Juan M. Valencia Rodríguez
2 de marzo de 2021
Tras un año de inestabilidad política continuada y dos elecciones generales, el acuerdo de gobierno alcanzado por PSOE y Unidas Podemos permitió la investidura de Pedro Sánchez como presidente el 7 de enero de 2020 por una exigua mayoría y en segunda votación: 167 votos a favor y 165 en contra. Por primera vez desde la II República un gobierno de coalición tomaba las riendas de la política en España, y por primera vez se integraban en el Ejecutivo fuerzas a la izquierda del PSOE. Se abría la esperanza de un giro social favorable a la mayoría de la población, que revirtiese la tendencia de crecimiento brutal de las desigualdades de las últimas décadas.
Desde sectores de izquierda se criticó desde el principio la tibieza de las actuaciones gubernamentales y la participación de Unidas Podemos en la coalición, a lo que Pablo Iglesias contestaba; estar dentro permitirá cambiar cosas. No se trataba desde luego de un gobierno revolucionario, pero, desde los resultados electorales, ¿alguien tenía una opción mejor para provocar un viraje político que mejorase la vida de la población? Si queremos un gobierno más de izquierda, tendremos que convencer a nuestros conciudadanos para que voten por esas opciones y además se movilicen en su apoyo para cambiar las cosas.
Transcurrido algo más de un año, ¿qué valoración podemos hacer de la actuación del gobierno de coalición progresista? ¿Está satisfaciendo las ilusiones que muchas personas pusieron en él?
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