Antonio Aguilera Nieves. Fundación Savia.
18
de noviembre de 2025
El
modelo social del Estado tuvo un importante desarrollo en Alemania, a mediados
del siglo XIX, impulsado por Otto von Bismarck. La función social del Estado, tras
las terribles guerras mundiales del siglo XX, ha ido derivando en lo que hoy
conocemos como Estado del bienestar. Se sigue sustentando en la idea fuerza de
que la financiación pública tiene que estar al servicio, tener utilidad, servir
para el progreso del Pueblo en su integridad, haciendo disminuir las
desigualdades sociales, ofreciendo coberturas suficientes, para hacer valer el
carácter inclusivo, convergente, integrador. La equidad y la solidaridad son
principios inherentes al mismo. Por eso, la salud, la educación, las
infraestructuras son pilares esenciales de las políticas públicas en las
últimas décadas. Son ellas las que han posibilitado, con todas las carencias
que hemos de asumir en su puesta en práctica, un considerable progreso social y
económico que ha tenido como centro a las personas.
Cuando se demanda, de manera lícita, mayor financiación, muchos ayuntamientos, autonomías lo hacen, es necesario hacer un necesario ejercicio previo en el que hay que tener claro para qué se necesita. Una primera respuesta, general pero precisa, podría ser que la financiación pública se necesita para el progreso de las personas en armonía con el territorio en el que viven.
