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martes, 26 de noviembre de 2019

ROSARIO DE PRIVILEGIOS



Seguimos financiando, metiendo dinero público en la bolsa de una organización religiosa perteneciente a un estado extranjero, sin control de ningún tipo y sin que se aviste en un horizonte cercano cambios reales


JOSE ANTONIO BOSCH – (Abogado)

26 de noviembre de 2019

Cuando se promulgó la Constitución Española de 1978, yo era un joven ingenuo y llegué a creer que del Nacionalcatolicismo en el que había nacido y sido educado, pasaría a vivir en un Estado aconfesional; llegué a creer que, por fin, con algunos siglos de diferencia con países de nuestro entorno, llegaba a España la separación Iglesia-Estado, pero, más de cuarenta años después, sigo viviendo en un país donde en muchas ocasiones la norma religiosa se nos sigue imponiendo a la totalidad de la población, en un Estado donde los poderes públicos siguen reconociendo privilegios a la Iglesia Católica y donde la separación Iglesia-Estado es una simple quimera.

Hemos vivido el mayor expolio urbanístico de la historia de España donde la Iglesia, olvidando que su reino no es de este mundo, ha inmatriculado un pequeño lote de más de treinta mil inmuebles entre los que se incluyen desde la Giralda de Sevilla y el Patio de los Naranjos hasta corrales de pueblo, pasando por plazas públicas, locales comerciales y todo un amplio muestrario de bienes inmuebles. Una voraz y desenfrenada apropiación de inmuebles que ni el Nacionalcatolicismo hubiese permitido.

Detrás o delante de cada procesión, de cada santo o divinidad que procesiona por España van cargos electos, representantes de administraciones presuntamente aconfesionales que, sin embargo, se unen al cortejo para mayor gloria de una concreta divinidad. En las mismas procesiones participan miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado o de las Fuerzas Armadas, institutos también presuntamente aconfesionales soportados con el dinero de todos, creyentes y no creyentes, para mayor realce de la cofradía o hermandad que organiza la manifestación religiosa.

viernes, 13 de abril de 2018

ACONFESIONALIDAD DEL ESTADO ¿PARA CUÁNDO?



JOSE ANTONIO BOSCH - 13 de abril de 2018

Un larguísimo rosario de actuaciones que, no es que pongan en duda la aconfesionalidad del Estado, sino que se convierten en prueba irrefutable de la confesionalidad del mismo. 

Ya pronto volveremos a ver a nuestro Jefe de Estado entrando bajo palio en templos y catedrales.

Hubo un tiempo que creí vivir (o tuve la expectativa de que viviría en breve) en un Estado aconfesional, básicamente porque el artículo 16 de nuestra Constitución dice que ninguna confesión tendrá carácter estatal, pero ciertamente mi creencia/expectativa se fue desvaneciendo con el paso del tiempo. Realmente, lo único que esperaba era que el Estado fuese “neutro” frente al fenómeno religioso y las distintas confesiones, respetando el derecho de la ciudadanía a tener y manifestar las creencias que cada uno quiera, así como el derecho de los que no tenemos creencia religiosa alguna y ello sin intervención del Estado.

Frente a ello, parece que se ha perdido todo pudor, no sólo por gran parte de nuestros políticos sino incluso por miembros de otros poderes del Estado y estamentos. Durante la pasada Semana Santa hemos podido contemplar un desfile de políticos y políticas de distintos partidos (pero evidentemente de la misma ideología), actuando y participando de actos religiosos de variadas hermandades; personas que actúan en representación de sus cargos, que se trasladan en los vehículos que todos pagamos, con las escoltas que también pagamos entre todos, al igual que sus salarios y los de sus escoltas. Hemos visto a militares con el uniforme ¿aconfesional?, trasladados en vehículos y con utilización de recursos que van con cargo al presupuesto del Estado en actuaciones religiosas para mayor gloría de la concreta deidad o del acto. Hemos contemplado como un indulto, dos, tres… pone un preso en la calle en nombre de una determinada imagen o congregación…  

¿Y qué decir de los programas de las emisoras de radio y televisión públicas?