Mostrando entradas con la etiqueta Soberanía popular. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Soberanía popular. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de mayo de 2026

TERMINARON LAS ELECCIONES, CONTINUAMOS CON LO DEL PODER POPULAR

 

 

Enrique Cobo

19 de mayo de 2026

 

Escribo esto antes de que se hayan celebrado las elecciones en Andalucia; lo escribo el día 14 de mayo. Un momento adecuado para decir lo que pienso sin saber los resultados reales, pero conociendo, por las técnicas demoscópicas, cuál va a ser –más o menos- la composición del Parlamento y del Gobierno de Andalucía.

Escribo esto tras vivir desde el interior del PSOE y desde estar participando en algunos movimientos sociales con algunas gentes que se sobreponen a la militancia partidaria para coincidir en “la calle” intentando hacer visibles algunas de las aspiraciones del personal.

Tras este ejercicio en este momento de la “democracia” y desde este “sitio”, sin querer ser “uno de los míos”, formando parte de los que necesitamos ser necesarios -que somos “casi todos”– intento decir cuatro cosas que me parecen útiles para construir otras realidades menos crueles y menos suicidas que las que estamos consintiendo (¿?).

La primera es que los pueblos, todos, tenemos unos pocos asuntos que necesitamos radicalmente: alimentarnos, cuidar de nuestra salud, acceder a saber y a entender lo que pasa y lo que ocurre, vivir sin sentir vergüenza por no ser necesarios, tener una vivienda, vivir en paz, sin ejercer ni sufrir violencias, es decir “pan, trabajo y libertad” en paz, sin temer ser muertos y sin que se nos obligue a matar ni a vencer a otros, sin tener que competir siempre con los otros porque preferimos encontrarnos con ellos, cordialmente, en la “plaza pública”.

Hemos entendido que votar como votamos y a quienes votamos no es garantía de que se haga lo que queremos casi todos y por eso son mayoría los ciudadanos que no votan (auguro que la opción mayoritaria).

 Sabemos que por unas causas u otras lo que pueden hacer los gobiernos o lo que hacen no es lo que queremos o cuando algo se consigue no lo es de manera irrevocable.

Sin embargo, también sabemos que lo que más necesitamos es SER NECESARIOS, es participar en la solución de nuestros problemas constatando que “ellos”, nuestros “elegidos”, solos no pueden o…, lo que sea.

Ya hemos constatado que si la democracia consiste solamente en votar periódicamente a personas que otros eligen por nosotros no es muy útil porque ni les conocemos antes ni hablaremos con ellos nunca ni antes ni después de las elecciones, Pensamos que sería guay que tuviéramos instituciones que pudieran entender que lo que queremos es ser parte de la solución y no solo gente que tiene necesidades o ambiciones, porque es necesario que entiendan que el principal problema que tenemos es que no pintamos nada o pintamos poco porque no nos dejan terminarlo (“PAN, T….”), que fundamentalmente queremos ser necesarios. No queremos que se nos hagan favores (“todo para el pueblo”) sino que lo que necesitamos como el comer es ser necesarios, que lo común se construya con nosotros (“pero con el pueblo”).

Si se insiste en todo para el pueblo, pero sin el pueblo…, va ser que no; está siendo que no. Queremos soberanía popular, ahondar en el protagonismo del personal, queremos participar en la construcción de lo común, queremos comprometernos con lo que acordemos en la “plaza pública”. Ninguno de nosotros queremos vivir del cuento, ninguno queremos “paguitas”, no queremos caridad, queremos ser necesarios, cuidar y que nos cuiden, construir, compartir, colaborar; no queremos competir ni vencernos unos a otros. Sabemos que cada uno de nosotros no tiene una verdad a la que servir, sino que cuando avanzamos es porque nos ponemos de acuerdo entre todos en lo que queremos y en cómo lo obtendremos.

Las organizaciones políticas, todas, que nos ofertan a sus candidatos para que les votemos y nos prometen lo que nos van a conseguir, deben menospreciarnos menos y comprender que los pueblos somos capaces de sacrificarnos y de hacer posible lo que parece inalcanzable, que no queremos que nos sirvan sino servir, que no es nuestra ambición que alguien nos dé “lo que necesitamos” sino que lo que queremos es sentirnos útiles juntos, esforzándonos, y sentir que hacemos falta a los otros. Tienen que entender que nuestra alegría la hemos sentido cuando hemos participado en construir lo que de bueno tiene nuestra historia: “El pueblo, unido, jamás será vencido”, gritábamos alegres de proponer juntos.

Un cambio radical hacia “TODO CON EL PUEBLO”.

Tanto en el ejercicio de elegir a nuestros representantes en las instituciones -empezando por hacerlo con los que vayan a ser candidatos- como en el día a dia de la construcción de nuestra comunidad, estableciendo prioridades y aportando nuestras capacidades, que son todas las necesarias, las imprescindibles para hacer posible la paz, el pan y la justicia.

Tras las elecciones, tras el resultado, nos queda toda una tarea: construir la verdad política en “la plaza pública”, construir un poder popular cada día más real, cada día más exigente con cada persona, cada día más alegre de encontrarnos juntos y dirimiendo nuestras “diferencias”, resolviendo las contradicciones en el seno del pueblo en el encuentro de todos los trabajadores, los que “hacemos cosas” y que vivimos constatando y disfrutando de hacernos falta. Mas democracia es más alegría; compartir con alegría es la mejor garantía para construir un futuro mejor. Mucho tenemos que cambiar, empezando por los partidos y organizaciones de la izquierda, y si dejamos de tener “verdades” que nos identifican a cada grupo y compartimos el quehacer de construir la verdad política en cada momento, quizá podamos dar con las claves de hacer posible los sueños de todos los pueblos: PAN, TRABAJO Y LIBERTAD” …, en paz.

martes, 10 de junio de 2025

SOBERANÍA POPULAR: ÚNICO FUTURO POSIBLE


                                 

Enrique Cobo

10 de junio de 2025

La derecha actual, la extrema derecha y alguna izquierda quieren las dictaduras como forma de conseguir sus objetivos. ¿Quién quiere la soberanía popular, la democracia?

Vemos con angustia cómo avanzan en el mundo las instituciones gobernadas o condicionadas por la extrema derecha. En Europa estamos viendo impotentes cómo se consolidan las alternativas institucionales de las derechas más extremas.

Y en la izquierda estamos…. Pasmados. ¿Es el Estado democrático, son las instituciones democráticas, son los partidos los cauces adecuados para institucionalizar la soberanía popular?

viernes, 5 de julio de 2024

UNA DECISIÓN POLÍTICA DEL SUPREMO CONTRA LA AMNISTÍA

El auto del Supremo es político. Para defender su concepto de la unidad de España. Y para poner en su sitio a un Parlamento que el pueblo ha querido que esté controlado por progresistas y nacionalistas. Los jueces han decidido dejar claro que los únicos que mandan de verdad son ellos.


Joaquín Urías
. Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla y ex letrado del Tribunal constitucional.

5 de julio de 2024

Este artículo fue publicado originalmente en elDiario.es el pasado 1 de julio. Lo publicamos aquí con autorización del autor.

 

El Tribunal Supremo lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a violar la soberanía popular. Nuevamente ha decidido que su voluntad vale más que la del pueblo, expresada –como dice la Constitución– en la ley. Los jueces de nuestro más alto tribunal de justicia dejan así una vez más en el aire la pregunta de si en España es posible la democracia.

La explicación técnica de lo que han hecho es sencilla, aunque en los próximos días el aparato mediático y jurídico de la derecha nos va a intentar convencer de lo contrario. La ley de amnistía dice que no serán amnistiados los delitos de malversación cuando haya existido propósito de enriquecimiento. Para aclarar este concepto, la propia ley detalla que no se considerará enriquecimiento la aplicación de fondos públicos a finalidades independentistas “cuando, independientemente de su adecuación al ordenamiento jurídico, no haya tenido el propósito de obtener un beneficio personal de carácter patrimonial”. La norma es clara. Cristalina. Nos puede parecer mejor o peor, podemos estar o no de acuerdo con lo que dice, pero no hay duda de ello: si se usó dinero público para el referéndum del uno de octubre sin intención de obtener un beneficio patrimonial personal, es decir, sin voluntad de quedarse con dinero para ellos mismos, el delito tiene que ser amnistiado.

martes, 18 de junio de 2024

INTERPRETAR LA ABSTENCIÓN EN LAS ELECCIONES EUROPEAS.


Enrique Cobo

18 de junio de 2024

 

Es una tarea difícil, quizá imposible, pero me parece que es imprescindible porque la soberanía de los pueblos de Europa, en algún sentido, se expresa en la voluntad de los europeos con derecho a votar.

Digo en «algún sentido» en tanto en cuanto en unas elecciones al Parlamento Europeo se expresa la voluntad de los europeos con derecho a voto para conformar dicha institución, porque evidentemente la soberanía popular debe expresarse y debería imponerse directa o indirectamente con otros objetivos políticos que los de elegir representantes.

Europa es un marco principal pero no es todo el paisaje que abarcaría el ejercicio de la soberanía popular, porque hay otras instituciones de representación de otros objetivos de la voluntad de los pueblos a distintos niveles territoriales y en multitud de asuntos que no están dentro la decisión de las instituciones fruto de las elecciones. Tanto para lo bueno como para lo malo, hay ámbitos en los que se elige y se decide por parte de los concernidos en cada asunto: en la familia, en el barrio, en asociaciones, ONG´s, partidos políticos, peñas... Pero también en otros ámbitos en los que previamente se seleccionan los componentes del pueblo que tienen derecho a decidir, como los mercados y sus consejos de administración y sus fondos de inversión y sus bolsas, los ejércitos, los jueces, que son poderes tan reales como poderosos que no están sometidos a la soberanía popular, que no tiene en ellos cauces para expresarse de ninguna forma, y que sin embargo determinan circunstancias principales para que los pueblos puedan vivir simplemente, y son determinantes para que puedan vivir como personas disfrutadoras de sus derechos universales.

martes, 18 de abril de 2023

Aquí, viviendo.


Enrique Cobo

18 de abril de 2023

Pesimista, realista, optimista. Puedo cambiar el orden de estas actitudes, pero este que expongo me parece el más adecuado para decir lo que quiero.

Entre el ruido de la vida en la que estoy oigo algo, lo contrario y el silencio sobre asuntos que me interesan, que me han interesado siempre: la justicia, la paz, como perspectivas de futuro, porque he elegido, me doy cuenta ahora, ser optimista, que es una forma de vivir, aunque no sé si eficaz para construir el mundo que deseo. He ido viviendo en la perspectiva del inexorable futuro en el que la tierra será, sí o sí, “la patria de la humanidad”, porque la vida es una lucha de clases en la que el único resultado posible es la victoria de los trabajadores que construirán indudablemente la paz y la justicia para siempre, tras vencer a “la burguesía”.

martes, 14 de marzo de 2023

ESTAMOS EN GUERRA. ¿QUIÉN LO DECIDIÓ?


Juan Manuel Valencia Rodríguez

14 de marzo de 2023

España está en guerra. O al menos, participa en ella, enviando armas a una de las partes enfrentadas. ¿Quién ha decidido nuestra intervención en el conflicto?

Desde luego, no lo han decidido los españoles, ni directamente en referéndum ni por vía indirecta a través de sus representantes electos, los diputados y senadores en Cortes. Lo mismo puede decirse de los demás países de la Unión Europea que participan en la guerra que se desarrolla en Ucrania.

La Constitución Española de 1978, en su artículo 63.3., dice: “Al Rey corresponde, previa autorización de las Cortes Genera­les, declarar la guerra y hacer la paz.” Ciertamente, no ha habido declaración de guerra contra Rusia, ni por parte de España ni de la UE. Pero tampoco ha habido declaración formal por parte de Ucrania, ni de Rusia antes de proceder a la invasión que denomina “operación militar especial”. Si no en la letra, sí en el espíritu, se está vulnerando la Constitución española al hurtar el debate y la decisión sobre la guerra a los representantes de la soberanía popular.

martes, 10 de enero de 2023

LOS SECTORES CONSERVADORES QUIEREN UNA DEMOCRACIA SECUESTRADA


Editorial

Grupo Vientos de Cambio Justo: Antonio Aguilera, Manuel Armenta, José Antonio Bosch, Francisco Casero, Antonia Corona, Enrique Cobo, Rosario Granado, Sebastián Martín Recio, Leandro del Moral, Antonio Sánchez, Miguel Toro, Juan Manuel Valencia, Carmen Yuste

10 de enero de 2023

En estos momentos, tras la paralización de las decisiones del Senado por parte del Tribunal Constitucional, tenemos que empezar preguntándonos: ¿es España una democracia? La pregunta surge inevitablemente como reacción ante la situación inédita de un Tribunal Constitucional (TC) entrando en el Parlamento para impedir que se legisle. A ojos de todos los españoles, todas las costuras de nuestra Constitución han quedado al descubierto, o lo que es lo mismo, los agujeros de la transición han quedado de manifiesto.

La ciudadanía ha asistido atónita a la transgresión simultánea por parte del Tribunal Constitucional de tres artículos explicitados en la Constitución: “La justicia emana del pueblo” (Art. 177),  “la soberanía del pueblo reside en las Cortes” (Art.1.2) y  “Las Cortes son inviolables” (Art 66.3)…

¿Es España una democracia? Sin duda, en España hay democracia formal, pero, según algunos eminentes juristas, no ha habido nunca un minuto de democracia real. No la habrá hasta que haya una efectiva separación de poderes. En 2019 Bartolomé Clavero, en la presentación de su libro Constitución a la deriva, tras reiterar que “…el Tribunal Constitucional toma primero una decisión política y después la argumenta jurídicamente…”, dijo explícitamente“…El Tribunal Constitucional, el Supremo y la Audiencia Nacional son elementos tóxicos, corruptores del sistema constitucional español…” Vivimos en una democracia, sí, pero una democracia imperfecta.

martes, 23 de noviembre de 2021

UNA PERSONA, UN VOTO

Enrique Cobo

23 de noviembre de 2021

¿Es sustento esencial de la democracia que el valor del voto de cada persona sea el mismo?

Me decía un alcalde de Motril que había muchos asuntos sobre los que podríamos coincidir, muchos más de lo que yo podría imaginar, pero que no creía posible que yo pensara que mi voto valiera lo mismo que el de un Lazarillo de Motril cualquiera.

Y el otro día, conversando con una amiga, trabajadora, culta y militante de una organización de izquierda, me decía que yo, si era sincero, no podía afirmar que el voto de un discapacitado debía tener el mismo valor que el mío. 

Ahora me vuelvo a preguntar si en esta "democracia madura" lo que dice el artículo 1 de nuestra Constitución de que "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" es una afirmación retórica o una profunda convicción entre nosotros.