Las crisis económicas y políticas que vivimos en la
actualidad, motivadas por guerras y confrontación de poderes institucionales y
fácticos, están afectando los modelos de régimen democrático, no solo los que
avanzan por las vías de progreso -como es el caso de España-, sino incluso los
más conservadores. Derechas y ultras, fundidos o colisionados, avanzan por toda
Europa y el mundo occidental.
Manuel Armenta
21 de Mayo de 2024.
Las elecciones municipales, autonómicas y estatales de 2023 evidenciaron dos referentes de gran relevancia, tanto en la configuración de gobiernos como en el voto popular. En el Estado se mantuvo la mayoría parlamentaria de progreso gracias a la coalición de fuerzas progresistas y nacionalistas; mientras que en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas fueron las derechas las que aumentaron sus poderes de gobernanza y lograron una mayoría del voto popular.
Los millones de personas abstencionistas y la mitad de los votantes han conformado una realidad social compleja en actitudes, intereses e ideologías, cuando se vienen recibiendo importantes mejoras en derechos y condiciones de vida desde el Gobierno del Estado en todos los órdenes de la vida. Y son precisamente esos millones de esas personas receptoras de las medidas más democráticas y progresistas quienes votan a las derechas más conservadoras y radicales, que destruyen y recortan derechos y condiciones de vida (ejemplos: pensionistas, mujeres, trabajadores/as y servicios-ayudas sociales, entre otros muchos).