Carmen Yuste Aguilar, profesora de Enseñanza Secundaria
10 de mayo de 2022
En el contexto actual
de vorágine pre-electoral, la política (y en particular el ámbito de las
izquierdas), se parece más a un mercado persa que a otra cosa: todo el mundo
anda pendiente de pactos, coaliciones, listas y reparto las futuras cuotas de
poder, ¡esperemos que no se estén repartiendo los trozos de una tarta para
acabar lamiendo las migajas del mantel! Y mientras se desarrolla el regateo
bochornoso, quienes lamentablemente se perfilan como vencedores se están
repartiendo ya un botín mucho más jugoso: la Educación Pública.
“¡Que viene la
derecha!” esta vez no sirve, sobre todo porque la derecha más dura gobierna en Andalucía
desde hace cuatro larguísimos años. Ya conocemos y padecemos la política
salvaje de destrucción programada y sistemática de sus servicios públicos y particularmente
de la Educación. Es un nicho de mercado que el neoliberalismo no quiere dejar
escapar.
Ya están aquí. La
derecha no esconde que su objetivo es jibarizar la Educación Pública para regalarles
el negocio a sus amigotes, desde la Educación Infantil a la Universidad,
pasando por todos los niveles educativos. Llevan haciéndolo desde que llegaron
al poder en Andalucía.