Antonio
Aguilera Nieves
21 de febrero de 2023
Es una dinámica tan habitual
y normalizada que la tenemos naturalizada. Fijar el precio de las cosas nos
sirve para caracterizarlas y jerarquizarlas. En una sociedad y economía de
libre mercado donde las transacciones económicas y comerciales son la base del
funcionamiento colectivo e individual, el dato cuantitativo sirve para poner
cada producto, cada servicio, en su sitio. Y sea básico y de estricta necesidad
o superfluo, accesorio y antojadizo, el precio económico es un elemento
definitorio esencial.
Tal es el peso en nuestras
vidas del dinero, que la economía no deja de crecer, en poder, en volumen. Se
ha convertido en el indicador fundamental que marca lo bien o mal que van las
cosas en el planeta Tierra, es el famoso crecimiento del Producto Interior Bruto,
el índice de referencia para el sector empresarial y político. Una senda que es
deseado que sea siempre ascendente, es buena noticia que el volumen y valor de
las empresas no pare de crecer, hay empresas más grandes, económicamente, que Estados.
Hace años que la riqueza financiera generada es mayor que la riqueza real, el
dinero ha escapado de las leyes de la física, véanse por ejemplo los emporios
económicos sustentados en bits y en expectativas.