Carmen Yuste Aguilar, profesora de Enseñanza
Secundaria
7 de diciembre de 2021
Tras más de año y medio de una pandemia con consecuencias desastrosas a todos los niveles, podría pensarse que se iba a producir una reflexión global sobre aspectos tan sensibles como la sanidad, la educación o el cuidado del medio ambiente; “saldremos mejores” decía mucha gente. Lo cierto es que, al menos en Andalucía, la pandemia parece haber servido, más que como tope al desenfreno neoliberal, como punto de apoyo para tomar impulso. Estamos probablemente ante otro de esos momentos en los que quienes ostentan el poder se encuentran con la ocasión idónea para poner en práctica la doctrina del shock que, en palabras de Naomi Klein, no es otra cosa que “esperar a que se produzca una crisis de primer orden o estado de shock, y luego vender al mejor postor los pedazos de la red estatal a los agentes privados mientras los ciudadanos aún se recuperan del trauma, para rápidamente lograr que las reformas sean permanentes”.

