Al parecer, las comunicaciones de Su Señoría con el
investigado por delitos de malversación, encubrimiento y contra la intimidad,
estaban provocadas por la empatía que le producía ver el dolor de una persona
desesperada. Lo único que trataba era de dar consuelo al que sufre. ¡Admirable!
José Antonio Bosch. Abogado.
7 de marzo de 2023
Ya sé que es una
excepción, pero tiene tal tamaño que me duele como si fuese la regla. Que el
presidente de la Audiencia Nacional chatee con un investigado por uno de los
Juzgados Centrales de Instrucción y le remita información sobre la marcha del
proceso me resulta un escándalo de tal magnitud que debería mantener sonrojados,
no sólo a los miembros del poder judicial, sino a aquellos que permiten, por
acción o por omisión, un sistema de elección de cargos basado en el amiguismo,
un poder, el judicial, cuya cúpula se conforma por personas elegidas a dedo.
Por supuesto que Su
Señoría cuenta con la protección que le otorga el principio a la presunción de
inocencia, que respeto con rigor, y por eso no hablo de delito alguno. Ignoro
si su conducta pudiera ser constitutiva de algún delito, pero no es eso lo que
me escandaliza. No estoy hablando de conducta penalmente punible, sino, como
mínimo, de conducta indecorosa, de comportamiento inaceptable, de una práctica
que mayoritariamente sus compañeros de profesión, estoy convencido, repudian.
