Vientos de Cambio Justo
5 de enero de 2026
Desde
que, en las primeras décadas del siglo XX, la irrupción de las masas en la
política hiciera temer a los plutócratas por sus esquilmos, el gran capital confió
en bufones como Hitler, Mussolini o Franco para que defendieran sus intereses
exclusivos sustituyendo el sufragio por la dialéctica de los puños y las
pistolas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras cupo la posibilidad de que la acumulación masiva de capital fuera compatible con el empleo estable y un cierto Estado del bienestar, mientras convino oponer un modelo económico amable al modelo soviético, la democracia liberal en occidente fue admisible y gestionada por “verdaderos hombres de Estado”, a decir de la calle.
