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viernes, 14 de septiembre de 2018

UN TERCIO DE TODOS LOS DATOS DEL MUNDO ESTÁN EN LOS ESTADOS (y II)

Antonio Sánchez Rodríguez

14 de septiembre de 2018

¿Hemos de tener esperanza en la última normativa europea de Protección de Datos que entró en vigor el día 25 de mayo de 2018 tanto para lo privado como para lo público?, ¿pondrá las cosas en su sitio? o sea en el de los intereses de la población, para evitar que utilicen la información guardada y ‘retocar’ interesadamente decisiones de la ciudadanía con campañas de marketing comerciales y políticas o que se crucen datos de los registros públicos sin límites.

De momento como en los casos de contaminación, los importes de las últimas multas, en este caso de la AEPD, a FaceBook y WhatsApp de medio o un millón de euros no solucionan nada por la insignificancia económica que representan ante sus ingresos y esto para las empresas privadas, porque por las infracciones de la ley de Protección de Datos cometidas por las AAPP estas no pagarán multas y sólo serán apercibidas (art. 46)  que por cierto no ha sido derogado por el RDL 5/2018 para adaptarse a la normativa europea.

Sea dicho igualmente que entre todos los datos de las AAPP los hay que no tienen carácter personal y otros que no forman parte de la seguridad del estado como la información geográfica, cartográfica o meteorológica, el genoma, compuestos químicos u otros que debidamente seleccionados podrían ser puestos a disposición de la ciudadanía para su estudio racional y uso para poder PREDECIR mejoras sociales bajo el firme compromiso de revertir sus resultados y patentes a la población como propietaria de la información.

martes, 11 de septiembre de 2018

UN TERCIO DE TODOS LOS DATOS DEL MUNDO ESTÁN EN LOS ESTADOS (I)



El volumen de datos que controlan los estados es de unos 4,3 ZB, para tener una imagen gráfica bastaría con convertir en letras la Información guardada (imágenes, texto, etc.), pasarlas a libros y con ellos formaríamos unas 3.900 pilas de libros desde la tierra al sol. Estos datos se duplican cada dos años y medio. (1)
La peculiaridad de estos datos reside en su carácter eminentemente socio-político. 



Antonio Sánchez Rodríguez

11 de septiembre de 2018

Con los artículos anteriormente publicados parecía que sólo existían datos personales en las redes sociales y empresas privadas. Con este artículo saltamos, al mundo oficial.

Sobre el ámbito Privado:

Sólo añadir un apunte de lo dicho respecto a las redes sociales y su supuesta gratuidad porque otros gigantes tecnológicos pueden ser carísimos y otros, algo más baratos en principio, pueden desviar nuestras vidas hacia la incertidumbre.

Las de comercio electrónico, como Amazon, Ebay, Alibaba, etc. digamos que ‘baratas’, pero que parecen conseguir sus precios en parte por sus duras posiciones con sus trabajadores… véase la huelga de Amazon de hace apenas dos meses en su centro de distribución madrileño y también tendrá que ver los precios que 'negocien' con sus proveedores. Hay una cosa cierta y es que con estos sistemas de 'intermediario globalizado' el comercio minorista peligra, del mismo modo cambian las relaciones comerciales y todo ello sin saber dónde está su límite de concentración de distribución de productos (Monopolio) y que ocurriría si su sistema se viene abajo. Ojo, también pueden hacer negocio utilizando los datos de sus clientes o comportándose como bancos adelantando dinero a sus fabricantes o proveedores y así se extenderán en la diversidad de negocios como un auténtico virus.

Y cómo olvidar las proveedoras de acceso a Internet, de telefonía fija y móvil Como Movistar y su empresa especializada en datos “Smart Steps”, Jazztel, Vodafone, Yoigo, Orange, etc. porque estas sí que cobran una altísima cuota mensual y además de los metadatos disponen de los contractuales exigidos, entre los que aparece nuestra muy cotizada ubicación geográfica de cada momento (el eje “Z”, le llaman), entre otros como nombre y apellidos, género, etc. En este caso concreto no parece muy clara la voluntariedad de los usuarios de ofrecer sus datos para posteriores negocios, en tanto que no participa del beneficio cuando realmente es la ‘materia prima’ con la que se termina comercializando.