una epidemia que hacía que sus habitantes perdieran “la visión de todo lo que le rodeaba” hasta quedar totalmente ciegos. Las autoridades fueron ingresando a los afectados al principio en un hospital psiquiátrico y en su rápida e imparable expansión, en campos de reclusión. Dichos centros terminaron siendo controlados por el ejército, pero los agentes por miedo al contagio, que igualmente sufrían, prestaban una atención deficiente e incluso muchos abandonaron sus puestos, y por ende a los ciegos.

En breve en el desastre interno los afectados se organizaron en el interior de las salas, y “triunfan” los personajes más amorales y que se aprovechan de la desesperación y el pánico generalizado, queda impuesto el egoísmo y una violencia animal en la lucha por la supervivencia. Surgió el caos en un submundo asfixiante, oscuro, agobiante, de miedo e incertidumbre, terriblemente violento y cruel con las mujeres y los más débiles. El sector dominante se hizo dueño de los víveres e imponían sus condiciones al resto extorsionándolos e incluso violentando sexualmente a las mujeres a cambio de la alimentación.

El otro sector, en el que se integra la única “vidente de la realidad” -no afectada- camuflada como ciega, constituyó un grupo de ayuda mutua y resistencia. En un altercado violento en el que tiene lugar una violación grupal, la vidente mata al líder de la camarilla. Los criminales se refugian en algunas salas de una sola entrada y la vidente provoca un incendio en el acceso a las salas y escapan del centro. El mundo de fuera que encuentran no era muy diferente al que dejaron, en él se mantiene la muerte en vida, los alimentos escasean y la podredumbre lo invade todo. Es en este nuevo espacio donde la mujer del médico se convierte en una guía imprescindible para el grupo, hasta el punto de implicarse en una dedicación asfixiante; no obstante esta constancia dio su fruto y de repente algunos ciudadanos fueron recuperando la visión.

Este personaje se difundió entre los lectores como: “La mujer del médico” y todos podemos imaginar qué representa: empatía, solidaridad, lucidez para distinguir las injusticias y ver el sufrimiento ajeno, luchar por la supervivencia sin perder la humanidad, con conciencia de clase y la responsabilidad universal de los que no cierran los ojos –cuando otros los perdieron- y actuar sin dilación ante el caos. En resumen, protagoniza la lucha contra un poder deshumanizado, sin control, y una estructura sociopolítica que lo soporta favorecedora del individualismo y que destruye la cohesión social.

Esquemáticamente:

1.- El libro parte de una sociedad originaria de la que ni siquiera habla de su organización, pero hay que entender que es origen de lo que sigue. 2.- En esa sociedad comienzan a ocurrir casos extraordinarios de ceguera. 3.- Estos casos se expanden y la sociedad inicial se ve superada, y es realmente en esta segunda situación en la que se va generando un nuevo sistema caótico y criminal. 4.- Un grupo reúne a los malvados y otro encabeza la resistencia y la liberación. 5.- Finalmente la resistencia se escapa y recupera la visión con la ayuda de quien ve la realidad y se vuelve a la sociedad de origen. De lo que se desprende que toda la experiencia sufrida motivará un necesario giro en ella para no repetir el caos.

Proyección o paralelismo de libro con actualidad:

1.- La sociedad inicial no mencionada en el libro, podemos hacerla comparable con la que surge del pacto (Trabajo-Capital) después de la II Guerra Mundial.

En dicho pacto la primera nación en participar es la socialdemocracia inglesa (laboristas) en el 1945 y en 1959 acaba aceptando el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). Al modelo lo denominaron “Sociedad del Bienestar”, y digamos que fue una alternativa “llevadera” y sin duda alguna “obligada”, dado que ya existía desde 1917 una “espada de Damocles” como era la URSS. La sociedad del bienestar elevó los estándares sociopolíticos y culturales de la clase trabajadora, demostrando lo que un pueblo con acceso a la cultura y a determinadas libertades puede llegar a hacer, lo que culminó en el mayo francés de 1968. En paralelo se avanzó en la descolonización, especialmente entre los 50 y los 70, pero tenía sus días contados. La reacción de un capitalismo agazapado no se hizo esperar, no soportaban dichos logros en casi tres decenas de años, y pasados estos mostró su fuerza, con descaro, en los años 70.

2.- En esa sociedad comienzan a ocurrir casos extraordinarios de ceguera.

En el 1971 se presenta el reaccionario Informe Powell que resume la estrategia a implantar por los que se llamaron neoliberales: a.- Asalto al sistema de educación pública en todos sus niveles; b.- Controlar todos los medios de comunicación (hoy además redes, bulos, desinformación); y c.- La intervención empresarial con más agresividad en la vida política del país.

La implantación del neoliberalismo, siguiendo a Powell, la llevaron a cabo personajes como Ronald Reagan (20 enero 1981 – 20 enero 1989) y Margaret Thatcher (4 de mayo de 1979 hasta el 28 de noviembre de 1990) y con ellos el mundo empezó a quedarse ciego.

En muchos países, los movimientos socialistas, comunistas y obreros sufrieron derrotas históricas durante la ofensiva neoliberal: los sindicatos se debilitaron, la educación política disminuyó, el electoralismo sustituyó a la movilización de masas y las ONG desplazaron a estructuras populares y cubrieron actividades propias del Estado.

El mundo se polarizó entre EEUU o la URSS, con el deseo de atraer hacia sí a países descolonizados y en subdesarrollo, lo que provocó guerras por una auténtica independencia y dio sentido al Movimiento de Países No Alineados, decisivo entre 1960 y 1988.

Por otra parte la población en general sufrió del neoliberalismo sus cambios en el sistema productivo y sus crisis del capital que se superaban con artilugios económicos de adaptación, como el outsourcing (subcontratas, que fraccionaban las concentraciones obreras y cambiaron mentalidades: de trabajadores a pequeños empresarios, de la nómina a la factura); la digitalización y las redes redujeron la comunicación directa entre personas y comenzaron a contaminar la cultura de la historia humana propia a cambio de la prefabricada con vídeos, clips y memes; junto a la competitividad impuesta para diferenciar salarios y evitar la unión de los empleados, hizo crecer el individualismo o la globalización –la panacea- como la visión del mundo como un gran mercado, momentos en los que presidentes de los EEUU conectan directamente con China y su Comunismo de Estado.

En la constante búsqueda de la acumulación de capital, en los 80 y 90 los EE. UU. y Reino Unido impulsan políticas de desregularización y liberación financieras, lo que permitió a los bancos y grandes empresas diversificarse hacia la creación de productos financieros complejos, creando el paso del sistema productivo al sistema de financiación en un acto histórico deseado por el capital, dado que siempre consideró que la obtención de beneficios soportaba ‘un mal necesario’ como la participación de mano de obra en el sistema productivo; por tanto para el capital suponía una liberación cambiar al sistema de la financiarización. Este sistema se consolida al finalizar los 90.

En los períodos de los 80 y 90, que deben justificar las casi 900 bases militares estadounidense repartidas por el mundo, se generan guerras claves de dominio y en los 90 nace un nuevo mundo –caída de la URSS en 1991- que supuso para los EE.UU. una carta blanca de actuación sin resistencias, tenían la convicción de que su superioridad militar podía transformarse, tarde o temprano, en superioridad política.

2.1.- Década de 1980

Guerra Irán-Irak (1980-1988), Guerra de Afganistán (1979-1989), Guerra de las Malvinas (1982), Guerras civiles en Centroamérica, destacando las guerras civiles de El Salvador y Guatemala, y la Revolución Sandinista en Nicaragua.

2.2.- Años 90 y caída de la URSS

Guerra del Golfo (1990-1991), Vietnam 1945, Cuba 1959, caída de la URSS (1991), Guerras yugoslavas o guerras de agresión de EE.UU. en su visión de unipolaridad (1991-2001), que incluye las guerras de Bosnia, Croacia y, posteriormente, Kosovo. Genocidio de Ruanda (1994), Primera Guerra Chechena (1994-1996).

Fallece José Saramago en 1995. Hasta este momento lo que escribió fue vivido y añade su convencimiento de que lo que venía provocaría “la ceguera”.

3.- Estos casos se expanden y la sociedad inicial se ve superada, y es realmente en esta segunda situación en la que se va generando un nuevo sistema caótico y criminal.

Abundamos en el sector financiero, dado que llegado el nuevo siglo pasó a dominar sobre la economía real (agricultura y manufactura), priorizando la especulación, el corto plazo y el valor bursátil de las empresas por encima de su capacidad de producción física.

El sistema no soportó la creación de burbujas, que explosionaron sin poder soportar un sistema convencido de que el dinero por sí solo generaría más dinero y de que convertir una ‘acumulación de deuda’ en un ‘activo financiero’ era una ‘verdad absoluta’ y no un ‘acto de Fe’. El 15 de septiembre de 2008 quebró Lehman Brothers, uno de los mayores bancos del mundo, al que arrastró en su ruina, dejando un crecimiento lento, una elevada deuda, una disminución de la inversión productiva y una profunda desigualdad social.

3.1.- Se expanden las guerras en el siglo XXI

Los atentados del 11-S del 2001 en EE. UU. desencadenaron una guerra sin fin, una puerta abierta para calificar de “terrorista” a cualquier país disidente, la Guerra contra el terrorismo (2001-actualidad).

a.- Se inició de inmediato contra Afganistán (2001-2021), que los EE.UU. abandonaron a toda prisa.

b- Guerra de Irak (2003-2011): “armas de destrucción masiva” y supuesta vinculación con grupos terroristas como Al Qaeda que resultó ser una gran mentira. Objetivo real: control del petróleo, cambio de régimen.

La crisis económica y política del 2008 provocó una ola de protestas que se extendió por todo el mundo, como ocurrió con la Primavera Árabe (2010-actualidad), y en algunos casos provocó guerras civiles, siendo las más destructivas las de Siria y Yemen.

La caída de Muamar Gadafi en Libia el 19 de marzo de 2011 pareció convertir en una verdad permanente el dominio estadounidense-OTAN.

Guerra en Ucrania (2014-actualidad): se inicia el 6 de abril de 2014. Más estadounidense que ucraniana, dado que EEUU. había invertido más de 500 millones de dólares en adiestrar al ejército ucraniano como fuerza atlantista contra la seguridad de Rusia. Se traspasará a Europa+OTAN para mantener el desgaste de Rusia.

Guerra genocida Israel-Palestina: invasiones constantes y ocupación de terreno palestino a lo largo de décadas, con escaladas intensas como las guerras en la Franja de Gaza iniciadas el 7 de octubre de 2023. Ha dejado perplejo al mundo entero, nadie jamás pudo imaginar que tamaña crueldad pudiese ejecutarla un ser humano sin tener un freno efectivo por parte de ninguna institución ni país. Y si este silencio ocurre, de alguna manera pasó antes por la cabeza de Saramago, como desencadenante de “La ceguera” de países y personas.

Comienza el submundo de ciegos y sus altercados, los malvados evolucionan con guerras inventadas, para mantener la hegemonía y su poder unilateral. También la sociedad mundial más progresista se organiza algo desorientada según los últimos resultados electorales.

4.- Un grupo son los malvados y otro encabeza la resistencia y la liberación.

4.1.- Los ‘malvados’:

En 2017 comienzan a triunfar los personajes más amorales y crueles: en orden cronológico cinco presidentes de gobierno:

1.- Donald John Trump desempeñó el cargo desde el 20 de enero de 2017 hasta el 20 de enero de 2021 como el 45 presidente. Y hoy es el 47 presidente de los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2025.

2.- Jair Messias Bolsonaro el 38 presidente de la República Federativa de Brasil desde el 1 de enero de 2019 hasta el 1 de enero de 2023.

3.- Giorgia Meloni desempeña el cargo de presidenta del Consejo de Ministros de Italia desde octubre de 2022,

4.- Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, gobierno actual iniciado en diciembre de 2022.

5.- Javier Gerardo Milei que ejerce como presidente de la nación argentina desde el 10 de diciembre de 2023.

A estas fechas el submundo de ciegos está en pleno apogeo

Hoy desafortunadamente nuestra actualidad nos sitúa en esa sociedad o submundo de la novela, en el que gran parte de la población está ‘ciega’ y perpleja a la hora de intentar entender los casos extraordinariamente crueles llevados a cabo por personajes autoritarios deshumanizados sin límites ni reglas. Resultando que la realidad supera la ficción.

Lo que hoy tenemos (republicanos-Trump) poseen gran poder, sobre todo militar (un gran ejército, armamento y la guerra), son los sustitutos de los fracasados de la derecha neoliberal (Demócratas-Biden), ambos superados por la innata e inevitable crisis de su modelo económico, un sistema hipercapitalista agotado y sin salida y que ha perdido ante el mundo toda credibilidad.

Los sustitutos, las elites estadounidenses, son conductores del trumpismo, que ejecuta con desvergüenza las estrategias que le dictan: sembrar el miedo, la incertidumbre, los cambios políticos diarios y trasmitir la certeza de que cuando lo deseen invadirán Estados soberanos si lo suponen necesario por sus riquezas o por su seguridad nacional, etc., apoyados y también “utilizados o comprados” por Israel, que se muestra autónoma de los EE.UU. y que actúa impunemente con la guerra genocida en Palestina. Esto, junto al silencio colaborador de la Unión Europea, que se comporta, si no lo es, como una auténtica colonia americana. Todo con bota militar imperialista preparada hasta llegar a obviar las democracias representativas y todas las instituciones internacionales, con el apoyo de gobiernos de ultraderecha, en algún período por la república brasileña o las actuales de Italia o Argentina.

4.2.- La “resistencia y la liberación”:

La crisis del 2008 provocó una fuerte reacción popular, con potentes movilizaciones por casi todo el mundo, alcanzando cotas desconocidas desde hacía décadas. Muy notable fue la Primavera Árabe (2010-actualidad), y en algunos casos provocó guerras civiles. Lo que indicaba que la resistencia, en principio, atendió su papel.

También en el panorama internacional es importante destacar que el unilateralismo utilizado por occidente (EE.UU.) se sigue extendiendo con la globalización en los últimos años del XX, tras las conexiones con China y la entrada de esta en la OMC en el 2001. A partir de este momento, surge una resistencia económica de primer nivel que hará competir dos sistemas profundamente diferentes; el de China evoluciona a gran velocidad, con acuerdos bilaterales con diferentes Estados en desarrollo.

Además, en ese mismo año se crean conceptualmente los BRICS, que se establecen como coalición política en 2006; el 16 de junio de 2009 se celebra la primera cumbre oficial de jefes de Estado y de Gobierno consolidando al grupo BRIC en la escena internacional. Bloque de Estados en desarrollo, algunos con alto grado de independencia, como para empezar a decir NO a los EE.UU. en diferentes cuestiones.

El bloque defiende la multipolaridad, que requiere:

Independencia Económica y Financiera (Desdolarización): para que el comercio internacional utilice sus propias monedas nacionales y reducir la dependencia del dólar, utilizado como una herramienta para intervenir en los asuntos internos de los Estados, y para neutralizar el impacto de las sanciones financieras unilaterales de Occidente.

Reforma de la gobernanza global: plantean cambios profundos en instituciones nacidas tras la Segunda Guerra Mundial, tales como el Consejo de Seguridad de la ONU, exigiendo mayor peso político y de voto para las economías emergentes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.

Instituciones alternativas: han creado sus propias herramientas de financiación, como el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), diseñado para financiar proyectos de infraestructura y desarrollo sin las estrictas condiciones políticas que imponen los organismos occidentales.

5.- Finalmente la resistencia se escapa y recupera la visión con la ayuda de quien ve la realidad y se vuelve a la sociedad de origen.

Por tanto, respecto al libro “nos falta” el paralelismo del punto quinto: a sabiendas de que el actual mundo es el multipolar, equivalente al visionado por la única vidente de la realidad, que como en la novela, es absolutamente diferente del que partimos, en este caso el bipolar de la guerra “Guerra Fría”. Sin olvidar que la salvación no fue más que el logro de la lucha del grupo liderado por la única vidente de la realidad.

Toca hablar honestamente sobre la crisis del centro izquierda y la izquierda:

Hoy la contradicción central de nuestra era reside entre un sistema imperialista en decadencia que intenta preservar su dominio y las aspiraciones de los pueblos y las naciones que buscan soberanía, desarrollo y justicia social, lo que requiere una adaptación en el ámbito de las izquierdas.

Hemos comprobado que tenemos un nuevo bloque de resistencia, pero también tenemos que ver el comportamiento de la izquierda política; los datos de evolución del centro izquierda, como el socialdemócrata en el ámbito europeo, nos pueden revelar indicios sobre la “ceguera o no” de los votantes.

El centro izquierda:

Otrora gran fuerza y líder durante años han sido los socialdemócratas, pero lastrado por los límites de su propio marco político programático; según vemos en muchos parlamentos parece que ya consumieron su tiempo, o su marco político preestablecido no da más de sí Los partidos socialdemócratas han agotado sus objetivos.

A principios de siglo -hace 26 años-, casi el 70 % de los ciudadanos de la UE vivía bajo primeros ministros de la órbita socialdemócrata; hoy, esa cifra se limita al 10 %. Y apenas hay tres mandatarios (de 27) de este signo en el Consejo Europeo: la danesa Mette Frederiksen, el maltés Robert Abela y Pedro Sánchez. Por población representan el 12,47 %.

En la importante Alemania, los sondeos sitúan al SPD en torno al 10 % de intención de voto, con la economía agotada y a peor. En Francia el PS ha cedido el liderazgo de la izquierda a Jean-Luc Mélenchon. 

Casi siete de cada diez ciudadanos de la UE vivían a principios de este siglo en países gobernados por el centroizquierda; hoy son uno de cada diez.

Algunas causas del declive tienen que ver con la desconexión con el electorado, o a la aceleración de la desinformación y la normalización de los discursos de odio, pero también no ha sido suficiente la supervisión del libre mercado, ni la protección social, o descontrol en los poderes del Estado, la contundencia por el feminismo y rechazo de la xenofobia, también graves errores éticos de algunos líderes, o permitir una Comisión Europea nombrada a dedo y sin ninguna legitimidad democrática ni popular, el aumento de la desigualdad dada por el aumento de la riqueza del 0,1 % de la población; mientras, en 2023 según el INSEE (Francia) la tasa de pobreza llegó al 15,4 %, y sigue creciendo. Las causas de esta evolución van más allá, y evidencian las deficientes respuestas políticas de las formaciones moderadas, no sólo las socialdemócratas, sino también las democristianas, ante el cambio de época.

Las izquierdas trasformadoras y la comunista:

En principio las causas del declive del párrafo anterior afectan a estas izquierdas en su mayoría.

El colapso de la socialdemocracia ha obligado a las izquierdas a su izquierda, a mostrar la lucha por una transformación más radical. No obstante, se suceden los envites de las élites capitalistas desde la implantación del neoliberalismo, que han ido aplicando en estrategias claramente de acoso y derribo para debilitarlas y en muchos casos han tenido éxito, sin que hubiese reacción potente, sino más bien una simple adaptación.

Por ejemplo, los sindicatos de clase, que constituían una potente fuerza política en los partidos, con los cambios del modelo productivo se convirtieron en más negociadores de asuntos laborales que reivindicativos de políticas de reparto de las riquezas y participación en las empresas. De igual manera aparecieron sindicatos amarillos o de empresa y otros de tipo corporativos y colegios profesionales. La sociedad se fue dividiendo en capas que fragmentaban las fuerzas laborales, pese a que toda persona dependiente de salario o cualquier tipo de ingreso para poder vivir puede ser calificado como ‘trabajador’, sea mejor o peor cualificado o ‘profesional libre’.

En esta misma estrategia fragmentadora el neoliberalismo potenció sectores reivindicativos, aunque ya eran gestionados por los partidos de estas izquierdas. No obstante, el neoliberalismo les “acompañó” con sus medios en su difusión, a sabiendas del efecto de división del voto: ecologismo, animalistas, pacifistas o género y sus tipos, etc., además de que la izquierda ya tiene sus propios fragmentos: revolucionario, demócrata, comunista, anarquista o nacionalismo de izquierda, entre otros. Y aún hay otros elementos culturales o simbólicos que han servido para dividir. La izquierda pretendió absorber y dar cobertura a esas tendencias y mareas, pero en bastantes casos fueron rechazadas y admitidas sin sus banderas dado que de alguna manera querían tener su propia identidad política y no verse absorbidas por un partido más global y los resultados los hemos estado viendo.

Otro error posible que puede haberse cometido es mantener una lucha equivalente a la llevada a cabo en los últimos años conforme a la polaridad de la guerra fría y no haberse adaptado a una sociedad futura multipolar con guerra y enfrentamientos multifacéticos económicos y tecnológicos, que requiere una visión y análisis prácticamente internacional y su proyección al país y viceversa.

En cualquier caso el mantra ‘Unidad de la Izquierda’ sigue siendo urgente, y evitar confusiones en la población, así como invitar a que la calle hable o seguiremos obteniendo porcentajes electorales imposibles para gobernar y obligados al pacto.

En concreto en nuestro país

El gobierno de coalición ha tenido bastantes aciertos de cara al exterior, sin olvidar que el presidente en 2022 era secretario general de la internacional socialista y por tanto conocedor de su debacle. Con la excepción del Sahara.

En lo interno: el gobierno de coalición ha conseguido dar importantes pasos que han contado con un PSOE que desea dejar atrás, al menos, su anterior liberalismo. Una oposición sin programa alguno sólo ha sido mantenida por los medios afines. Pero el Gobierno ha dejado atrás asuntos pesados, como la Ley Mordaza, la creación de empresas públicas en servicios esenciales como la Banca o la Energía, retomar en la gestión pública la gestión privada de las residencias de ancianos y, por terminar, con lo que va a ser nuestra derrota en las próximas elecciones: la construcción de viviendas públicas.

martes, 23 de junio de 2026

La Factura de la Crisis Climática

                                                 


Antonio Aguilera Nieves

23 de junio de 2026

Cuando se evalúan y valoran los costes de la crisis climática, las valías del aceleramiento del cambio climático provocado por la actividad humana, se presta atención en gran medida a las repercusiones ambientales. Se habla así de la pérdida de biodiversidad (la Sexta Extinción global), la desertización, el efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento de las temperaturas medias…

En menor medida, se habla de las repercusiones sociales, aunque Naciones Unidas, hable, desde hace unos años, de migrantes climáticos. Según el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno, 17,2 millones de personas tuvieron que abandonar sus casas en 2024, debido a desastres naturales. En un ámbito más local, la crisis climática está entre las causas claras del despoblamiento rural del interior peninsular y andaluz.

Sin embargo, demasiado poco se mencionan las repercusiones económicas de la crisis climática. De un lado, del coste de las medidas de mitigación y reversión del cambio climático, procedentes en su inmensa mayoría de la administración pública, ni de los costes que suponen los desastres naturales que ya se están produciendo, así como todo el catálogo de medidas complementarias que nos permitan caminar hacia la necesaria transición ecológica.

El acuerdo final de la COP30 de 2025 celebrada en Belém, Brasil, generó inconformidad en varios países tras excluir las demandas sobre eliminación gradual de los combustibles fósiles y la reducción de emisiones, pero sí que en ese acuerdo final se incluye un llamado para que las naciones ricas tripliquen al menos el financiamiento desde los 34.700 millones de euros anuales para 2035, para ayudar a los países vulnerables a adaptarse a un clima extremo cada vez peor.

La propuesta de la Comisión Europea fija un presupuesto de 1,98 billones de euros para combatir el cambio climático en el periodo 2028-2034 y eleva el techo de gasto hasta alrededor del 1,26 % de la renta nacional bruta de la UE. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del Estado español tiene una inversión prevista de 308.000 millones de euros hasta 2030. El presupuesto destinado a sostenibilidad y medio ambiente en Andalucía para 2026 alcanza una cifra de 673,6 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 34 % respecto a 2018.

A tenor de los resultados alcanzados, este esfuerzo presupuestario está muy lejos de ser suficiente. En gran medida porque el cambio se volverá real cuando se incorporen al mismo el sector privado y la sociedad. Sin embargo, aunque la conciencia sobre la crisis climática sigue creciendo, esta inquietud no se traslada a las actuaciones en la vida diaria de empresas y ciudadanos.

Según datos de Oxfam Intermon, la crisis climática está afectando claramente a nuestro territorio y está resultando clave en el aumento de las desigualdades. Según su último informe publicado, el 70 % de la población española vive en municipios donde la temperatura ha aumentado ya 1,5ºC. En más de la mitad de ellos, las rentas por hogar se sitúan por debajo de la media. El 0,1 % más rico de la población contaminó hasta 55 veces más que una persona perteneciente al 50 % con menos ingresos en 2022. Las empresas del IBEX35 son responsables del 30 % de las emisiones directas de CO2 en España. Tan solo cinco de ellas generan más de una cuarta parte del total nacional.

Seguimos siendo uno de los territorios que más inciden en la aceleración del cambio climático. Según Greenpeace, España, junto con otros cinco países de la Unión Europea, acumulamos alrededor del 66 % de las emisiones de todos los gases de efecto invernadero del continente.

Según el Plan Andaluz de Acción por el Clima (PAAC), el litoral podría perder entre 5 y 25 metros de playa seca antes de 2050, y hasta 65 metros para finales de siglo. El cambio climático está favoreciendo la expansión de virus como la gripe aviar, al alterar los equilibrios ambientales. Las aguas del Atlántico se calientan y las sardinas de Huelva emigran hacia Portugal, donde encuentran temperaturas más frías. El calor y la falta de agua están obligando a los agricultores a modificar las cosechas tradicionales y buscar especies más resistentes. Las lluvias son más escasas y la evaporación mayor, lo que reduce las reservas y complica el abastecimiento. Las altas temperaturas y la sequía alargan la temporada de fuego en zonas como Doñana o la Sierra de Huelva. En provincias como Almería, Granada o Jaén, el suelo fértil desaparece, amenazando la agricultura y los ecosistemas. Sevilla, Córdoba o Málaga sufren cada verano temperaturas extremas, con impacto directo en la salud y la mortalidad. El aumento de las temperaturas, los incendios y la falta de agua están alterando los hábitats naturales. Especies emblemáticas como el lince ibérico, el camaleón común o algunas aves migratorias tienen cada vez más dificultades para sobrevivir. Doñana, según datos oficiales, se está africanizando.

A todo ello es necesario añadir el importe de la factura sobre todo humana, pero también económica, de los desastres naturales que ya estamos sufriendo. La devastadora dana de Valencia de octubre de 2024, se estima que supuso una pérdida económica de 17.000 millones de euros, más del 2 % del PIB de España del 4º Trimestre. O el reciente tren de borrascas que ha sufrido especialmente Andalucía en las últimas semanas, suponen unas pérdidas para el sector agrario de más de 3.000 millones de euros, y el coste de las reparaciones en infraestructuras aún está por evaluar, cuestión que ha hecho que el Gobierno de Andalucía se haya lanzado a solicitar ayudas económicas del Estado y a pedir que se active el fondo de solidaridad europeo.

El impacto económico de la crisis climática seguirá creciendo y es muy probable que lo haga exponencialmente en los próximos años. Según algunos análisis su efecto puede ser devastador para la economía, suponiendo un coste en 2049 de 38 billones de dólares anuales, lo que supondrá un descenso del PIB mundial del 19 %, con el agravante de que ese impacto será desequilibrado por lo que aumentarán las desigualdades, haciendo que los países pobres sean cada vez más pobres. Sectores básicos como la alimentación se verán cada vez más afectados lo que influirá en el precio de los alimentos, incluso en la seguridad del acceso a los alimentos a cada vez más personas.

La escala de tensión y guerra que se vive en los últimos meses en distintas partes del mundo tiene un claro componente de puja por el acceso a los recursos naturales y las materias primas. Los conflictos bélicos, más allá de la terrible repercusión directa para las personas y países afectados directamente, tiene una clara implicación global que hace que cada día la factura de la crisis climática lamentablemente crezca sin control.

La Economía y Ecología tienen el mismo origen y finalidad. Las dos palabras comparten su raíz etimológica “eco”, que significa “casa” en griego. El sufijo “nomía” deriva de otra palabra griega: “némein” que es “administración” u ordenamiento, mientras que el sufijo “logía” proviene de “logos” que es “conocimiento”.

Así, atendiendo al corazón de ambas ciencias, es donde podremos encontrar las soluciones al mayor reto global al que se ha enfrentado la humanidad: parar y revertir la crisis climática. Quizás solo tengamos que atender a la idea de que la economía se ocupa de administrar la casa, pero para ello, lo primero que hay que hacer es conocerla, estudiarla. En otras palabras, solo conociendo a la Madre Tierra, sus dinámicas, sus procesos, sus límites, podremos valorarla y gestionarla adecuadamente. Nuestra Casa Común.

martes, 16 de junio de 2026

Guadalquivir: el agua ya no alcanza para todo

                     

Lagunas de Doñana (CGH 2025)

Leandro del Moral Ituarte. Miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua y de la Mesa Social del Agua de Andalucía

16 de junio de 2026

 

Ocho años construyendo alternativas para el agua

La cuenca del Guadalquivir se acerca a una encrucijada. El cuarto ciclo de planificación hidrológica obligará a decidir cómo repartir un recurso cada vez más escaso, cómo recuperar ríos y acuíferos degradados y cómo adaptarse a un cambio climático que ya está transformando la Península. En ese debate está en juego mucho más que la gestión de un recurso natural: están en juego las condiciones de vida de amplios territorios rurales, el futuro de la agricultura, la conservación de ecosistemas estratégicos y el acceso al agua como un derecho básico para toda la población.

En este contexto, la Mesa Social del Agua de Andalucía acaba de presentar sus observaciones y propuestas al Esquema Provisional de Temas Importantes para el 4º plan (2028-2033) de la cuenca del Guadalquivir. Las páginas que siguen ofrecen una síntesis de ese documento, cuyo interés radica, en primer lugar, en el diagnóstico que realiza sobre la situación de la cuenca. Frente a discursos que siguen confiando en soluciones exclusivamente tecnológicas o en el aumento permanente de la oferta de agua, el documento parte de una constatación incómoda: los límites ecológicos existen, el deterioro de las masas de agua continúa avanzando y la adaptación al cambio climático exige cambios profundos en los modelos de producción, consumo y gestión del territorio.

Pero existe una segunda razón para prestar atención a este trabajo: el documento demuestra que la Mesa Social del Agua de Andalucía continúa siendo, ocho años después de su creación, un espacio vivo de encuentro y elaboración colectiva. No es un hecho menor. En una época marcada por la fragmentación social y por la creciente influencia de viejos y nuevos intereses oligárquicos muy poderosos sobre las políticas públicas, sigue funcionando una alianza que reúne a organizaciones agrarias, sindicatos, colectivos ecologistas, entidades ciudadanas, empresas públicas de agua, asociaciones de consumidores y profesionales del ámbito científico y técnico.

Las propuestas que se resumen a continuación nacen de la convicción de que el agua debe gestionarse como un bien común, que la transición ecológica sólo será viable si es socialmente justa y que la respuesta a la crisis hídrica no puede dejarse exclusivamente en manos del mercado ni de los grandes usuarios del recurso.

Presiones sobre la cuenca del Guadalquivir

                                                                          Fuente: CHG, 2025

 

Un deterioro que ya no puede ignorarse

La cuenca del Guadalquivir atraviesa una situación cada vez más preocupante. Tras más de dos décadas de aplicación de la Directiva Marco del Agua y tres ciclos de planificación hidrológica, los principales objetivos ambientales siguen sin cumplirse. Los ríos, acuíferos y humedales continúan deteriorándose mientras aumenta la presión sobre unos recursos hídricos cada vez más escasos. La combinación de sobreexplotación, contaminación, cambio climático y deficiencias en la gobernanza del agua obliga a replantear profundamente las políticas aplicadas hasta ahora. Las propuestas de la Mesa Social del Agua de Andalucía parten de una idea sencilla pero fundamental: no basta con gestionar mejor el agua disponible; es necesario adaptar los usos y las demandas a los límites reales de los recursos existentes. Los datos disponibles muestran una realidad alarmante. Cerca del 70 % de las masas de agua superficial de la cuenca no alcanzan el buen estado ecológico exigido por la normativa europea. La situación de las aguas subterráneas es igualmente grave.

No se trata de un problema coyuntural provocado exclusivamente por la sequía. El deterioro se ha consolidado durante años y revela la existencia de desequilibrios estructurales entre los recursos disponibles y las demandas que se pretende satisfacer. El resultado es una creciente fragilidad de los ecosistemas acuáticos y una reducción progresiva de la capacidad de respuesta de la cuenca frente a las sequías y los efectos del cambio climático. Esta realidad exige abandonar los discursos complacientes. Si después de tres ciclos de planificación los indicadores ambientales empeoran, es evidente que las estrategias aplicadas hasta ahora han sido insuficientes.

Democratizar la gestión del agua

La gestión del agua sigue estando fuertemente condicionada por los intereses de los grandes usuarios, especialmente los sectores con mayor capacidad de extracción y consumo. Esta situación limita la participación efectiva de otros actores sociales y dificulta la incorporación de criterios ambientales, territoriales y de justicia social en la toma de decisiones.

El agua no es una mercancía cualquiera. Es un bien público esencial para la vida, la salud, la actividad económica y la conservación de los ecosistemas. Por ello, las decisiones sobre su gestión no pueden quedar determinadas exclusivamente por quienes más agua utilizan. Es necesario construir modelos de gobernanza más abiertos, transparentes y participativos, donde tengan voz en igualdad de condiciones las organizaciones sociales, los pequeños agricultores, los municipios, los colectivos ambientales y la ciudadanía en general.

La participación pública solo tiene sentido si puede influir realmente en las decisiones. Un proceso participativo que no permita modificar las propuestas iniciales se convierte en un mero trámite administrativo.

Adaptarse al cambio climático implica cambiar hábitos y prioridades

El cambio climático ya no es una amenaza futura. Es una realidad presente que está modificando el régimen de precipitaciones, aumentando la frecuencia e intensidad de las sequías y reduciendo la disponibilidad de recursos hídricos en amplias zonas del sur peninsular. Seguir planificando como si las disponibilidades de agua del pasado pudieran mantenerse indefinidamente conduce a un callejón sin salida. La adaptación exige reconocer que habrá menos agua y que algunos usos deberán ajustarse a esa nueva realidad.

Esto implica adoptar medidas inmediatas y no limitarse a formular escenarios para un futuro lejano. La planificación hidrológica debe convertirse en una verdadera herramienta de adaptación climática, coordinando políticas agrarias, urbanísticas, energéticas y ambientales.

La adaptación no puede hacerse a costa de los sectores más vulnerables. Los ajustes necesarios deben distribuirse con criterios de justicia social, protegiendo especialmente a la agricultura familiar y profesional que sostiene buena parte del empleo y de la vida económica de los territorios rurales.

La crisis silenciosa de las aguas subterráneas

Los acuíferos constituyen una de las principales reservas estratégicas de agua de Andalucía. Sin embargo, numerosos sistemas subterráneos sufren procesos continuados de sobreexplotación que comprometen su viabilidad futura. La extracción sistemática por encima de la capacidad de recarga natural provoca descensos de los niveles freáticos, deterioro de ecosistemas asociados y problemas crecientes para el abastecimiento humano. En algunos territorios estas consecuencias ya son visibles.

Resulta imprescindible reconocer oficialmente la situación de sobreexplotación de muchas masas de agua subterránea y aplicar planes de recuperación que incluyan limitaciones de extracción, control efectivo de los aprovechamientos y una gestión transparente de los recursos disponibles. A ello se suma un problema de creciente importancia: la contaminación por nitratos procedentes de determinadas prácticas agrícolas y ganaderas intensivas. En un contexto de menor disponibilidad hídrica, esta contaminación se vuelve aún más peligrosa porque la capacidad de dilución disminuye y aumentan las concentraciones de sustancias contaminantes.

La protección de las fuentes de abastecimiento humano debe convertirse en una prioridad absoluta, y aunque parezca increíble, no lo es: ni en Los Pedroches, ni en el Altiplano de Granada, ni en la comarca de Estepa, ni en la Sierra Sur de Sevilla, y una larga lista de casos, se ha aplicado esta prioridad. Las consecuencias la paga la población local y toda la ciudadanía, que financiamos las costosas obras de emergencia necesarias para remediar el desastre de dejar a decenas de miles de personas sin agua potable.

Revisar el modelo agrícola y el reparto del agua

La agricultura seguirá siendo uno de los pilares económicos y sociales de Andalucía. Sin embargo, la continuidad de la actividad agraria exige reconocer los límites físicos de los recursos disponibles y adaptar el modelo productivo a ellos. La información disponible sobre los balances hídricos de la cuenca presenta importantes incertidumbres y contradicciones. Existen indicios de que los déficits reales podrían ser significativamente superiores a los reconocidos oficialmente.

Por ello es imprescindible disponer de balances transparentes y completos que permitan conocer con precisión cuánta agua existe, quién la utiliza y cuáles son los déficits reales. La asignación de recursos no puede basarse únicamente en criterios históricos o en la capacidad económica de los usuarios. Debe incorporar criterios sociales, ambientales y territoriales. No todas las explotaciones generan los mismos beneficios colectivos ni producen los mismos impactos sobre los recursos hídricos.

También es necesario revisar algunos planteamientos que durante años se han presentado como verdades indiscutibles. La modernización de regadíos mejora la eficiencia técnica de las explotaciones, pero no garantiza automáticamente un ahorro global de agua. En muchos casos ha favorecido el aumento del consumo efectivo y la expansión de modelos productivos más intensivos, incrementando la presión sobre los recursos disponibles.

Doñana: restaurar un ecosistema estratégico

La situación de Doñana representa uno de los ejemplos más evidentes de las consecuencias de la sobreexplotación hídrica. La degradación de acuíferos y humedales amenaza uno de los espacios naturales más valiosos de Europa. Las medidas actualmente previstas resultan insuficientes para revertir esta tendencia. La recuperación de Doñana requiere actuaciones más ambiciosas orientadas a reducir significativamente las extracciones de agua subterránea y restaurar procesos ecológicos esenciales.

La protección del espacio natural no debe contemplarse como un obstáculo para el desarrollo económico. Al contrario, constituye una inversión estratégica para garantizar la sostenibilidad futura del territorio, preservar servicios ecosistémicos fundamentales y evitar costes ambientales y económicos mucho mayores en el futuro.

El agua tiene un valor que debe reflejarse en su gestión

La política del agua no puede ignorar la dimensión económica. Resulta imprescindible conocer los costes reales asociados a la captación, distribución, tratamiento y restauración de los recursos hídricos. La aplicación de tarifas vinculadas al volumen efectivamente consumido constituye una herramienta necesaria para fomentar el ahorro, mejorar la eficiencia y avanzar hacia una distribución más justa de los costes.

Quien utiliza más recursos debe asumir una mayor responsabilidad económica y ambiental. Al mismo tiempo, los instrumentos económicos deben diseñarse de forma que no penalicen a los sectores sociales más vulnerables ni comprometan la viabilidad de actividades agrarias con una importante función territorial y social.

En los abastecimientos a poblaciones tenemos ya prácticas interesantes, como la facturación con una cuota fija que cubre el derecho de abrir el grifo y que salga agua; y la variable, que es progresiva, destinada a penalizar altos consumos e incentivar los ahorros. Hay que defender esta estructura tarifaria, que es uno de los factores que explican la contención e incluso la importante reducción de las demandas urbanas. Este tema ya se sale de los contenidos de los planes hidrológicos y entra en las competencias municipales y autonómicas, de las que hablaremos en otra entrada.