José Antonio Bosch. Abogado.
22 de noviembre de 2022
Como todos los años por
estas fechas, he recibido una comunicación del Ilustre Colegio de Abogados de
Sevilla (Colegio al que obligatoriamente debo pertenecer si quiero ejercer mi
profesión de abogado) convocándome a (sic) “celebrar los tradicionales actos
colegiales en honor de nuestra Patrona La Inmaculada Concepción”. Como
todos los años, al recibir la comunicación siento cómo se vulnera mi derecho a
la igualdad y cómo se vulnera mi derecho a la libertad religiosa y de culto.
Soy consciente de que el
Tribunal Constitucional ya se pronunció sobre el patronazgo de este Colegio
declarándolo acorde a nuestra Constitución, pero como quiera que no tiene el
don de la infalibilidad y que todavía (ignoro por cuánto tiempo, dado los
vientos que soplan) la crítica es libre, cuando me llega la convocatoria a
participar en actos en honor de una divinidad en la que no creo, de una
divinidad que me ha sido impuesta, siento que puedo y debo seguir pidiendo que
se ponga fin a una situación impropia de un colectivo de juristas.
