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martes, 28 de julio de 2026

El mundo va cambiando muy rápido

 

Trump no está loco. Mantiene la línea de acción de un programa estudiado y escrito previamente por gente muy cuerda y siempre habla de lo que él quiere que se hable.


Alex Karp, CEO de Palantir

Miguel Toro

28 de julio de 2026

Estamos viviendo unos momentos en los que vemos cómo los algoritmos de Inteligencia Artificial (IA), las inteligencias artificiales, pueden procesar enormes cantidades de datos y a partir de ellos proponer soluciones a problemas técnicos y sociales. En definitiva, ayudar a gestionar un mundo cada vez más complejo. Muchos se preguntan si la política sobrevivirá a la informática, si es posible la política cuando se complican los procedimientos para la toma de decisiones colectivas en un entorno de creciente complejidad, donde los algoritmos son capaces de analizar datos y proponer soluciones.

Según podemos leer en los periódicos, la IA (algoritmos de Inteligencia Artificial) ha dejado de ser una mera promesa futurista para convertirse en una herramienta indispensable. Su capacidad para aprender, adaptarse y optimizar procesos está revolucionando muchos campos. Desde la automoción hasta la medicina, pasando por el entretenimiento y la seguridad cibernética. La IA no solo está mejorando los productos y servicios existentes, sino que también está abriendo nuevas posibilidades.

Pocos se preguntan qué propósito debería cumplir la IA, o si nuestra mentalidad, nuestras instituciones y nuestros mecanismos de control actuales son capaces de orientar la tecnología hacia mejoras generalizadas del bienestar humano.

Por eso es esperanzador ver al papa León XIV pronunciarse sobre el tema en su primera encíclica, Magnifica Humanitas, que recomiendo leer. La Encíclica describe la trayectoria actual de la IA como una profunda amenaza para la dignidad humana. Algunos economistas como Acemoglu llevan mucho tiempo argumentando que los resultados impulsados por la tecnología son una cuestión de elección, no de destino. Y se preguntan: ¿para qué debería diseñarse la IA?

En la Encíclica el Pontífice sigue a León XIII cuando hablaba de “nuevos asuntos” (rerum novarum), cuando dice que hoy debemos interpretar las grandes tendencias de nuestro tiempo, en particular los avances de la técnica. En los últimos años se ha hecho cada vez más evidente cuán rápida y profundamente la digitalización, la inteligencia artificial (IA) y la robótica están transformando nuestro mundo.

Hoy nos corresponde asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo. Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionadores del poder tecnológico. Pero la cuestión no se limita a la regulación. Debemos preguntarnos con realismo quién detenta hoy ese poder y hacia qué fines lo orienta

Citando literalmente un apartado de la Encíclica: “102. El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen «la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo», pudiendo así producir nuevas formas de descarte. Puede haber usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad, pero puede haber también un engaño menos evidente, cuando los sistemas de IA, presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado”.

Algunos como el Premio Nobel Acemoglú añaden que detrás de estas preocupaciones específicas subyace una idea fundamental: el progreso tecnológico no es necesariamente progreso moral. Que algo sea técnicamente factible no significa que sea beneficioso para la humanidad. Que una tecnología sea deseable depende de quién la controla y de la ideología e intereses que la guían.

Por otra parte los líderes de la inteligencia artificial ofrecen su propia narrativa. El primero es Dario Amodei, de Anthropic, la empresa que ha creado el modelo de lenguaje favorito de los programadores, Claude, que insiste en posicionarse como la alternativa ética de la inteligencia artificial. El segundo es Alex Karp, de Palantir; Karp ―cofundó la empresa, junto a Peter Thiel y otros, en 2003― siempre ha expresado en público unas ideas belicistas y discutibles. 

Así pues, al comenzar 2025 tenemos, ligados al poder político, a un puñado de tecnócratas convencidos de su superioridad intelectual, valentía y mérito (¿cómo no hacerlo, si el mercado los ha refrendado convirtiéndolos en milmillonarios, si pasan sus días intentando enviarnos a Marte o construyendo una superinteligencia?), que tienen en sus manos empresas con una capacidad de influencia nunca vista, conocedores de las dinámicas de la sociedad y sus conflictos (recordemos que han inventado o controlan las redes sociales), atraídos por la idea de un poder gubernamental ejercido con la mano dura de un CEO totalitario a su imagen y semejanza, y sostenidos por unas convicciones eclécticas confeccionadas a su medida.

Estas ideas se han concretado de forma resumida en el Manifiesto Tecnológico: Palantir, cuya lectura recomiendo para ver de forma cruda las ideas del Poder Tecnológico. Enric Juliana ha analizado el manifiesto y en su visión, este escrito marca un giro ideológico hacia el "manifiesto futurista del siglo XXI" con un trasfondo que roza el tecnofascismo […]. La versión extensa se puede encontrar en República Tecnológica: Poder duro, pensamiento débil y el futuro de Occidente.

No queremos entrar aquí exhaustivamente en el contenido del manifiesto, solo citamos algunas afirmaciones que contiene haciendo referencia al número romano que tiene asignado en el manifiesto y algún comentario:

IV. Los límites del soft power, de la retórica brillante por sí sola, son hoy evidentes. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para imponerse exige algo más que un llamado moral. Exige hard power, y el hard power de este siglo se basará en el software.

El eslogan interno de Palantir, «tu software es el sistema de armas», pone de manifiesto la disolución de la frontera entre lo civil y lo militar, y se entiende a partir de la fórmula que resume la propuesta de valor de Palantir: «el hard power de este siglo se basará en el software».

XII. La era atómica llega a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, llega a su fin, y una nueva era de disuasión, basada en la IA, está a punto de comenzar.

Palantir se posiciona como la infraestructura fundamental de un nuevo orden estratégico, recodificando la disuasión mediante la IA.

Como vemos el Papa y los líderes de las grandes tecnológicas no están alineados. Frente a ellos el Pontífice defiende la primacía de la dignidad humana y el bien común, que la tecnología no es neutral y ha llegado a pedir "desarmar" la Inteligencia Artificial (IA) —es decir, liberarla de la lógica de dominación, control, guerra y exclusión corporativa. Para él, el ser humano no puede ser reducido a un simple dato.

La visión de muchas corporaciones está impulsada por el afán de lucro, el monopolio de los datos y el tecno-solucionismo. Que es fundamentalmente la creencia ideológica de que todos los problemas humanos, sociales y políticos tienen soluciones benignas y cuantificables que se pueden resolver simplemente mediante software, algoritmos o dispositivos. Podemos definirlo como tecnocentrismo, determinismo tecnológico o fe ciega en la tecnología.

Las grandes corporaciones de Silicon Valley priorizan la rentabilidad, la escalabilidad y la competencia. Su modelo de negocio se basa frecuentemente en la monetización de la atención, la explotación algorítmica y una concentración de poder que escapa al control democrático.

Las dos corrientes están en el mundo actual. La Encíclica es un tratado ético en defensa del bien común.  El Manifiesto Tecnológico expresa de una forma extrema la moral de los dueños de la IA.

Estamos en el siglo XXI y muchos, para poner la IA al servicio del bien común, plantean un objetivo: convertir los datos, la red y su gestión en un bien común y cambiar quién lo posee y cómo los organiza. Pero hemos de plantearnos si es realista el objetivo buscado. ¿La geopolítica va en esa dirección o la contraria?

Para abordar este punto tomamos ideas prestadas del libro Viaje a un nuevo mundo de Enric Juliana y Esteban Hernández.

El año comenzó con un manifiesto: el Nuevo Mundo va a ser un lugar más duro y despiadado. […] la principal línea de fondo es la voluntad de Estados Unidos de frenar a China. La Administración norteamericana está dispuesta a hacer lo que sea necesario para acotar la influencia de China en el continente americano y en Oriente Medio, e intentará reblandecer la alianza entre China y Rusia, Estamos inmersos en un proceso de recomposición que abarca todos los planos: geopolítico, político, social y económico.

Esto está significando la humillación de los dirigentes políticos europeos en beneficio de las extremas derechas locales y topes a la silenciosa expansión de China en el mundo, con un mensaje híbrido a Rusia: podemos entendernos, si enfriáis vuestra alianza con China.

Trump no está loco. Mantiene la línea de acción de un programa estudiado y escrito previamente por gente muy cuerda y siempre habla de lo que él quiere que se hable.

Un Nuevo Mundo aparece. Pekín ofrece desarrollo a los países ligados a él. Estados Unidos quiere reconstruir el orden internacional; China, continuar con el de la globalización, con el multilateralismo y la resolución de conflictos en unas instituciones internacionales que le concedan mayor peso.

Washington aboga por la liberación de las energías capitalistas, por la construcción de una esfera privada mucho menos sujeta a las regulaciones y las normativas estatales. Las funciones típicas del Estado y de las empresas ligadas a él están siendo reemplazadas en su función por actores externos.

Todo poder necesita una legitimación. En el caso del presidente americano actual la legitimidad que utiliza para justificar sus reclamaciones no proviene de la superioridad civilizatoria de los viejos imperialismos, sino de una suerte de venganza justa: nos lo habéis quitado, nos lo debéis, lo necesitamos, lo recuperaremos. Es un tipo de moral que justifica los intereses de unos pocos y es aceptada por una parte importante de los ciudadanos.

En Europa el viejo establishment se lamenta del emperador loco, pero no es capaz de ofrecer un proyecto geopolítico, político, económico, social y moral en la era de los imperios. Algunos incluso parecen desear ahora el hundimiento de la Unión Europea, para que los Estados nacionales recuperen «soberanía». Existen en Europa fuerzas políticas soberanistas cada vez más exitosas cuyo plan de futuro consiste en que se debilite la Unión Europea y sus países se liguen más intensamente a Estados Unidos.

El futuro está ofreciendo muchos cambios, pero pocos que se orienten hacia el bien común y la cohesión social. Como vemos, la situación geopolítica se presenta con una alianza de objetivos entre el poder político en EEUU y el poder tecnológico de manera explícita y presentada sin eufemismos, con China llevando a cabo un comunismo en planificación estatal desarrollista, pero dejando un margen amplio a la iniciativa privada, con un tipo de capitalismo a veces feroz, aunque siempre supeditado a los planes de desarrollo que trace Pekín y Europa que no es capaz de ofrecer un proyecto geopolítico, político, económico, social y moral en la era que vivimos. En esta situación se presenta la Encíclica del Papa, que defiende que ha llegado a pedir "desarmar" la Inteligencia Artificial (IA) —es decir, liberarla de la lógica de dominación, control, guerra y exclusión corporativa. Es una propuesta fundamentalmente ética sin un poder político y tecnológico en que apoyarse.

Y la pregunta es: ¿Podrán las ideas de la Encíclica, orientadas a que se respete la dignidad humana y se busque el bien común, convencer a mayorías políticas que las defiendan en sus programas electorales y las conviertan en realidades, o simplemente la alianza del Poder Tecnológico y Político americano impondrá su control y se justificará diciendo que son ellos los que construyen el futuro con IA, cohetes y ciudades?


martes, 7 de abril de 2026

Una estrategia para la Paz

 

Juan Manuel Valencia Rodríguez

7 de abril de 2026

 

A día de hoy la guerra se extiende en Oriente Medio y el riesgo de una guerra global es cada vez mayor. El Gobierno de España se ha posicionado internacionalmente contra los ataques a Irán, Líbano y Palestina, frente a los designios irresponsables de Trump, y algunos países europeos han comenzado a ir, con timidez, por el mismo camino. No es suficiente. Dada la crítica situación, España debería emprender un enérgico giro político en pro de una estrategia valiente para la paz.

EEUU es un imperio en declive, pero por eso mismo peligrosísimo, pues sigue contando con el aparato militar más poderoso de la Historia. La exasperación por no poder mantener su dominio por vías económicas, pacíficas, puede llevarle a perder el control. Pese a una deuda pública gigantesca cuyos pagos no puede afrontar, Trump ha planteado la necesidad de incrementar en un 40 % el ya descomunal gasto militar, hasta los 1,5 billones de dólares, a cambio de recortar aún más los debilitados programas sociales y medioambientales. Su perspectiva no contempla otro camino que el recurso a la fuerza bruta.

Analistas prestigiosos y bien informados, algunos de ellos estadounidenses, no dudan en calificar al presidente norteamericano como un demente, megalómano, egocéntrico, de decisiones imprevisibles y volubles, carente de estrategia alguna. Sin embargo, su política se asienta en razones estructurales profundas y se sustenta sobre un establishment poderoso.

Las razones estructurales derivan de la propia naturaleza del sistema capitalista, tal como hoy está constituido. Su necesidad intrínseca de acumulación creciente de capital, de ganancia, es a la vez un motor de guerra y de destrucción del medio natural, dada la imbricación estrechísima que existe entre Estado (poder político), capital y poder militar. Y ese capitalismo agresivo y depredador exige que haya países pobres y gente pobre bajo su dominio, de la que extraer la reproducción ampliada de su capital.

El establishment, el grupo de poder que sostiene y está detrás de Trump, está conformado por la oligarquía tecnológica del Silicon Valley asociada al complejo militar-industrial. Sólo piensa en obtener una posición prevalente y beneficios astronómicos de su asociación con el poder y no tiene freno moral ni emocional alguno, no siente la más mínima empatía ni por las personas ni por el sistema democrático. El control casi absoluto de los principales medios de comunicación completa el panorama en el cual esta plutocracia ha logrado el dominio sobre la sociedad.

EEUU está arrastrando a la UE en su deriva autocrática y militarista. El espectáculo que están dando los gobernantes europeos como vasallos serviles del Imperio es bochornoso, en especial por parte de Alemania, pero también de Francia (¡si el orgulloso nacionalista De Gaulle lo viera!). Para promover la militarización se propaga la idea ridícula de que Rusia va a invadir Europa. Las consecuencias de ello son cada vez más evidentes: degradación galopante de las instituciones democráticas, marginadas de las decisiones claves, recorte de derechos, detenciones arbitrarias de ciudadanos que protestan contra esta política, requerimientos descarados a recortar el Estado del Bienestar para construir un Estado de guerra…

Quizá el conflicto global no haya estallado ya por la actitud prudente que está manteniendo China. No quiere la guerra, no le interesa, porque está ganando la hegemonía económica. La relación entre Estado y Capital es allí distinta, la primacía es del poder político. Y su pasado histórico es también diferente, más vinculado a un imperio comercial que a un dominio colonial. Está tejiendo diplomática y económicamente en torno a los BRICS un orden mundial alternativo al dominio “occidental” y al sistema del dólar, que concentra ya más de la mitad de la producción y de la población mundial.

Irán no constituía ninguna amenaza real cuando ha sido atacada por EEUU e Israel. El Estado sionista y colonialista ha invadido además el Líbano mientras prosigue su exterminio del pueblo palestino. Hay que alejarse de esta locura.

Hasta ahora, aunque Pedro Sánchez ha tenido la valentía de oponerse a las agresiones contra Irán y el Líbano y ha efectuado declaraciones en favor de los derechos de Palestina, el PSOE ha sido incapaz de liberarse de los lazos que le atan al Imperio estadounidense, del que sigue considerándose “un socio leal”. La respuesta de Trump ha sido proferir todo tipo de amenazas y declaraciones que atropellan la soberanía española (con el beneplácito, por cierto, de los “patriotas” del PP y VOX).

Es preciso desmarcarse de los vientos militaristas y autoritarios, proteger los derechos y libertades y reforzar las políticas sociales para combatir la desigualdad, que no para de aumentar. Mantener la alianza con ese imperio en declive, brutal y agresivo, el que más dictaduras ha impuesto y más ataques ha realizado contra otras naciones, es un callejón sin salida, una opción sin futuro, además de inmoral. Hay que emprender otro rumbo, poner en marcha una estrategia que conduzca de verdad a la promoción de la paz. Salirse de la OTAN. Cerrar las bases americanas de Rota y Morón. Promover un sistema de defensa europeo soberano, independiente de los intereses de EEUU, que no son los nuestros. Puede parecer una alternativa muy radical, pero en realidad no hay otra salida práctica razonable si queremos desmarcarnos de la deriva enloquecida de un imperio decadente dirigido por un psicópata y una oligarquía sin escrúpulos. Trabajar por la paz es incompatible con la OTAN y con el mantenimiento de la alianza con EEUU.

La Constitución de 1931 de la II República, proclamaba en su artículo 6º: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. Ese es el camino. Esperemos que la izquierda alternativa, que afortunadamente parece haber encontrado en Andalucía vías para colaborar, asuma con decisión esa estrategia por la paz mundial.

martes, 11 de noviembre de 2025

EL IMPERIO SIEMPRE HA ESTADO AQUÍ

 


Leandro del Moral Ituarte, Universidad de Sevilla, Fundación Nueva Cultura del Agua.

11 de noviembre de 2025

 

La importancia de ser ciudadano del Imperio

Parto de una pequeña experiencia juvenil que no he dejado de recordar a lo largo de la vida. Fue en 1973, un año antes de la Revolución de los Claveles, cuando tenía 20 años. Viajaba de Lisboa a Madrid en tren, en el Sud Express que unía París con la capital de Portugal pasando la de España, en el que conocí a un muchacho norteamericano, poco mayor que yo, que viajaba solo, con su macuto. Pasamos juntos un par de días, durante los cuales no fui capaz de convencerle de que las bases militares de su país en España (y las 750 restantes en todo el planeta) no eran una generosa aportación del pueblo americano a la paz y a la democracia mundial, como a él le parecía indiscutible. Pese a que ya por aquellos años había caído mucho napalm en Vietnam y se habían resquebrajado algunas percepciones, no conseguí modificar esa creencia profunda, apoyada en el papel de EEU en la guerra contra el régimen nazi y sus aliados y, luego, contra la ‘amenaza comunista’ durante la etapa estalinista de la posguerra, incluida la despiadada guerra de Corea (1950-1953). El caso es que hasta hoy mismo se mantiene la realidad que ese joven expresaba, de tal manera que con la excepción de algunas personalidades lúcidas (como Howard Zinn, A People’s History of the United States, 1980; Edward S. Herman Manufacturing Consent, 1988; Cornel West, Democracy Matters, 2004; o Noam Chomsky, Who Rules the World?, 2016), desde el interior de EEUU ni se ve ni se entiende lo que desde fuera se percibe con claridad.

Una encuesta de 2024 del Pew Research Center indica que el 69 % de los estadounidenses considera que una fuerza militar fuerte de los EEUU hace al mundo ‘más seguro’. Los americanos no son conscientes del papel real de su país en el exterior (https://www.pewresearch.org/topic/international-affairs/). Esta inconsciencia la comparten básicamente, aunque en diferente grado, conservadores y liberales, republicanos y demócratas, con tendencia decreciente entre ‘millennials’ y generación Z. Muchos de los norteamericanos más razonables, demócratas, ‘liberales’, no son conscientes del sufrimiento que han causado en el mundo los 75 años de hegemonía mundial EEUU. El pasado ha sido terrible: el propio Stalin y Hitler y ¿antes de Hitler…? Nos podemos remontar a Cesar Augusto, exterminando a los astures por una cuestión, nada banal, de prestigio imperial. Y por medio Hernán Cortes y Pizarro, cuando la corona hispánica era o aspiraba a ser, el ‘Imperio en el que no se ponía el sol’. Lo que ha sido EEUU, con un modelo muy diferente, inicialmente desde el final de la primera guerra mundial y rotundamente desde el final de la segunda.

jueves, 31 de julio de 2025

INDIGNIDAD EUROPEA ANTE EL ENGAÑO TRUMPISTA

 


Juan Torres López

31 de julio de 2025

Publicado originalmente el pasado 28 de julio en el blog del autor “Ganas de escribir”: https://juantorreslopez.com/indignidad-europea-ante-el-engano-trumpista/

 

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el de Estados Unidos, Donald Trump, acaban de escenificar una auténtica y desvergonzada obra de teatro.

Como ha hecho con otros países, Donald Trump no ha buscado ahora con la Unión Europea un buen acuerdo comercial para los intereses de la economía estadounidense, como él se empeña en decir. Y en lo que ha cedido von der Leyen no es en materia arancelaria para evitar los males mayores de una escalada de guerra comercial, como afirman los dirigentes europeos. El asunto va por otros derroteros.

Los aranceles del 15 por ciento acordados para gravar casi todas las exportaciones europeas los pagarán los estadounidenses y, en algunos casos, con costes indirectos aún más elevados.

viernes, 18 de julio de 2025

GAZA Y LOS PAÍSES ÁRABES Y MUSULMANES

 


Waleed Saleh

18 de julio de 2025

Es legítimo preguntarse por la sombría postura de los países árabes y musulmanes hacia el genocidio de Gaza. ¿Cómo es posible a pesar de las grandes olas de solidaridad internacional con Palestina que los pueblos de los países árabes y musulmanes no salgan masivamente a las calles y obliguen a sus gobiernos a tomar decisiones a favor de Gaza? Después de que el drama palestino haya sido considerado la causa central de estos países durante décadas, ¿cómo se ha llegado a esta dolorosa indiferencia hacia las decenas de miles de gazatíes asesinados por el fascismo sionista? Y si admitimos que los gobiernos árabes y musulmanes ya se han desentendido del drama palestino, ¿qué ocurre con los intelectuales, escritores, asociaciones civiles y sindicales, que viven un silencio atroz?

¿Será porque la mayoría de estos gobiernos son aliados de EEUU y por miedo a esta potencia no toman ninguna decisión que perjudique o moleste al Estado genocida de Israel, hijo predilecto del Tío Sam?

martes, 8 de julio de 2025

LA DECADENCIA DEL IMPERIO

 


Carlos Arenas

8 de julio de 2025

Cualquier imperio hace de su poder militar el fundamento de su supremacía. En España, sabemos de eso; durante los siglos XVI y XVII de forma extensa y de forma menguante en los dos siglos siguientes, los ejércitos españoles mantuvieron el dominio español en tres continentes; la razón de ser del Estado español en esos siglos fue encontrar por cualquier medio los recursos financieros necesarios para hacer frente a los crecientes gastos que las guerras demandaban para mantener la hegemonía universal.

Cualquier imperio no sólo ejerce el dominio sobre territorios colonizados sino que impone un modelo productivo a sus propios habitantes, premiando a las élites sociales que sostienen militar, religiosa, económica o intelectualmente la hegemonía. En España, el producto social fue distribuido en favor de la belicosa nobleza terrateniente, la Iglesia que justificaba la “guerra justa” en defensa de la fe y los acreedores del Estado belicista. Todo el ordenamiento jurídico estaba destinado para llenar a esas minorías de privilegios y oportunidades de enriquecimiento en detrimento de la inmensa mayoría que producía, pagaba impuestos y moría en los campos de batalla. El sistema estaba tan bien engrasado a favor de los fuertes que, incluso después de perdido el imperio, ha habido y sigue habiendo oligarquías nostálgicas que han defendido sus privilegios incluso con guerras civiles.

viernes, 23 de mayo de 2025

TRUMP, EL CAPITAL USA Y LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL

 


Pedro Andrés González Ruiz, autor del blog Criticonomia

23 de mayo de 2025

Mirar a Trump y sus propuestas invita a un diagnóstico que no supera la apariencia. De este modo, se nos presenta, unas veces como un infatigable pacifista (guerra de Ucrania) mientras que otras es el colaborador de un genocidio (Palestina). También pretender hacer grande América a costa de fastidiar a sus vecinos (Groenlandia, Canadá, México o Panamá); traiciona a sus aliados tradicionales (Unión Europea); emprende una cruzada contra el estado profundo, o se muestra bravucón y malote (muro, cúpula dorada). Todas son expresiones de su naturaleza ambigua y confusa.

viernes, 21 de febrero de 2025

EL ESTADO PROFUNDO Y LA ULTRADERECHA





Pedro Andrés González Ruiz

21 de febrero de 2025

El Estado profundo es una realidad que se muestra en contadas ocasiones y siempre de manera poco transparente. De hecho, la mayoría de sus intervenciones que salen a la luz quedan como misterios o casos irresueltos. Ahí están el asesinato de JF Kennedy, el 23F, la X de los GAL o las escuchas del Pegasus al Gobierno de España. 

La expresión saltó a la opinión pública hace unos años durante el primer mandato del ultraderechista Donald Trump (2017-2021). La serie de filtraciones, una de las cuales hizo dimitir al recién nombrado asesor nacional de Seguridad (Michael Flynn) por la publicación de una conversación con el embajador ruso, señalaba las resistencias al Gobierno de una parte de la burocracia estatal portadora de información comprometedora.

viernes, 7 de febrero de 2025

NO AL PLAN CRIMINAL DE TRUMP Y NETANYAHU




Editorial:
Grupo Vientos de Cambio Justo

7 de febrero de 2025

El presidente Trump, en una rueda de prensa junto a Benjamín Netanyahu (al que nadie detiene pese a la orden de arresto de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y de lesa humanidad), ha planteado que Estados Unidos debería tomar el control de la Franja de Gaza para "reconstruirla". La propuesta supondría la deportación forzada de los más de dos millones de personas que viven en Gaza. Por lo visto, se consideran dueños del mundo, con derecho a disponer de lo que no es suyo. Es un plan inhumano, cruel, despiadado. Cualquier persona decente tiene que rechazarlo de plano.

Nunca hasta ahora los crímenes de Estado y de lesa humanidad se habían publicitado tan abiertamente. La fase final del mayor crimen de genocidio se ha anunciado al mundo a bombo y platillo como si se tratase de la inauguración de un puente o de una escultura pública. En rueda de prensa, ufanos y sonrientes, los dos criminales confesos de los mayores crímenes de lesa humanidad responsables de las guerras neocoloniales y del exterminio de masas actuales hacían pública la prevista fase final del genocidio palestino el pasado 4 de febrero de 2025.