Antonio
Aguilera Nieves
3 de septiembre de 2024
Habíamos recorrido gran
parte de la llanura del Serengueti durante toda la jornada. Cuando llegamos a
una zona habilitada para acampar, algunos se pusieron a montar las tiendas,
otros a buscar rápidamente la ducha al aire libre, habilitada cerca del
depósito de agua, para zafarse del polvo que se incrusta en la piel. Yo, seguía
mirando pájaros cuando se armó un enorme revuelo. Alguno corría con la toalla
como taparrabos. Un gran elefante había acudido al olor del agua, se había
metido en medio del campamento y había hecho suya el agua, toda.
Esa es la primera cara de un
elefante. Tiene una fuerza natural con la que puede aplastarte, sin pensar siquiera
en proponérselo. Sólo por conseguir lo que busca. La subida de los precios de
productos básicos tiene el mismo efecto. Se lleva por delante lo que haga
falta. Así ha ocurrido con el precio del aceite de oliva. La subida de precio de
los últimos meses ha hecho descender el consumo a niveles catastróficos,
generando además un cambio de hábitos de consumo de muy difícil corrección.
