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viernes, 12 de diciembre de 2025

MANIFIESTO DE EUROPA LAICA

 Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia 2025


Europa Laica

12 de diciembre de 2025

 

Cada 9 de diciembre celebramos el Día Internacional del Laicismo y la Libertad de Conciencia. Se conmemora que ese día de 1905, entró en vigor la revolucionaria ley francesa que separó el Estado de las Iglesias y religiones. También un 9 de diciembre de 1931 se aprobó la Constitución de la II República española, una carta magna que garantizaba la laicidad del Estado, mucho más avanzada y democrática que la aprobada en 1978 tras la larga dictadura teocrática.

La calculada ambigüedad de la Constitución española en materia de aconfesionalidad-laicidad permitió aprobar los acuerdos con la Santa Sede de 1979 (Concordato) asegurando desmesuradas prerrogativas económicas, educativas y de otros tipos para la Iglesia católica, ratificadas y extendidas por la Ley de libertad religiosa de 1980 y la de Mecenazgo en 2002, lo que hace que el Estado no pueda considerarse aconfesional (sin confesión, laico) sino más bien católico con tintes policonfesionales.

martes, 25 de marzo de 2025

LOS TIEMPOS BOBOS

Miguel Campillo Ortiz

25 de marzo de 2025

“Hijo mío: Cuando a fines del 74 te anuncié en una breve carta el suceso de Sagunto, anticipé la idea de que la Restauración inauguraba los tiempos bobos, los tiempos de mi ociosidad y de vuestra laxitud enfermiza. La sentencia de mi buen amigo Montesquieu, dichoso el pueblo cuya historia es fastidiosa, resulta profunda sabiduría o necedad de marca mayor, según el pueblo y ocasión a que se aplique. Reconozco que en los países definitivamente constituidos, la presencia mía es casi un estorbo, y yo me entrego muy tranquila al descanso que me imponen mis fatigas seculares. Pero en esta tierra tuya, donde hasta el respirar es todavía un escabroso problema, en este solar desgraciado en que aún no habéis podido llevar a las leyes ni siquiera la libertad del pensar y del creer, no me resigno al tristísimo papel de una sombra vana, sin otra realidad que la de estar pintada en los techos del Ateneo y de las Academias.

La paz, hijo mío, es don del Cielo, como han dicho muy bien poetas y oradores, cuando significa el reposo de un pueblo que supo robustecer y afianzar su existencia fisiológica y moral, completándola con todos los vínculos y relaciones del vivir colectivo. Pero la paz es un mal si representa la pereza de una raza y su incapacidad para dar práctica solución a los fundamentales empeños del comer y del pensar. Los tiempos bobos que te anuncié has de verlos desarrollarse en años y lustros de atonía, de lenta parálisis que os llevará a la consunción y a la muerte.

viernes, 29 de enero de 2021

A VUELTAS CON LAS INMATRICULACIONES


Fermín Novo Fernández y Miguel Campillo Ortiz, miembros de la Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla

29 de enero de 2021

Recientemente hemos tenido noticias sobre el asunto de las inmatriculaciones de la Iglesia Católica. En el Congreso, el pasado 22 de Diciembre, fue presentada por el Grupo Parlamentario Republicano y el de Euskal Herria Bildu una Proposición no de Ley para reclamar la reversión de los bienes inmatriculados a favor de la Iglesia. Al día siguiente, un juzgado tumbó el dictamen del Consejo de Transparencia que exigía al Gobierno la publicación del listado de dichos bienes.

Es posible que, a estas alturas, alguien todavía no sepa que la inmatriculación es, simple y llanamente, dar de alta por primera vez en el Registro de la Propiedad un bien inmueble y que, para ello, el que lo inscribe debe aportar la documentación y/o los testimonios fidedignos que acrediten su propiedad. Esto es así para el común de los mortales, pero para la Iglesia Católica rigen otras normas.

Gracias al artículo 206 de la Ley Hipotecaria franquista de 1946, la Iglesia Católica queda equiparada a las Administraciones Públicas para inscribir cualquier dominio que carezca de título, mediante una certificación expedida por el Diocesano correspondiente. O sea, el obispo señala un bien y el registrador lo inscribe a nombre de la Iglesia. Así fue durante los cuarenta años de Franco…, así ha seguido siendo hasta 2015…, y así la Iglesia Católica se ha convertido en la mayor empresa inmobiliaria del país.

martes, 26 de noviembre de 2019

ROSARIO DE PRIVILEGIOS



Seguimos financiando, metiendo dinero público en la bolsa de una organización religiosa perteneciente a un estado extranjero, sin control de ningún tipo y sin que se aviste en un horizonte cercano cambios reales


JOSE ANTONIO BOSCH – (Abogado)

26 de noviembre de 2019

Cuando se promulgó la Constitución Española de 1978, yo era un joven ingenuo y llegué a creer que del Nacionalcatolicismo en el que había nacido y sido educado, pasaría a vivir en un Estado aconfesional; llegué a creer que, por fin, con algunos siglos de diferencia con países de nuestro entorno, llegaba a España la separación Iglesia-Estado, pero, más de cuarenta años después, sigo viviendo en un país donde en muchas ocasiones la norma religiosa se nos sigue imponiendo a la totalidad de la población, en un Estado donde los poderes públicos siguen reconociendo privilegios a la Iglesia Católica y donde la separación Iglesia-Estado es una simple quimera.

Hemos vivido el mayor expolio urbanístico de la historia de España donde la Iglesia, olvidando que su reino no es de este mundo, ha inmatriculado un pequeño lote de más de treinta mil inmuebles entre los que se incluyen desde la Giralda de Sevilla y el Patio de los Naranjos hasta corrales de pueblo, pasando por plazas públicas, locales comerciales y todo un amplio muestrario de bienes inmuebles. Una voraz y desenfrenada apropiación de inmuebles que ni el Nacionalcatolicismo hubiese permitido.

Detrás o delante de cada procesión, de cada santo o divinidad que procesiona por España van cargos electos, representantes de administraciones presuntamente aconfesionales que, sin embargo, se unen al cortejo para mayor gloria de una concreta divinidad. En las mismas procesiones participan miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado o de las Fuerzas Armadas, institutos también presuntamente aconfesionales soportados con el dinero de todos, creyentes y no creyentes, para mayor realce de la cofradía o hermandad que organiza la manifestación religiosa.

viernes, 19 de octubre de 2018

CARTA ABIERTA AL SR. ARZOBISPO DE SEVILLA, SOBRE LA INMATRICULACIÓN DE LA CATEDRAL DE SEVILLA, LA GIRALDA Y EL PATIO DE LOS NARANJOS.


Antonio Moreno de la Fuente

Antonio Moreno es Licenciado en Teología e historiador. Miembro del Secretariado de las CCP de Sevilla y de la Plataforma en defensa del Patrimonio de Sevilla.

19 de octubre de 2018 (fecha de publicación en este Blog)

La polémica sobre las inmatriculación de bienes públicos por parte de la jerarquía eclesiástica, en particular de la Mezquita-Catedral de Córdoba y de la Sevilla, está suscitando un vivo debate en los medios de comunicación. Últimamente el Sr. Arzobispo de Sevilla  ha salido al paso en una carta pastoral defendiendo tales inmatriculaciones, realizadas por él mismo, cuando era obispo de Córdoba, en 2006, y en 2010, siendo ya Arzobispo de Sevilla. El Sr. Arzobispo se escandaliza que algunos grupos de personas califiquen de fraudulentas dichas inmatriculaciones, por lo que  afirma rotundo que “la Iglesia no ha sustraído nada a nadie, ni se ha apropiado de algo que no fuera nuestro, es decir, del Pueblo de Dios”. Y en prueba de ello utiliza diversos argumentos, entre ellos, uno básico o  teológico y otro  histórico.

Como argumento básico, Monseñor Asenjo afirma que: “Hemos inmatriculado en los Registros de la Propiedad lo bienes que siempre han sido de la Iglesia, bienes que ella creó, que ha conservado y cuidado con diligencia y que pone a disposición de todos, creyentes y no creyentes”. Monseñor Asenjo se refiere aquí a la Iglesia, sujeto de la propiedad, entendida como Pueblo de Dios, como congregación de los fieles bautizados. Y en esto le damos toda la razón.  Sin embargo, respondiendo más adelante al Informe de la Comisión de Expertos  sobre la propiedad de la Mezquita-Catedral, Monseñor Asenjo identifica a la Iglesia con su jerarquía, con el obispo y el cabildo, al decir que: “el obispado de Córdoba y su cabildo tienen títulos jurídicos fehacientes para defender la propiedad de la mezquita-catedral por la Iglesia católica”. Ciertamente, esta identificación  era el sentir medieval de la  Cristiandad, en la que existían  los dos poderes o espadas, la material y la espiritual. El poder temporal lo tenían el Emperador y los Reyes, el espiritual la Iglesia, identificada con el Papa y la jerarquía  (Moreno de la Fuente, A.1969, 513 ss). Esta mentalidad cambió con el Concilio Vaticano II, el cual en la Constitución sobre la Iglesia establece claramente que la Iglesia es el Pueblo de Dios, es decir, los fieles bautizados, siendo la jerarquía  una parte, la que lo representa, pero no se identifica con la misma Iglesia (Lumen gentium, cc.2 y 3). Por lo que debe decirse con propiedad, que las Catedrales, las Iglesias o templos dedicados al culto, pertenecen sí a la Iglesia, pero a toda la Iglesia, a todos los  fieles bautizados, que contribuyeron  a su construcción, conservación y que hoy ponen a disposición de todos, sean creyentes o hayan dejado de serlo y no son propiedad exclusiva de los obispos o del cabildo, a no ser que tengan títulos legítimos de propiedad.


martes, 2 de octubre de 2018

EL MAYOR EXPOLIO AL PATRIMONIO PÚBLICO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA: LAS INMATRICULACIONES DE LA IGLESIA CATÓLICA


Miguel Campillo Ortiz, Director del programa “Sintonía Laica” de la emisora Radiópolis, Sevilla
Juan Manuel Valencia Rodríguez

Los hechos

En las últimas décadas la jerarquía de la Iglesia Católica ha desplegado una práctica generalizada y voraz de inmatriculaciones de bienes, es decir, está inscribiendo a su nombre en los Registros de la Propiedad miles de inmuebles que no estaban inscritos antes, de los que por tanto no había constancia de que fueran propiedad de nadie. La mayor parte de ellos formaban parte del patrimonio público.

La tipología de los bienes inmatriculados es muy diversa, pues no se limita a edificios de carácter religioso –catedrales, iglesias, santuarios, ermitas, incluyendo templos construidos por suscripción popular o pertenecientes a Hermandades-, sino que se extiende a viviendas, casas parroquiales, casas de maestros, campos de fútbol, frontones, cementerios, locales comerciales, garajes, murallas, fuentes y plazas públicas, montes, huertos, viñedos y otras fincas rústicas, quioscos públicos, bungalows, y hasta un local de cazadores de Posadas o un video-club en Priego.

La magnitud y número de estas acciones evidencian que se trata de una actuación planificada por la jerarquía católica, que además ha operado de manera absolutamente opaca, clandestina, de manera que al día de hoy no sabemos cuántos bienes ha inmatriculado. La Iglesia reconoce estar en posesión de 24.000 inmuebles religiosos, a lo que habría que sumar otros tantos no relacionados con la actividad religiosa,  lo que hace suponer que en toda España la cifra puede alcanzar entre los 40.000 y los 60.000 bienes.

Entre los casos más emblemáticos se encuentran la Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla o la Seo de Zaragoza, que proporcionan a la Iglesia ingresos millonarios, por los cuales ni declaran ni tributan a la Hacienda pública.