Juan Manuel Valencia
Rodríguez
16
de septiembre de 2025
Europa
no existe. Al menos, la Europa que necesitan sus gentes y pueblos. La que
tenemos está construida sobre unas bases que van contra los intereses de la
ciudadanía europea. No hay otro camino sensato que refundarla sobre bases
diferentes.
Durante mucho tiempo, los europeos se sintieron orgullosos de los valores formulados a lo largo de su historia, que conformaron el núcleo de lo que se llamó “civilización occidental”, que se extendía hacia los EE. UU. y Canadá. En la conciencia colectiva dominante en Europa ha destacado cierta soberbia en el convencimiento de la superioridad de esos valores considerados de validez universal, que ser acompañaban del progreso material proporcionado por el desarrollo técnico e industrial.
