Me
niego a jugar al conmigo o contra mí; me niego a sumarme a esos hooligans
descerebrados que al parecer son a los que se dedican a representar sus
señorías y a quienes les dirigen sus sermones y arengas parlamentarias.
Jose
Antonio Bosch
2
de junio de 2020
Las
Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso
de los Diputados y el Senado, según declara el artículo 66 de nuestra
Constitución. Pues bien, por mucho que me duela, he llegado a la conclusión de
que, en la actualidad, las Cortes Generales no representan al pueblo español en
su mayoría.
En
el patio de mi instituto había más sensatez, cordura y era más representativo
de la sociedad de su momento que las Cortes actuales. Si tengo que asumir que
tenemos los políticos que nos merecemos o me hago budista, porque yo en una
sola vida no he sido tan malo como para merecer a esta tropa, o caeré en una
profunda depresión. Dado que no me gusta ni lo uno ni lo otro, no me queda más
opción que dar por sentado que a mí, esa gente, no me representa.
No
pueden representarme aquéllos que llaman al odio y al enfrentamiento entre los
ciudadanos desde la palabrería patriotera, desde los tópicos sacados de los
armarios llenos de alcanfor, desde la testosterona como único argumento, desde
los prejuicios de todo tipo y como no, desde la incoherencia común a todos los
grupos parlamentarios.
