Antonio Aguilera Nieves. Fundación Savia.
10 de junio de 2022
El sistema alimentario
global parece estar en jaque. La guerra en Ucrania ha traído a primera página
los graves problemas estructurales de producción y distribución de alimentos.
Algunos de ellos han visto disminuir su oferta, bien porque no pueden
producirse, bien porque no se pueden hacer llegar a los puntos de consumo. Esta
situación es una evidencia de la fragilidad de un sistema que debería funcionar
con carácter de esencialidad pero que hemos globalizado, lo que genera una
interdependencia de zonas geográficas muy distantes para acciones que deben ser
cotidianas, sencillas, esenciales.
La inseguridad que generan
los conflictos internacionales tiene como efecto inmediato el acaparamiento de
recursos, y eso, acto seguido, por las leyes básicas de la oferta y la demanda lleva
a un aumento de los precios que acaba extendiéndose al resto de la cesta de la
compra y con ello a una escalada de la inflación. En eso ya estamos en
Andalucía, aunque las bombas no hayan llegado aquí.