Leandro del Moral
Universidad de
Sevilla, Fundación Nueva Cultura del Agua, Red Andaluza de la NCA.
8 de enero de 2019
Síntesis
En Andalucía, en
términos generales, no existe escasez absoluta de agua. A través de un proceso histórico
de artificialización del sistema hidrológico se han hecho disponibles enormes
cantidades de recurso. Los costes económicos, ecológicos y patrimoniales han
sido muy altos. Desde hace décadas se producen respuestas sociales fragmentadas
pero muy ricas que construyen un marco de prácticas y discursos alternativos.
En el lenguaje de
la administración del agua en España, ‘recurso disponible’ se refiere a
aquella parte del total de los ‘recursos naturales’ que se puede aplicar
a la satisfacción de ‘demandas’ humanas concretas, en el lugar, en el
momento y con la calidad requeridos en cada caso, dependiendo del tipo de ‘uso’
de que se trate: urbano, agrícola, ganadero, industrial o energético. Los recursos
hídricos naturales son el resultado del total de precipitación menos
la evapotranspiración, coincidiendo con lo que también se denomina (con
expresión nada inocente) ‘lluvia útil’, que en España está entre el 20 y
el 30% de la precipitación.
Precipitación
--> Lluvia útil (recurso natural) --> recurso disponible
Tanto los recursos
naturales como los disponibles se refieren a lo que se conoce como ‘agua
azul’, que es la que circula superficial o subterráneamente. Esta es el
agua con la que trabaja la política hidráulica, que no incluye el ‘agua
verde’ (el 70-80% del total de la precipitación) que alimenta la humedad
del suelo, la evaporación y la transpiración de las plantas,
es decir, el agua de los ecosistemas terrestres, de las masas forestales y de
los cultivos de secano (y, parcialmente, de los regadíos no cubiertos con
plásticos).
