Pedro Moreno Aguilar
22 de octubre de 2024
Los grandes crímenes contra la humanidad
se han sustentado desde siempre sobre tres pilares que son los que los hacen
posibles: la impunidad que les confiere la situación
internacional (el apoyo incondicional de las antiguas potencias coloniales
europeas al régimen genocida del momento); la apariencia de legalidad (de
ahí la insistencia de todos los gobiernos cómplices en un supuesto derecho a
defenderse del régimen israelí); y la indiferencia moral de
grandes sectores de la población.
Una campaña insidiosa de desinformación
intenta que la opinión pública andaluza perciba el mayor crimen de masas
contemporáneo como un suceso brutal pero ajeno y lejano. Lo que en los juicios
de Núremberg se llamó «la desconexión moral» de la población.
Se trata de una apariencia falsa. Las
operaciones de exterminio masivo nos conciernen a todos, nos afectan a todos y
no solo por razones humanitarias.
