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lunes, 8 de julio de 2019

LAS REFORMAS LABORALES SON EL NUCLEO. ¡DEROGACIÓN DE LAS IMPUESTAS 2010 Y 2012!



¡Increible!. Las leyes más indeseables por el mundo del trabajo, las más protestadas con manifestaciones y huelgas, las unánimemente rechazadas en el mundo político por la izquierda real como por la reformista e incluso por sindicatos resulta que hoy son aceptables totalmente o tal vez con unos retoques en algunos aspectos. Sí todo lo que sigue no es suficiente esfuerzo de lucha para mantener la posición de derogación de las dos reformas laborales no podremos llamar nunca más a la clase trabajadora a la lucha por sus derechos y por su dignidad.



Antonio Sánchez Rodríguez

8 de julio de 2019

En el último período de gobierno de Pedro Sánchez hemos podido comprobar cómo la ministra de Trabajo Magdalena Valerio, así como la ministra de Economía, han desviado la cuestión de la Derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012 a que se podía retocar algunos aspectos importantes de la reforma laboral de Rajoy. Es una gran frivolidad insinuarlo solamente, proponerlo sería aparte de un grave error de credibilidad política y un desastre para la clase trabajadora que ha dado mucho para lograrlo.

Tocar las Reformas Laborales es tocar en el núcleo de la relación capital-trabajo es el asunto esencial que constituye la infraestructura  de una sociedad, no en vano las élites económicas dieron órdenes concretas sobre dónde y cómo actuar. La trascendencia de esas reformas ha conducido por ejemplo al trasvase económico de una clase a la otra e incluso un poder hegemónico del empresario sobre el trabajador.

No se debe dar ni un paso atrás en la petición de la Derogación de las reformas laborales por parte de Unidas Podemos, sería desastroso, para todos. De todas formas a continuación dejamos nota de todos unos años de lucha inmensa ante unos gobernantes sordos, ciegos y solo atentos a la voz de los poderes.

El 16 de junio de 2010 el presidente del Gobierno José Luis Zapatero impone una Reforma Laboral que deja estupefacto al mundo del trabajo. Tan sólo hacía dos años de, por llamarla de alguna manera, la ¡¡ Declaración de la Crisis Económica Mundial 2008 !! es difundida a bombo y platillo por todo el orbe. Algo así como un anuncio de desastre mundial milenarista del ya en marcha tercer milenio. Difusión con claras pretensiones de atemorizar a la ciudadanía y situarla en estado de shock. Pero la catástrofe no era más que otra de las crisis periódicas del sistema capitalista. Eso sí, la madre de las crisis decían. No obstante algunos la declararon como una maniobra planificada para reajustar el mundo del estado de bienestar poco a poco, hasta hacerlo desaparecer.

Al gobierno de Zapatero le tocó torear al negro morlaco e intentó con cierta inocencia no reconocerlo –ojos que no ven…- pero fue llamado a capítulo por la líder europea de la falsa teoría de la “Austeridad” Angela Merkel, la segunda dama de hierro y como si fuese la representante del Deutsche Bank y ciertamente la Canciller de la Alemania Federal “aconsejó” al presidente (de un Estado Soberano) que garantizara el pago de las deudas bancarias –inversores- con prioridad absoluta ante los intereses de la población, y al tiempo que acometiese los recortes necesarios para garantizarlos. También lo hizo Barack Obama y pienso que algún personaje más de la propia tierra. Argumentaban que la gente normal -el pueblo llano- habían consumido y gastado en exceso, cosa que no les correspondía, por lo tanto era el momento de apretarles el cinturón para recuperar sus excesos y de camino recortar alas a sus derechos y libertades para mantenerlos a raya en lo sucesivo. La humillante orden no obtuvo réplica sino aceptación acelerada.

viernes, 5 de julio de 2019

EL PROGRAMA DE REFORMAS Y DE ESTABILIDAD DEL NUEVO GOBIERNO




Las propuestas de reformas para 2019 del Gobierno, imputando a la Seguridad Social déficits que son de otras Administraciones públicas, su olvido de la derogación de las reformas laborales y de pensiones, y el apoyo a la mochila austriaca, pintan el cuadro de lo alejado que está el Gobierno de las aspiraciones expresadas por las reivindicaciones y movilizaciones obreras y de pensionistas.



Juan Miguel Fernández, Asesor Técnico del Tribunal de Cuentas, jubilado. Sindicalista de UGT

5 de julio de 2019

El 30 de abril, dos días después de las elecciones generales, el Gobierno envió a Bruselas, a la Unión Europea, la Actualización del Programa de Estabilidad 2019-2022 y el Programa Nacional de Reformas de 2019. Daba así cumplimiento a la obligación de todos los Estados miembros de presentar dichos documentos básicos para la coordinación de las políticas económicas de la UE.

El Programa de Estabilidad 2019-2022

Como ejes del programa se propone garantizar la estabilidad económica y financiera, reforzar la cohesión social y abordar reformas estructurales como la baja productividad o el alto nivel de deuda pública.

El Programa de Estabilidad prevé la reducción paulatina del déficit público hasta alcanzar en 2022 el equilibrio presupuestario, lo que permitirá al gobierno “acelerar la reducción de la ratio de deuda pública sobre el PIB, hasta situarse por debajo del 90 %”. En 2019, se prevé un déficit del 2 %, pues “los ingresos públicos aumentarán y el gasto publico se reducirá ligeramente, hasta el 39 % y el 41 % del PIB, respectivamente”.

A destacar que, al fijarse la distribución del déficit público de 2018, un 2,48% del PIB entre las diferentes Administraciones públicas, se hace una distribución engañosa del mismo. Se imputa a la Seguridad Social un déficit del 1,41 % del PIB. Decimos engañosa por la errónea contabilización de la financiación del Estado a la Seguridad Social, pues según el artículo 109.2 de la Ley General de la Seguridad Social, tal financiación ha de hacerse por aportaciones, no por préstamos, y como resultado de esa manipulación aparece la Seguridad Social indebidamente endeudada y deficitaria, mientras que la Administración Central del Estado figura con un déficit convenientemente rebajado.

Se establecen en los ministerios límites para el inicio de nuevos expedientes de gasto. La parálisis de la inversión pública, necesaria para la creación de empleo de calidad, es una de las muestras de la lejanía gubernamental de los problemas reales de la sociedad.

El plan supone en esencia en reducir gastos para pagar la deuda y, respecto a las pensiones, consiste en continuar ignorando la obligación de recoger como gasto del Presupuesto del Estado, no como préstamo, las aportaciones obligatorias del Estado a la Seguridad Social.