Luis Pozo Nevado. Historiador del arte.
15 de octubre de 2024
Siempre que hablamos del concepto de
patrimonio se nos vienen a la cabeza dos tipos, el patrimonio monumental y el
inmaterial, ambos caracterizados por ser fieles ejemplos que representan a una
cultura, a un pueblo, una sociedad, un pensamiento, un sentimiento específico
que lo rodea de un aura verdaderamente peculiar. No obstante, tenemos que
remontarnos al pasado, en especial a 1972, año en el que se realizó la
Convención de París por la UNESCO, en donde se introdujeron por primera vez dos
conceptos fundamentales en cuanto a lo que entendemos por patrimonio: uno, la
identificación del patrimonio cultural y natural; y dos, la concepción del
patrimonio histórico-artístico no como una creación individual de una persona,
sino como de una nación, un pueblo, o una ciudad, que identifican al patrimonio
como un elemento que es propiedad de todos los seres humanos, por lo que su
conservación depende de la responsabilidad colectiva, de todos nosotros.
