Juan Manuel Valencia
Rodríguez
13 de septiembre de 2022
El pasado 14 de julio de
2022 el Congreso de los Diputados aprobó el proyecto de Ley de Memoria Democrática. La norma pasará ahora a ser discutida
en el Senado. Valoramos aquí el alcance y las limitaciones de dicho proyecto,
que afronta algunas carencias de la ley de Memoria de 2007 aprobada durante la
presidencia de Rodríguez Zapatero.
Impunidad de los crímenes del franquismo
El franquismo fue un régimen
criminal, en su génesis y en su desarrollo. En el plan del golpe de Estado
contra la II República diseñado por Mola, cuyo fracaso dio lugar a la Guerra
Civil, se preveía la eliminación física de todo opositor. En virtud de ese
plan, allí donde llegaban las tropas franquistas se procedía al asesinato,
fuera del campo de batalla, de cuantas personas se considerasen hostiles al
nuevo régimen. Junto a ese genocidio planificado, se pretendía crear un clima
de terror para que los supervivientes quedasen paralizados, incapacitados para
cualquier oposición a la dictadura.
Y en efecto, durante la
Guerra Civil y tras la misma miles de personas fueron fusiladas y enterradas en
cunetas y fosas comunes, 600.000 fueron procesadas en causas militares y casi
un millón de hombres, mujeres y niños fueron recluidos en campos de
concentración, batallones de trabajo esclavo, cárceles inmundas y reformatorios
infantiles. Tan sólo en Andalucía se han contabilizado hasta ahora
45.556 asesinados, que acabaron en 708 fosas comunes, a lo que hay que añadir
50.000 exiliados, unos 100.000 esclavos, el saqueo y robo a 60.000 familias
republicanas. Franco estuvo asesinando hasta el final de su vida, y las
muertes continuaron durante los años de la Transición a la democracia.
Los partidarios del
franquismo muertos en el campo de batalla o asesinados fuera del mismo fueron
enaltecidos, colmados de honores y sus familiares recompensados con múltiples
prebendas. Por el contrario, las víctimas leales al legítimo régimen
republicano fueron escarnecidas, sus familiares perseguidos, sus patrimonios
expoliados. Se impuso así un relato de los hechos en que la verdad fue
sepultada junto a los miles de asesinados por el franquismo enterrados en
cunetas y fosas comunes.
