Juan Miguel Fernández, (Profesor honorario de la Universidad Complutense de madrid y Asesor técnico del tribunal de Cuentas, jubilado).
18 de septiembre de 2020
El Gobierno mete prisas al Pacto de Toledo. Esta primera semana de septiembre, a puerta cerrada, con las comparecencias de los responsables del Ministerio de Seguridad Social, la AIREF y el Banco de España, se dará un acelerón a las discusiones de los parlamentarios, para aprobar las recomendaciones del Pacto de Toledo de la anterior legislatura, entonces rechazadas por Podemos y ERC. La urgencia de dar una imagen de unidad del PSOE, Unidos-Podemos, PP y Ciudadanos en el ámbito de las pensiones es un preámbulo necesario para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado.
Frente a viejas concepciones que conducían a aceptar la política posible, la que cabía en los estrechos márgenes de la política económica de los gobiernos, la COESPE ofreció desde su creación otras perspectivas. Se ha constituido como un bloque sólido que en total libertad e independencia ha fijado sus reivindicaciones, ha modulado su funcionamiento, ha permitido desarrollar democráticamente el trabajo en común de muchas y distintas sensibilidades.
Esto la convierte en referencia para todo el movimiento obrero, con la convicción de que solo con la movilización se puede detener la ofensiva del capital financiero para destruir el sistema de reparto en que se fundamenta nuestra Seguridad Social. La fortaleza de sus posiciones se asienta en el rechazo y oposición al Pacto de Toledo, y solo superando ese obstáculo y la cortina de humo de sus recomendaciones abiertas a los fondos privados de pensiones, logró elaborar y desplegar su tabla de reivindicaciones y sus movilizaciones libres e independientes frente a los gobiernos de cada momento.